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Gustavo Maritato, el actor con 40 años de Carnaval y TV en Cacho Bochinche que hoy maneja una ambulancia

El actor que interpretaba "Taraleti" hoy se dedica a la salud. Tiene el viejo traje amarillo guardado y le da orgullo que lo recuerden por su paso por la TV para niños

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Gustavo Maritato
Gustavo Maritato recuerda su época como "Taraleti".

-Tus comienzos fueron en Carnaval. ¿En qué agrupaciones estuviste?

-En 1984 salí por primera vez en Los Compis, que era un conjunto de parodistas, y ahí empezó todo, así que el año que viene se cumplen 40 años de la primera vez que subí al escenario del Teatro de Verano. Estuve en muchos conjuntos: Daniels, Winpis, Dandys… pero mi mayor permanencia fue en los Adams, humoristas, desde 1990 hasta 2000. Después fui parte de Nazarenos, Jackets, Momosapiens, Zíngaros, Los Rolin, revista La Compañía… Lo último fue para el Carnaval 2022, que dimos la prueba con Fantoches y quedamos afuera.

-La gente te reconoce también por tu participación en Cacho Bochinche. ¿La catapulta para la televisión fue Carnaval?

-Más bien el teatro. Por mi participación en Carnaval conocí a Hugo Blandamuro, gran amigo y maestro. Fue quien me enseñó todo arriba de un escenario. Él fue quien me llamó para hacer una obra de teatro para niños con Cacho De la Cruz como protagonista, y Blandamuro estaba en la dirección. Hacíamos Popeye y Olivia y mi papel era el de uno de los secuaces del villano Brutus. Esa fue mi primera experiencia con Cacho De la Cruz, a quien ya conocía de antes porque mi padre, Romeo Maritato, era músico y trabajó muchos años en la orquesta de El show del mediodía. Cuando nos presentaron, hablamos de muchas anécdotas con mi padre. Al año siguiente me convocó para Cacho Bochinche.

Bobalinda y Taraleti.
"Fue una etapa hermosa", recuerda sobre la época en la que interpretaba a "Bobalinda" en "Cacho Bochinche".
Archivo

-¿Cuál fue tu primera función en el programa?

-Cacho tenía un muchacho que iba dentro de los muñecos y hacía sus voces. Cuando él dejó el programa, me convocó a mí porque era flaquito y siempre tuve facilidad para imitar. Así empecé: metiéndome dentro de los muñecos, menos de Ultratón. Estuve adentro de Chupetón, que era quien se llevaba los chupetes, y de Palomo, un pájaro que mostraba los dibujos y traía alegría, y así muchos otros hasta que surgió el personaje de Taraleti. Se creó para una obra de teatro de Cacho Bochinche: era una especie de científico loco, con peluca, grandes lentes. Como hablaba con la “dee”, medio gangoso, nació el nombre de “Taraleti”.

-¿Hoy sería políticamente incorrecto ese nombre?

-Puede ser. Pero nunca tuvo la intención de burla. Hay que poner las cosas en su contexto. Nunca se creó con una finalidad de tomarle el pelo al personaje. De hecho, Taraleti no era ningún tonto, sino todo lo contrario. Tenía un estilo de payaso, pero con salidas muy inteligentes. En muchos casos hacía dupla con Bobalinda (Mariana García) y siempre ganaban en todos los juegos. Teníamos canciones y espacios dentro del programa.

-¿Qué significó Cacho Bochinche en el marco de tu carrera?

-Fue una etapa preciosa de mi carrera y de mi vida. Estuve 15 años en el programa y hoy nada me da más orgullo que me reconozcan por el personaje; me he cruzado con hombres y mujeres grandes que me dicen que estuvieron en el programa siendo niños o que llevaron a sus hijos. Tengo el traje guardado en mi casa. Hace unos años hicimos una temporada teatral con Mariana, de Taraleti y Bobalinda, y fue hermoso revivir aquellos personajes. Le pusimos como convocatoria: “Vení a divertirte como lo hacían tus papis”. Así que fue una obra para niños pero también con muchos guiños a los padres. Terminamos a todos cantando arriba del escenario las canciones de Cacho Bochinche; fue maravilloso.

-¿Qué te generó el final del programa en 2010?

-Mucha tristeza, mucha. De Cacho Bochinche había participado con 13 años en un campeonato de yoyó y fui finalista. Crecí mirando ese programa y luego tuve el honor de trabajar ahí. El año pasado nos reencontramos muchos del equipo cuando Cacho presentó su libro y se dio un momento muy emotivo y muy alegre, de recordar aquellos tiempos.

-¿El final del programa implicó también un giro para tu actividad laboral?

-En realidad, yo ya había empezado como conductor de ambulancia un tiempo antes. Se sabe que lo artístico es muy inestable en este país. Son muy pocos los artistas, tocados por la varita mágica, que pueden vivir de su arte. Yo no tengo padrinos, ni representante o productor. Por lo que el trabajo seguro es algo muy importante. Presto servicios para una empresa muy importante que se dedica a traslados médicos. No hacemos emergencias, pero trabajamos para muchas mutualistas por controles o salidas de alta. Aunque pasó mucho tiempo e incluso con el tapabocas, muchísima gente me reconoce. “¿Sos parecido al que hacía de Taraleti?”, me dicen. Yo bromeo un poco y después terminó diciéndoles la verdad. Me encanta hacer reír a la gente. Es lo que amo.

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