Francis Andreu encara al tango

El 24 presenta su primer disco Francis en la Trastienda.

 20110617 348x600

Por: Mariángel Solomita

De esa canción, la canción que tarareó y con la que empezó todo, Francis Andreu no se acuerda. Piensa un rato, y nada. Mientras esta entrevista se realiza algunas personas que pasan y la ven interrumpen para felicitarla, le preguntan cuándo toca. Francis no los conoce, por eso sonríe a carcajadas, agradece, abraza cuando saluda, y se sonroja.

-Escuché a Charly García decir que el tango se adquiere con el tiempo.

-No comparto con Charly García eso. No, porque a mí me gusta el tango desde que soy chiquita, entonces me parece que ningún genero musical tiene una edad ni un tiempo, me parece que tiene que ver con la sensibilidad que tengas, ¿no? Se ve que a mí me llegó por todo un tema afectivo con mi abuelo paterno, que por eso pude escucharlo antes y disfrutarlo con otra cabeza y de otra manera.

-¿Qué paso ese día hace 9 años en El Ciudadano?

-Fue el destino. Estaba en el público, tarareé como parte del público viendo a Adriana Varela y me escuchó un tipo y me dijo `qué lindo cantás`, y resultó que era el manager de Adriana. Después me propuso ir a Argentina a grabar. Tenía 16 años, así que pasó por el filtro de mis padres y entonces me fui, pero yo lo tomé como una experiencia divertida. Y esa noche también estaba Alberto Magnone y me ofreció hacer un Ciudadano juntos de piano y voz nomás y lo hicimos, increíble. Y ya el segundo toque fue en la Zitarrosa, con Magnone, los Ibarburu y el "Canario" Luna...un golazo. Tenía 17 años recién cumplidos.

-¿Seguiste con el liceo?

-Sí...No sé cómo hice...

-El público de tango es muy exigente, muy conocedor, ¿te jugó en contra en algún momento ser tan joven?

-Sabés que no, o si pasó no me enteré porque siempre fui como muy bien recibida en todos los lados que toqué. Siempre fue gente de distintas edades y tan buena onda y siempre lleno, nunca lo sentí. También el hecho de tocar tango de championes...aunque ahora ya no puedo currar más con eso, tengo 26...

-Una contradicción cantando tango arrabalero...

-No tengo una actitud para cantar y otra para ser yo: no soy coqueta. Siempre trabajé sola, nunca me dieron ordenes de cómo comportarme, siempre fue todo como muy espontáneo y muy natural y creo que también por eso me tomé el tiempo para grabar el disco.

-Arrancaste al mismo tiempo que varias cantantes de tango que ya editaron discos hace años, ¿te habían ofrecido grabar antes?

-Sí, pero me parece que todo tiene su tiempo. Yo arranqué muy joven a cantar y no estaba madura ni anímicamente ni musicalmente para grabar un disco. Y entonces me pareció que no, y la verdad que como no lo necesité...

-Fue una grabación que comenzó en abril de 2009 y terminó en octubre de 2010, a pesar de las intermitencias fue un año y medio con el disco en la cabeza, ¿cómo te afectó?

-En verdad cuando entramos el estudio no fue para el disco, fue `tenemos arreglos de temas que están muy buenos, estaría bueno grabarlos para tener nosotros`. Quedaron tan buenos que Lea (Bensasson) que es mi manager me dijo `es buenísimo, hagamos un disco acá, tomate tu tiempo`. La fui piloteando pero sin presión porque aparte al trabajar con amigos, Guzmán Mendaro es de mis mejores amigos, y lo hice en el estudio de L` Auténtika que son amigos míos, fue un proceso largo que me encantó, aprendí un montón, nunca había puesto diez horas en una canción.

-Guzmán Mendaro: músico y productor de Francis, ¿cómo fue el relacionamiento con él?

-Él era fan, me iba a ver como alguien más. A mí siempre me gustó mucho como guitarrista y sabía que se copaba con (Julio) Cobelli, que es uno de lo guitarristas que más sabe de tango, entonces una vez que Nico (Ibarburu) se iba de gira y necesitaba un suplente, hablamos con Guzmán. Yo nunca toqué con músicos de tango, Ney Peraza, un murguero y Nico Ibarburu, un roquero. Y ahí entró Guzmán y nos hicimos amigos entrañables, y me pasó que con Nico y con Ney me había acostumbrado tanto a tocar que cuando no tocaba con ellos me sentía incómoda, eso no está bueno que te pase…

-Habías generado una dependencia.

-Claro, que no es sana, entonces dije `bueno, cambiemos el chip` y se fue dando.

-¿Estudiaste música?

-No.

-¿Te gustaría estudiar?

-No, para nada. No me lo planteo. Me parece que tengo la suerte de ser intérprete y de vivirlo todo como muy carnal, creo que lo que yo canto no es por técnica es por sentimientos.

-¿Hay que dominar el género para cantar tango?

-Para nada, no, no. Para cantar tango, para cantar lo que sea, me parece que está bueno conectarte con la letra y si sentís que pasaste en algún momento por eso y cuando lo escuchás se te pone la piel de gallina, es un gol, seguro lo vas a hacer bien. Yo armé el disco así. Es un tango que me hace llorar: ¡ Guzmán!

-¿Y cómo llegás a ese tango?

-Estoy escuchando Clarín, me acuerdo del nombre y lo busco por el "Polaco" Goyeneche, que es el único cantante que me hace gustar tangos que por otros no me gustan.

-¿Qué libertad te das para versionar?

-No me doy mucha libertad, porque me parece que los tangos que yo elijo me gustan así como los escucho, entonces sí lo versiono a guitarras, y sí lo versiono cuando lo vivo, cuando digo una frase que me moviliza y quiero que quede clarísima, pero trato de respetar muchísimo lo que ya está dicho.

-Nunca escribiste ninguna canción...

-No.

-Ni pensás en eso...

-No…(risas).

-Contame de la canción que escribió Raúl Castro para tí.

-Es muy linda, ¿no? A mí no me gusta el tango contemporáneo, me parece que el tango ya se hizo porque se dio en un contexto al que no vamos a volver, en el que se hablaba de determinada manera, se comportaba de determinada manera. Me parece que lo que logró Raúl con esta canción -Encarala- fue contar una historia que va pasar toda la vida, que es la historia de los amantes, con una dosis de lunfardo tanguero pero sin abusar. Cortita, es como una historita de vida, muy interesante y muy tanguero. Generalmente me pasa que lo que me llega contemporáneo no me parece tanguero.

-¿No escuchás a otras tangueras de tu generación?

-No escucho tango. De hecho escucho tango cuando tengo que elegir repertorio porque si cantás tango y escuchás…

-¿Siempre podés cantar tango?

-Siempre puedo cantar tango no siempre puedo cantar determinados temas.

-El repertorio es como un estado anímico, digamos...

-Sí. A Guzmán eso le encanta, se da cuenta al toque porqué lo hago, porque estoy muy contenta o porque estoy mega sensible.

-Y si a este disco tuvieras que definirlo en un estado, ¿cuál sería?

-Los tangos que quiero.

-¿Sentís que cambió tu público?

-Sé que se fue sumando. Me encanta ver una mesa de chicas de 20 años con sus abuelos, porque si mi abuelo estuviera en la vuelta iría a ver espectáculos de tango con él. Es un género que junta generaciones, no sé si es sensibilidad pero hay una apertura mental para la música, en todo el mundo.

-Pero para tí el tango es el que ya se hizo, ¿qué opinás de las fusiones?

-Todavía no las entiendo.

-¡No tenés esa apertura!

-No, vos sabés que yo no. Se ve que hay que tener una madurez o una sensibilidad más a flor de piel que yo no la tengo.

-¿Tiene problemas el tango hoy, acá?

-No, me parece que no tiene problemas y si tiene estamos para sacárselos, y para que el tango esté candente y vivo. Siempre.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar