Héctor Vera, el chef argentino de los famosos que sueña con cocinar para Lacalle Pou: "Lo admiro"

La historia del chef argentino especialista en ahumados que se instaló en Punta del Este y cocinó para destacadas figuras del espectáculo y la política.

Héctor Vera.
El chef Héctor Vera en plena acción.

Nació en Argentina, se convirtió en un referente de la gastronomía que trabajó por toda la región y hoy sueña con cocinarle al presidente Lacalle Pou. El chef Héctor Vera vive actualmente en Punta del Este y ofrece allí un exclusivo servicio de asesoramiento gastronómico. El último verano estuvo instalado en la finca de Valeria Mazza preparando el menú diario para su familia. “A ella le gustan los sabores caseros”, apunta, y revela que una noche entre los comensales estuvo de visita el Kun Agüero. Pero él ya había cocinado para figuras y políticos de primera línea. Aquí cuenta su experiencia.

-Trabajaste en la finca de Valeria Mazza en Punta del Este durante el último verano, ¿cómo fue esa experiencia?

-El año pasado trabajé con ella en algunos eventos que hacía en la casa, y este año me convocó para cubrir toda la temporada. Estuve todo el verano cocinando para su familia. Yo le consultaba y de ahí nacía un menú para cada día. A ella le gustan los sabores caseros, la pasta y las carnes. Su familia es fanática del asado, pero les gusta todo. Uno veía los platos vacíos y eso era una buena señal.

-¿Cómo era el trato cotidiano con ella?

-Ella es energética, positiva y siempre tiene las pilas puestas. Los amigos la quieren mucho. Es muy sociable y recibe mucha gente en la casa. Sus hijos también a veces llegaban con amigos y eso hacía modificar el menú.

-Este verano también preparaste un cordero para La Beriso en un evento postshow del que también participaron Diego Lugano y Orlando Petinatti, ¿cómo fue esa noche?

-Preparé un cordero y un costillar que sé que es lo que le gusta a Rolo de la Beriso. Cuando el equipo terminó de comer empezó a cantar mi nombre, pero me hubiera gustado que Rolo compartiera un poco más de tiempo con los que estaban ahí. Había muchos que esperaban un saludo, una foto o una firma, pero él se fue antes. Me dejó gusto a poco. Días antes había hecho algo parecido para Tiago PZK después de su show, y él parecía uno más. Me pareció un tipo rehumilde. Probó varios cortes, vacío, pollo, vegetales grillados al humo, y le encantó la picaña.

-¿A qué otra celebridad tuviste la oportunidad de cocinarle durante tus años de trabajo en Punta del Este?

-En el restaurante Lo de Tere viví una experiencia que me marcó a fuego. Enzo Francescoli venía todas las temporadas y entraba a la cocina a saludar. Los que estábamos ahí nos quedábamos locos. A él le gustaba le pescado gratinado, con ajo y aceitunas negras. Le dije que el día que tuviera un hijo se llamaría Enzo por él y él me respondió que iba a ser un honor. Al otro año mi hijo nació el 11 de enero y él volvió a comer en ese restaurante. Le dije que había sido papá y que mi hijo se llamaba como él. Nos dimos un abrazo y me felicitó. Mi hijo hoy tiene 23 años y sabe que se llama Enzo por Francescoli. A ese mismo restaurante también iba mucho Carlos Páez Vilaró. Él me decía “Héctor, quiero comer mi plato favorito”. Le gustaba comer pargo, que es un pescado uruguayo. Yo se lo preparaba entero, sin espinas, con una salsa de albahaca y tomate. Tuve la suerte de charlar con él, fue una artista de mucha inspiración.

-¿Cuál es tu evaluación sobre la oferta gastronómica de Punta del Este?, ¿está a la altura del turismo que recibe?

-Sí, pero creo que debería haber más capacitaciones durante el año para estar realmente a la altura de las demandas de los turistas exigentes. En Punta del Este vas a comer a algún lugar y siempre están las rabas, las miniaturas. Es siempre lo mismo. Eso debería cambiar. Los clientes buscan otra cosa y hoy están más informados que nunca. Por eso es que yo estoy ofreciendo un servicio de capacitaciones para chefs. Hay restaurantes que ni siquiera saben que esto existe.

-¿Has tenido la oportunidad de cocinar para otras figuras internacionales afuera de Uruguay?

-Viví 13 años en la patagonia chilena, y allí cociné para (los expresidentes) Michelle Bachelet y Ricardo Lagos. En aquella época fui el único argentino que le preparó un banquete al rey de España. Me acuerdo que probó el cordero a la estaca y pidió para repetir.

-¿Cómo se dio tu llegada desde Buenos Aires a Uruguay?

-En 1995. Yo estaba estudiando con Francis Mallman, y le pregunté si podía hacer una pasantía con él, que estaba en José Ignacio. Cuando pude ir él estaba por viajar a París pero me recomendó con dos restaurantes. Conseguí una pasantía en uno de ellos y al verano siguiente me quedé trabajando por cinco años. Después fui a trabajar a Chile, volví a Buenos Aires y ahora hace cuatro años que estoy en Punta del Este. Tuve un hijo acá y la madre es uruguaya. Ahora tengo previsto ir a México.

-¿Tenés algún sueño o asignatura pendiente en el mundo de la gastronomía?

-Mi sueño es abrir una escuela rural de cocina donde podamos trabajar con los sabores que han atravesado las generaciones. So se está perdiendo, y quiero recuperar a recuperar la cocina de la abuela con esos sabores que llevamos en la memoria a largo plazo.

-¿Hay alguna figura a la que te gustaría cocinarle y todavía no hayas tenido la oportunidad?

-Ojalá tenga el honor de que el presidente Lacalle Pou pruebe la carne a la estaca preparada por mí y me dé su visto bueno. Me cae muy bien y lo admiro porque parece un hombre sencillo. Cuando escriba mi libro de cocina quiero que él sea el primero en recibirlo.

-Este último verano el presidente probó un cordero a la cruz y se quejó de que le faltaba sal

-Sí, ¡le faltaba sal! Yo no sabía hacer cordero a la estaca hasta que fui a Chile y ahí me mostraron que se pintaba con romero y salmuera. Aprendí a echarle la sal justa. Tenés que salarlo cuando está crudo porque después los poros se cierran. Cuando el presidente lo probó ya no había vuelta atrás. La sal ayuda a que el cordero quede sabroso y crocantito.

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