Inspirados

| El ocio y el calor los inspiran: cómo las costas de nuestro país se convierten en canciones

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Mi primera canción se llama Tirado en Anaconda (La llave en la puerta), y la hice exactamente en este mismo cuarto, en la casa de La Paloma desde la que estoy hablando." Daniel Drexler tenía dos días cuando sus padres lo llevaron al balneario por primera vez. Mientras habla, su hija de 4 años está del otro lado de la puerta cantando, y él se asombra porque no tiene un mapa. La geografía, según dice, ha estado muy presente en su formación. Esto explicaría por qué las referencias a paisajes, ríos y playas invaden sus composiciones más recientes. "Al nacer mis hijas tuve un reencuentro con mi infancia y resurgió esta relación tan intensa que siempre tuve con mi país, que es como el leit motiv de mi último disco, Micromundo. Son todas canciones donde en un lugar u otro está apareciendo la geografía."

Escribir los paisajes por los sentidos, "por lo que despierta en los afectos, en la memoria" es una búsqueda. "De 60 ó 70 canciones que tengo, el 70% las escribí en La Paloma o en Cabo Polonio. Para mí la costa de Rocha siempre fue una esfera de placer, y de lugar iniciático. Creo que todo el tema sensorial, desde la infancia, se desarrolló acá."

Su hermano, Jorge Drexler, creó el disco 12 segundos de oscuridad en las mismas playas del Polonio. "Lo secuestré. Andaba un poquito malherido y hablaba de un vacío, de la importancia de estar en silencio, la falta de información; lo que importa no es el rayo sino los 12 segundos de oscuridad en el medio. El Polonio te concentra, es realmente estar parado en el vacío, no hay ningún estímulo que te distraiga, y empiezan a aflorar cosas desde adentro. Uno de los grandes hallazgos de la humanidad fue entender que es importante descansar", dice.

En una playa de ese vacío Eli-U Pena canta desde el celular una parte de Tira el celofán, canción inédita de Gustavo Pena, el "Príncipe".

"Esta es una parte. No es una canción que soliera cantar. Sólo hay una grabación, que la tengo yo, que se grabó en un estudio en la casa de Herman Klang y que él tocó en un concierto homenaje que se hizo hace 7 u 8 años, esa fue la única vez que vi que la tocara. Por ahora no la canto, tuve la intención, pero es muy difícil."

Mandrake Wolf también compuso sobre hallar el lugar donde uno se siente seguro: De Biarritz (De), un balneario a setenta kilómetros de Montevideo y dos de Cuchilla Alta, en una casa que hizo de a poco, con puertas y ventanas de otras casas, después de que al rancho que tuvo en Valizas por 10 años se lo llevara el mar. "Estuve mucho tiempo para terminar esa canción, porque siempre que iba ahí sentía la melodía, la tenía compuesta, pero no encontraba las palabras," Mandrake cuenta que compró el terreno por el año 2001, al lado de la casa de un amigo, cuando comenzaba a convivir con su actual pareja. "Es una canción que a mí me llama la atención, es como el principio de mi madurez, dice `aprender a vivir en familia`. ¿Viste cuando vos querés estar en un lugar y estás en otro? Bueno, en Biarritz nunca me pasó eso, siempre quise estar ahí, me molesta moverme de ahí."

Fue en ese mismo lugar en donde conoció al mexicano y la brasilera de la canción De ellos dos. "Fui al supermercado, que se llama Toton, y estaban estos dos personajes, muy bohemios, veteranos. Sólo sentirlos hablar me inspiró la canción, y la escribí en la cara de ellos, tomando unos vinos y charlando."

Según el vocalista de Los Terapeutas las vacaciones son su zafra máxima de composición: "hago lo que más me gusta, tocar la guitarra sin fin ni meta, y ahí aparecen las canciones, ¡sin querer!"

Martín Buscaglia opina lo mismo: "lo que me inspira es el ocio inherente a las vacaciones. Ese hueco que dejás en tu cabeza al estar en verano te deja mucho espacio para sacar para afuera cosas que estuviste recabando en otras estaciones del año."

Trivial Polonio (El evangelio según mi jardinero), es el tema que un músico con inquietudes lúdicas hizo a partir de un juego. "Son unas décimas. Empezó por un juego que inventamos con unos amigos que tenemos casa en el Polonio. Era una versión del Trivial pero con preguntas alusivas al Cabo, con preguntas típicas como cada cuánto gira el faro -que aprovecho para decir que es cada 11 segundos- y con preguntas referentes a experiencias del grupo. En el último disco, Temporada de conejos, la canción Blues del carrito también la compuse ahí y también tiene referencias específicas. Me parece que aunque haya referencias, pintás el mundo al pintar tu aldea. Toda canción debe nombrar una calle, una comida y una persona, no importa que quien la escuche no conozca eso que se menciona, porque igualmente lo va a asociar con algo."

Pero a veces hasta las alusiones más lineales pueden sorprender: "En la canción Por ejemplo usé la palabra Marindia (Mateo & Cabrera) ambiguamente, también como un posible nombre de mujer. Pensé que servía como referencia geográfica al mismo tiempo que podía ser una persona. Yo sé que hay un balneario y que todo el mundo iba a pensar que era un homenaje. Pero la palabra me gustaba, su sonoridad", aclara Fernando Cabrera, y agrega: "el que decía que era un cantor de balneario era Jorge Lazaroff."

El integrante de Los que iban cantando vivía en Solymar, y fue justamente basándose en un crimen ocurrido allí que compuso Llorando Estela, el quinto tema del disco Pelota al medio. Daniel Jacques, en 1988 tocó el bajo para Lazaroff. "Lo habremos ensayado tres veces y fuimos a grabarlo a La batuta. Tiene una especie de ritmo con la guitarra bastante usado en la música uruguaya, mismo Eduardo Mateo lo usó, es muy parecido al ritmo de Esa tristeza. Jorge nos dijo que el personaje de la novia, Estela, fue inventado, pero escuchando el tema ahora, a mí me suena muy premonitorio, porque en esa época darse con pegaprén era como tomar pasta base hoy. Es una gran canción porque vos podés tener un hecho bueno para relatar, pero no tener la capacidad descriptiva. Luego de Pelota al medio, que fue el corte difusión, esta canción fue la más destacada del disco, la pasaban mucho en las radios."

Garo Arakelián vive en Shangrilá desde 1997. La canción que lleva el nombre de este balneario en el disco El mísero espiral de encanto fue escrita por él. "En la década del ´30 hubo una novela llamada Shangrilá donde se describía, con ese nombre, una especie de paraíso situado en Oriente, una tierra prometida, maravillosa. Luego de la novela, en occidente se llamaron así a spa, balnearios, hoteles. Yo lo usé en la letra como el lugar donde sucede la historia, pero retrato la pérdida de ese Edén. Hice referencia a lo que hubo, lo que no está, cómo uno va transitando y el poco valor que tienen las cosas, que contrasta con el concepto de la tierra prometida", explica.

Valizas, sus playas imperfectas, los movimientos de sus dunas, es el lugar con el que se indentifica 4 pesos de propina. La banda dio sus primeros pasos ahí, "durmiendo en una carpa con el cajón peruano y el saxofón", cuenta Gastón Pepe, su percusionista. Glu glu (Se está complicando) nació de la laguna que va hacia Aguas Dulces. "Valizas nos dio cierta mística. La gente del lugar nos inspira mucho, la comparsa de tambores, la radio, la misma Valizas, la del invierno y la energía del verano".

La relación de Daniel Viglietti con la naturaleza lleva toda una vida, desde su infancia en Sayago en la quinta Villa María -donde había vivido la poeta Delmira Agustini- y sus expediciones de pesca en el río Santa Lucía, retratadas en la canción Milonga de Santa Lucía porque "toda esa mezcla de naturaleza la guardé dentro de mi y solo la saco a tomar aire en alguna de mis canciones". Una de las primeras canciones de Viglietti fue Costa Azul, "con ritmo de zamba, dedicada a ese balneario de Canelones", donde pasó unos días junto a otros músicos populares. Niña Isabel, que fue la canción más difundida de su primer disco, también surgió en esos días, "de apuro, como regalo de cumpleaños de quince de nuestra barra a Isabel, hija de amigos de Ramón Fernández, el dueño de casa". El vals de la duna es una de las canciones más queridas por su público, "me gusta que junto a otros temas, digamos, comprometidos, la gente reciba mis canciones de otra índole, como ésta". Esta canción circula fuertemente en su versión instrumental, debido a la inclusión en el disco Devenir de sus dos versiones, la instrumental realizada a pedido del cineasta Gabriel Varalla para su película Cabo Polonio. Vigliettti cuenta que compuso este vals en el vaivén entre los paisajes de Valizas y Cabo Polonio. "La canción nació en Valizas, la melodía me salió silbando mientras caminaba por la playa. Algunas palabras iniciales de la letra las retuve y después las escribí. Y seguí adelante, ya con la guitarra, en el rancho de aquel enero."

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