La dama del Chocolate

Una niña tímida quería ser cocinera. Lo logró. Y de yapa, Ximena Torres cumplió otro sueño: salir en la pantalla de Día Perfecto

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Por: Miguel Bardesio

Es una "cocinera feliz". No le va la pomposidad del título de chef. Se sumó a Día perfecto, el magazine de Teledoce, desde sus comienzos y se ha transformado casi en una conductora más. Ama lo que hace y ama, sobre todo, el chocolate. Por eso mañana, en Pascuas, cuya celebración incluye la adoración de los productos del cacao, Ximena Torres organizará una celebración familiar cargada de chocolates, roscas y sorpresas.

Su historia es casi de cuento de hadas. La niña Torres era timidísima ("vos me ves así ahora, pero de chica no hablaba con nadie") y su mayor entretenimiento, generalmente en soledad, era cocinar o jugar a que era una cocinera que preparaba sus platos delante de cámaras. El abuelo tenía una vieja grabadora VHS y ella se clavaba en un plano, preparaba los bowls y se largaba con todo el histrionismo de una cocinera mediática imaginaria. El abuelo, de parte de madre, es el fundador de la confitería Carrera, así que la sangre dulce de la Torres también tiene un componente familiar.

Emprendedora. A los 11 años tuvo su primera "empresa" que se llamó "Delicias caseras". Vendía tortas y galletitas entre vecinos y amigos. Una de ellas, la receta de la "Torta piedra" compone hoy la línea de Chocolatier, la empresa que dirige Torres desde hace tres años, especializada, claro, en chocolate.

Hoy, a los 29 años, la niña tímida se soltó y cumple su segundo sueño todas las mañanas. Convocada casi de casualidad a un casting en Canal 12, tomó su lugar en Día perfecto. "Buscaban una cocinera diferente que no fuera solo la que preparara un plato, sino que se comportara como una conductora más. Ahí tengo que agradecer que encontré a alguien -y ojalá lo pongas esto- que vio en mí el potencial que tenía. Y es Gustavo Landívar, el productor de Día perfecto. Es mi padrino en la televisión", reconoce Torres.

Después de un comienzo como todos, con algo de nervios, con búsquedas, ensayo y error, Torres se fue afianzando en su rol hasta que: "Creo que la cocina de Día perfecto no es la clásica que empieza: bueno, hoy vamos a hacer pascualina. No. Siempre buscamos que haya una relación con lo que está pasando o con la consigna del programa. Todo tiene un por qué que tiene que ver con mi forma de vida, con la manera de encarar la cocina desde el amor, de la diversión, de entregar cariño en un plato, de los amigos", se describe la cocinera.

Dulcera y probadora de cuanto sabor se le cruce, Ximena Torres conserva empero la figura. El secreto: "Tengo algunos tips: no como fritos, ni tomo bebidas gaseosas. Tomo mucho te verde y te rojo. Y vino tinto por los polofenoles que son antioxidantes. Además, soy muy deportista".

-¿Cuál fue tu principio como cocinera?

-No hay principio exacto porque desde que tengo uso de razón estaba jugando con chocolate o revolviendo la olla a mi madre, pidiéndole que me dejara a hacer algo, aunque sea levantar la mesa. Vengo de una familia, del lado de mi mamá, que eran panaderos y confiteros. Y arranqué jugando en la cocina. Era mi juego favorito.

-¿Cómo eran esos juegos?

-Me acuerdo que cuando mis padres se iban a dormir la siesta, los sábados, yo les decía que iba a cocinar algo y me metía en la cocina, había brownies, galletitas.

-También jugabas a ser cocinera de TV...

-Siempre fue mi sueño estar en la tele. Yo era muy tímida. Ahora me ven así toda charlatana, pero de niña no hablaba con nadie. También era re tecnológica y me acuerdo que agarraba una cámara VHS de mi abuelo, la ponía en una mesa y me grababa cocinando. Preparaba los bowls, como se hacía en Utilísima (yo era re fan de Utilisíma) y me ponía a cocinar delante de la cámara.

-¿Siempre sola?, ¿no te acompañaba alguna amiga?

-Sí, amigos imaginarios tenía (risas). No, a veces agarraba alguna amiga pero en general lo hacía sola. Me divertía mucho.

-¿Cómo fue que decidiste transformar la cocina en tu profesión?

-Siempre fui muy científica. Hice 5to. biológico y sexto de medicina. Quería estudiar química porque me encantaba. Siempre me sacaba 12 en el liceo. Pero cuando terminé la secundaria, no existía la carrera de química de los alimentos, que era lo que quería hacer. ¿Qué hice? Cuando tenía 18 años, me fui de intercambio a Estados Unidos y allá estuve un año estudiando. Cuando volví, seguía con mi idea de estudiar cocina. Pero me puse a buscar trabajo porque había hecho amigos de Europa y quería ir a verlos. Trabajé en dos lugares: en el Preu con educación a distancia en biología y química y de noche, era moza en un restaurante. ¿Por qué? Porque siendo moza podía conocer la parte no romántica de la cocina. Y así me seguía enamorando, realmente la gastronomía era para mí. Y así fue. Junté mi plata y me fui a Europa. Ahí inicié una costumbre: de cada país que visito me traigo un libro de cocina típica.

-También estudiaste comunicación...

-Sí, cuando volví de ese viaje entré en la Católica a hacer comunicación, opción publicidad. Me dije: la publicidad me va a servir para todo. Yo siempre supe que iba a tener un emprendimiento mío. A los 11 años tuve el primero que se llamaba Delicias caseras. Vendía tortas, galletitas, posavasos... a los vecinos y amigos de mis padres. Hasta el día de hoy, hay una torta que forma parte de la línea de Chocolatier que fue esa primer torta que hice. Era una receta heredada de mi madre, se llama torta piedra y es como la vedette de Chocolatier.

-Chocolatier ya tiene tres años, ¿cuándo decidiste montarla?

-Fue todo de a poco. Primero trabajé en una empresa de Catering, cuando tenía 21 años. Y de a poco empecé a vender bombones que hacía en mi casa. Nunca fui de armar todo de un día para el otro. La plata que juntaba la guardaba para el horno, la licuadora, etc. El click lo hice hace cinco años cuando fui a España a estudiar bombonería a una Universidad del Chocolate. Es lo máximo. Cuando llegué me dije: ¿qué es lo que falta en Uruguay? Hace 10 años la gente empezó a darse cuenta del tema del vino o del café... y con el chocolate no ha pasado lo mismo. Todavía mucha gente está consumiendo mucho símil o grasas hidrogenadas en los niños. ¿Qué falta? La cultura del chocolate. Desde ese día me metí en la cabeza la posibilidad de aportar en eso en Uruguay. Hace tres años arranqué con todo. Nos dedicamos casi exclusivamente al chocolate. Es uno de los productos más nobles que hay.

-En el medio te convocaron para Día perfecto...

-Sí, de casualidad en verdad. Yo tenía el sueño de salir en tele, pero no iba a castings, ni nada. Un día, una amiga, Manuela Da Silveira, que era compañera en la Facultad se enteró que estaban buscando cocinera para la mañana de Canal 12 y les pasó mi nombre. Cuando fui al casting, encontré por suerte a Gustavo Landívar que vio en mí pila de lo que soy y de lo que podía dar. Así fue.

-En un principio estabas un poco nerviosa, ¿cómo te fuiste soltando?

-Se dio tan natural que no me fui dando cuenta en el momento en que estaba nerviosa... es estresante porque todos los días hay que imaginarse una cocina distinta. Pero me dieron toda la libertad para ir sumando cosas y gracias a eso y que me sorprendí también de mí misma frente a cámaras, creo que fui creciendo y hoy la cocina de Día perfecto es una cocina diferente.

-¿Quiénes son tus referentes?

-Jamie Oliver... un cocinero inglés que tiene toda esa onda de disfrutar, comer, pasarla bien, con buena música. A mí también me encanta ese estilo, que cocinar sea una especie de celebración de la reunión, en familia, con amigos. No una cosa solemne o puramente química. También me gusta mucho Antony Bourdain y Francis Mallman. Si tuviera que pasar una noche gastronómica, la pasaría con esos tres.

-¿Cómo van a ser tus pascuas?

-Con un brunch familiar, al mediodía. Preparo tragos y con mi madre armamos una mesa con mucho chocolate. Me gusta esconder huevos para jugar con los niños. Hago una rosca de pascuas que viene con sorpresitas.

-Consejos para los inexpertos: ¿un plato para enamorar?

-Cualquier cosa que tenga chocolate.

-¿Para una reunión familiar?

-Pasta, comida mediterránea, con tomate, rúcula, aceituna... quesos gratinados. Pondría todo junto en la mesa, varios cucharones y que todo el mundo se sirva. No me gusta la cocina molecular. La entiendo como una parta más de estudiosos, pero prefiero lo rústico. Prefiero prender un fuego, asar algo con un disco... esas cosas.

-¿Para un reencuentro de amigos?

-Haría como un brunche, que empiecen a llegar a mitad de mañana un domingo, servir tragos... ensaladas, muchas cosas que queden puestas en la mesa y que cada uno se sirva. A mí me encanta organizar esos encuentros. A veces lo hago temático: hoy vengan a comer mexicano o colombiano. Me divierte organizar pero no hago cosas complicadas. Cero estrés.

-¿Qué quedó de aquella niña tímida?

-En algunas cosas sigo siendo tímida. Con los chicos, soy tímida. También, ahora que soy empresaria y en un rubro como la gastronomía que es muy masculino, en la parte de negociación, de reuniones con supermercados, empresas, soy un poco tímida. Voy aprendiendo igual.

-Dicen que un hombre se lo puede conquistar por la panza, ¿qué opinás?

-(Risas) En mi caso no es verdad por ahora. Estoy sola. Trabajo mucho en realidad. Vamos a ver.

-¿Salir en TV no te favoreció?

-Se acerca más gente, pero no importa nada eso de la tele. Yo soy de las cosas más sencillas: pan, queso y vino. Simple: uno, otro y buena música. Soy re de aquel dicho: contigo, pan y cebolla.

Fotos: Darwin Borrelli. Vestuario: Akiabara (Punta Carretas Shopping). Peinó: You (Montevideo Shopping). Maquilló: Valentina Bueno. Producción: @@ Gracias: A Fernando Lara y Al Viejo y Querido Almacén (Francisco Ros 2748).

Los demás según Torres

Sergio Puglia: "Es muy respetable lo que ha hecho por comunicar la gastronomía en Uruguay".

Manuela Da Silveira: "Es una gran amiga, que además me hace reír mucho en su trabajo".

Alejandro Figueredo: "Compañero de las mañanas, es un laburante y eso para mí siempre es muy respetable".

Federico Buysán: "Su humor ácido me divierte en la tele".

Catalina Ferrand: "Una re linda compañera y amiga".

Sofía Rodríguez: "Muy querida, nos encanta cuando amasamos pan y pasta juntas".

Ximena Barbé: "Mi amiga y compinche".

Fernando Tetes: "Somos amigos y nos divertimos mucho cocinando juntos".

Jujy Fabini: "Las dos tenemos algo de locura divertida, por eso nos llevamos tan bien".

Juanchi Hounie: "Es inteligente y audaz, divierte y hace pensar".

Martín Pacheco: "Es un muy buen amigo y una ternura como persona".

Francis Mallman: "Me encanta, creo que la es la persona que se animó a saberlo todo y volver después a las raíces. Es admirable. Sueño cocinar con él".

Chichita: "Muy divertida. Tuve el honor de sustituirla el año pasado cuando estaba presa (risas)".

Iñaki Abadie: "Compañero de un baile, el panamericano. En verdad, un usurpador del baile".

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