Por: Bernadette Laitano
Primero fue la entrevista, después la producción fotográfica. Y después de haber hablado sobre la tiranía de la televisión, la actualidad teatral, por qué los jóvenes son minoría en los espectáculos teatrales ("Es que ahora existe Internet", sentencia Petru Valensky para que Omar Varela le responda: "Es lo más inteligente que te escuché decir en toda tu vida"), después de todo eso, la dupla quedó en el mismo encuadre del fotógrafo y demostró por qué no hay espacio para la duda cuando Omar afirma que son como "hermanos": "En 20 años nunca discutimos, jamás". Lo que sigue es la sonrisa enorme de Petru y la repetición -en coro- de palabras que aquí no vamos a reproducir pero que bien lejos están de la tan popularizada "whisky".
Al principio fue una actriz. Italia Fausta fue una actriz brasileña -de orígenes italianos- muy famosa en la década del `40. "Ella trabajaba en una fábrica y empezó a hacer teatro con los obreros. Después, se convirtió en una gran actriz", relata Rosita Freiría, actriz y administradora de la compañía teatral. Y tan grande fue, que Miguel Magno y Ricardo de Almeida (también nacidos en el país del norte) escribieron una obra llamada Quién le teme a Italia Fausta. Ese fue el primer estreno de la compañía y se mantuvo en cartel durante 16 años: "En realidad, empezó todo como una gran broma porque cuando estrenamos tenía que ponerle un nombre al grupo, entonces le pusimos `Compañía Teatral`, como las compañías de antes que venían con todo un repertorio y actores. Después, hicimos El rabino Jonás y el submarino nuclear y ya quedó, `Mirá los de la Fausta`". Son las primeras palabras de Omar Varela durante la entrevista y, a continuación, nombra a Petru Valensky, Álvaro Borges, Jorge Elías, Estela Mieres y él mismo como los fundadores primeros, a los que luego se unieron nombres tan conocidos como Rosita Freiría, Elena Brancatti, Roberto Andrade, Marcelo Galli, Jenny Galván y tantos más.
Quién le teme a Italia Fausta es ejemplo suficiente para demostrar la intención primera del grupo, en palabras de Omar: "La necesidad de unirse un grupo de gente amiga y de hacer espectáculos que queríamos hacer, de marcar un estilo en el teatro que no existía, más que nada en la parte del transformismo y el humor". Ese dato, que en 2008 no dice mucho, en febrero de 1988 decía más porque fue la presentación de un espectáculo alternativo dentro de la cartelera teatral, y la convocatoria masiva de público joven es otra pastilla que comprueba lo afirmado: "Con Quién le teme a Italia Fausta, nosotros marcamos un antes y un después en el teatro no por un tema de calidad ni por un tema de cantidad, sino porque los jóvenes empezaron a ir al teatro sin que los obligaran, cosa que me encantaría que volviera a suceder ahora".
-¿Qué sucede en ese plano en la actualidad?
Omar Varela: Seguimos llevando gente joven, pero el público nuestro ha variado muchísimo. Hoy por hoy, es un público más amplio. Va gente de todo tipo, pero la verdad es que he perdido el referente de qué es lo que los jóvenes quieren ver, o qué es lo que a los jóvenes les interesa. Creo que hay muchísimas cosas, pero que de repente no tienen los medios para acceder -a pesar de que con la Tarjeta Joven las entradas tienen un precio más bajo.
-O quizá eligen otras actividades.
OV: Claro. En aquel entonces tampoco había tantos boliches y la gente se volcó ahí. Pero el teatro es también un poco como moda, se pone de moda como el cine, el bowling, los pubs y de repente, ¡puf!, desaparece de golpe. Por eso hay que tener mucho cuidado y no dormirse en los laureles porque te puede ir muy bien un año y al otro muy mal, porque viste que la gente... acá vuela una mosca y los veinte que somos la miramos.
Sin intención real para volver a captar ese público -el joven-, Omar resume en pocas palabras hacia dónde se dirigieron en los veinte años que le siguieron a esa obra: "Después se fue modificando el estilo, pero siempre volvimos al humor en una serie de espectáculos como Alcanzame la polvera, Golpeá que te van a abrir, No te vistas que no vas". (N. de la R.: actualmente se puede ver, en este estilo, Fue mi culpa, lo hice por amor). Petru recuerda esa trilogía ("de un éxito arrollador") como algo que lo "marcó".
Música, acción. Pero además del humor, Italia Fausta remite, en el imaginario colectivo, a los musicales. Y en seguida la memoria empieza a traer nombres como Piaf ("marcó la carrera de Laura Canoura", de 1995), La bien pagá (2002), Muñecas del cha cha chá (2003), Tango, copla y cha cha chá (2005), o Siga el baile, siga el baile (2006).
De todos ellos, La bien pagá (2002), protagonizada por Laura Sánchez, hace surgir recuerdos particulares. "Fue por lo que gané el Iris de Oro. Es un espectáculo que recuerda todo el mundo porque lo vieron 25 mil espectadores, en aquel Uruguay de la crisis, y así mismo llenábamos y agotábamos la sala. Por eso gané el Iris, porque la gente, a pesar de lo terrible de lo económico, iba a ver el espectáculo. De los musicales, fue el que más marcó a la compañía". Omar no es el único que lo destaca, Petru también lo hace cuando se le pide elegir un espectáculo que haya marcado a Italia Fausta: "En el 2002, que creo que fue cuando hice `crack` en mi vida. ¿Por qué? Porque mientras el país se venía abajo, yo me sentía una isla. Ganamos muchísimo dinero en medio de la crisis, en medio de todo, fue la obra de más éxito. No lo podíamos creer. Prácticamente comíamos y dormíamos acá en el teatro porque se hacían dos funciones diarias. Era agotar, agotar, agotar (N.R.: lo repite, al menos, diez veces) y esas cosas te marcan". Habían invertido 26 mil dólares.
Humor y musicales. Pero después de entrevistar a la cabeza de la compañía, afirmar que Italia Fausta se caracteriza por esas propuestas puede sonar a simplismo. "En todos estos años de Italia Fausta, lo que más nos importó fue mantenernos. Mantenernos como grupo de actores. Mantenernos como institución. Y poder hacer lo que quisimos hacer. Nunca hicimos nada porque nos obligaran".
-¿Hubo algún momento malo para Italia Fausta?
-No, no hubo, no tuvimos. Lo bueno es que nosotros ya tenemos un público que conoce nuestra propuesta, que nos acompaña y que es el que permite que nosotros podamos seguir trabajando. Nosotros no tenemos ninguna colaboración ni oficial, ni municipal y estamos apoyados por algunos sponsors esporádicos, o sea que todo depende de nuestra situación, no tenemos un apoyo específico.
-¿Cuál es la situación económica actual de Italia Fausta?
-Lo que pasa es que nosotros tenemos una buena administradora que es Rosita Freiría, que es la tesorera de la compañía y cuida mucho nuestro dinero. No te olvides que nosotros tenemos quince empleados. Dependemos de la recaudación, si no nos van a ver, no tenemos fondos, pero como van... No nos sobra pero tampoco nos está faltando.
-También tienen la escuela de actuación.
- Es igual. Cuando vos dependés de la recaudación, como es el caso del teatro, o del pago de la cuota, en el caso de la escuela, es todo un gran signo de interrogación, nunca sabés cuánto dinero vas a ganar. Pero esa libertad no se gana con nada.
-El hecho de tener sala propia, ¿da seguridad?
-Lógico. Es maravilloso porque hacés lo que querés, pero es una máquina de problemas porque ¿cómo mantenés una sala? Una lámpara cuesta 400 dólares. A veces se te quema un varal con 10 lámparas porque prendiste e hizo corto circuito. ¿Y si no tenés dinero para reponerlo? El mantenimiento de una sala es terrible, carísimo. Por un lado te da una libertad enorme, pero por otro lado estás condicionado. Si en un espectáculo no te va bien, tenés que mandar al seguro de paro a los empleados. Es todo un tema. Por suerte lo manejamos con un buen criterio porque ya tenemos unos cuantos años de experiencia, pero al principio creíamos volvernos locos, vivíamos asustados.
EL DIRECTOR Y LA COMPAÑÍA. Omar Varela también es autor de muchos de los espectáculos que Italia Fausta presenta en el Teatro del Anglo, muchos de los cuales escribió pensando exclusivamente en los actores de la compañía: "Yo les debo a mis compañeros, también, el éxito de mi carrera porque ellos han confiado y han invertido en mí, a veces sin saber lo que yo iba a escribir. Es todo un tema de reciprocidad".
Mientras el fotógrafo prepara todo, Omar se pone una camisa blanca ("Qué camisa divina... ¡Pero si es la que te regalé yo! ¡Que te la traje de Buenos Aires!", halaga y se responde Petru). Solos, sin que la periodista pregunte, empiezan a salir los recuerdos. "¡Ayyyy! ¡Lo que éramos!", suspira Petru. Más allá de incendios, desmayos, olvidos de páginas enteras del libreto y nimiedades físicas -de las que no existe la seguridad sobre la posibilidad de reproducción en estas páginas- hay un recuerdo que parece estar en el top ten de la nostalgia: "El día del ensayo general (de Italia Fausta), la noche antes del estreno, fuimos todo el elenco a un bar y solamente pudimos pedir una Coca Cola y dos fainá. No teníamos más plata. El domingo siguiente, nos fue tan bien que terminamos en un restaurante".
-Empezó todo como una broma y no tenían proyección concreta de futuro. Ahora que van 20 años de existencia, ¿hay proyecciones?
-Sí, tenemos unas cuantas. A mí me da mucha felicidad formar gente y que muchos alumnos de la compañía estén trabajando en el elenco o en otros espectáculos. Eso es lo que me interesa ahora, poder pasar la corona, en algún momento, a alguno de los jóvenes porque hay que seguir renovando a la gente, uno no puede quedarse eternamente en el mismo lugar.
ESTRENO I
Esperando la carroza, de Jacobo Langsner
"La vamos a hacer porque para mí es una de las obras que está dentro de la mitología del teatro latinoamericano, es teatro de culto, tiene mucho humor y es una pieza de Jacobo Langsner, que es uno de mis autores preferidos".
Fue escrita en 1985, pero es atemporal. Cargada de humor ácido, "representativa del grotesco rioplatense", presenta a tres hijos que se alborotan por la presunta muerte de su madre octogenaria. El dilema: a quién le correspondería cobrar la herencia, cuando solamente uno de ellos -el más pobre- vive con la anciana. Fue llevada a la pantalla grande con la dirección de Alejandro Doria y Antonio Gasalla en el papel de Mamá Cora.
ESTRENO II
El beso en el asfalto, de Nelson Rodríguez
"Es de un autor brasileño, para homenajear un poco a Italia Fausta (...) Tiene a mucha gente joven, Gabriel Calderón, Natalia Chiarelli, gente de la escuela. En esta obra va a haber una movida interesante porque es una pieza interesante, y yo voy a volver a esa cosa que impuse de pronto con la estética del teatro brasileño".
Más allá de los estrenos que prepara para este año más su trabajo en Buenos Aires (dirige a Georgina Barbarrosa en El mejor país del mundo), Omar Varela le dijo "adiós" a la actuación: "Prefiero no actuar y tener más libertad como para poder moverme. Además, me aburre, es increíble porque yo comencé mi carrera en la Escuela de Arte Dramático como actor y me encantaba actuar, y ahora me aburre".
SALUDOS, CUMPLEAÑEROS
LAURA CANOURA. "Me da felicidad acordarme de esa época. No venía del mundo del teatro, pero me hicieron las cosas muy fáciles. Me dejaron crecer y colocar sobre el escenario a un personaje grande y complicado". (www.lauracanoura.com.uy/blog/index.php?s=piaf).
LAURA SÁNCHEZ. "Hay no sólo amigos sino gente con la que empecé. Durante 5 años estuve con los musicales de Omar Varela, pero La bien pagá fue una experiencia inolvidable, no sólo por el éxito artístico y de público, sino por la afectividad. Así que a Italia Fausta, feliz cumpleaños mil".
NACHO CARDOZO. "Estaba presente la noche del estreno de Italia Fausta, me acuerdo que era un mundo de gente en el hall con una expectativa brutal (...) Cada vez que tengo visitas del extranjero, un espectáculo de Italia Fausta y Barro Negro son ineludibles. Le ponen muchas ganas a todo".
ROSITA FREIRÍA. "Sin los espectadores, no sos nada. El público es el que hace que la cultura, en general, pueda funcionar. Yo, personalmente, siempre digo que se lo debemos todo al público. Dentro del circuito teatral, la gente ya sabe que en el Teatro del Anglo, está Italia Fausta".
20 años de teatro
1988. Quién le teme a Italia Fausta
1989. El rabino Jonás y el submarino nuclear / Qué suerte que esta noche voy a verte
1990. El misterio de Irma Vap
1991. ¡Qué fuerte! / Solo Petru
1992. Arlecchino, servidor de dos patrones / Mis quince años
1993. Alcanzame la polvera / Los artistas / Platero y yo
1994. Entre tinieblas / Pateando lunas / El violinista en el tejado
1995. Piaf /Los fantasmas de la escuela
1996. Las tres rosas encarnadas / El principito
1997. Cándido /Atrás del Mercosur
1998. Sábado del corazón / Black Comedy
1999. Eduardo II
2000. Greta Garbo, quién diría terminó en el Barrio Sur / A la deriva
2001. Arrabalera, un musical de tango
2002. La bien pagá, un musical apasionado
2003. Muñecas del cha-cha-chá / No te vistas que no vas
2004. Tijeras fatales / Golpeá que te van a abrir
2005. Tango, copla y cha cha chá / Excusas / Más loca que una cabra / Música maestro
2006. Siga el baile, siga el baile
2007. Fue mi culpa, lo hice por amor / Ansia