Fernando Vilar vuelve a la TV tras delicada cirugía y se refiere a su corte con Peñarol: "Me borré como socio"

El periodista de 71 años atravesó por una delicada cirugía contra su cuadro crónico de diverticulosis. Todavía en proceso de recuperación. "Me siento débil, pero hay que levantarse y seguir", asegura.

Vilar1.jpg
Fernando Vilar.
Foto: ESTEFANIA LEAL

Redacción El País.
El periodista Fernando Vilar, de 71 años, fue sometido a una delicada operación a fines de junio para enfrentar su cuadro crónico de diverticulosis. Aunque todavía en proceso de recuperación, el comunicador volvió a sus múltiples tareas en los medios: las mañanas De primera mano en FM Hit y la conducción ocasional de Buscadores, así como Transporte al Día y Cutcsa TV.

“Me siento débil pero confío en que de a poco voy a volver a ser Fernando Vilar”, asegura. El comunicador también se refiere a su abrupta distancia con Peñarol. “Me borré de socio y no lo voy a ver nunca más”.

-Tuviste una recaída en tu enfermedad de divertículos, ¿cómo empezaste con este cuadro?

-Fue hace más de 10 años. Me acuerdo que estaba en Telenoche y me empezó un dolor de vientre impresionante. Pensé que me moría. Terminé el informativo doblado y me fui a consultar. No tenía idea de lo que tenía y los médicos tampoco. De hecho, pensaron que era apendicitis y me operaron. Estuve unos días internado y se me pasó. Pero a los 6 meses o un poco más, de nuevo tuve una crisis de dolor. En ese momento me diagnosticaron divertículos, que son unas úlceras que se forman en los intestinos. Eso produce inflamación, infección o en casos más graves perforación. Todos estos años yo la fui llevando con tratamiento médico, sin cirugía.

-¿Y dieta?

-Sí, también. Tengo que evitar cualquier cosa que sea difícil de digerir, como las cáscaras de frutas o las semillas. Seguí todos los consejos al pie de la letra, aunque cada tanto hacía una crisis. Porque en todo esto, más allá de la alimentación, hay un componente muy importante que es el estrés. Yo era y sigo siendo un tipo muy exigente conmigo mismo, muy exigente con el laburo, metía un montón de horas entre la radio y la televisión. Entonces estaba estresado todos los días y cada tanto tenía una crisis. Me internaba, bajaba la inflamación y seguía. En una de las últimas internaciones, un médico me dijo que pensara en la operación. Pero cuando me dijeron como era la cirugía, decidí no hacerlo. En ese momento, se operaba abriendo, fraccionando un pedazo de intestino y cerrando. Justo me echaron de Canal 4 en ese momento, algo que si bien me golpeó, fue un shock horrible, gané en tranquilidad y dejé prácticamente de tener crisis.

-Así que en los últimos 10 años venías bien…

-Sí, venía bárbaro, sin dolor alguno. Eso me alentó a decir que podía sobrellevar la enfermedad sin la operación. Hasta que en junio pasado tuvo dolores, cólicos, todo tipo de malestar. Fui a consultar y quedé internado. Cuando me estudiaron, vieron que el panorama era más complicado y me dijeron que esta vez no zafaba de la operación. Como pasaron 10 años, ya no era a panza abierta, sino por laparoscopia, una cirugía más segura y menos invasiva. La operación iba a llevar dos horas pero al final estuve 8 horas y media en el quirófano. Al parecer, se complicó más de lo esperado y me sacaron un buen pedazo de intestino. Nunca me dijeron cuánto. Para mi familia fue un momento muy complicado de angustia porque pasaba el tiempo y no salía. Me internaron el 14 de junio, el 24 de operaron y el 4 de julio salí de alta. Ahí empezó un proceso de recuperación que todavía continúa. Espero volver a ser el de siempre. Hoy estoy al 50%.

vilar55.jpg
ESTEFANIA LEAL

-¿Qué te falta?

-Me siento débil. Hago tremendo esfuerzo para andar porque quedarme en mi casa acostado sentado es lo peor. Volví a la radio (FM Hit con De primera mano) y también a Buscadores y a mis responsabilidades en Cutcsa TV y el programa Transporte al día (VTV). La voz me quedó como un tono más bajo y espero que vuelva a ser la de Fernando Vilar. Me cuesta pero confío en ir ganando fuerza de a poco para volver a la normalidad. Siempre fui un tipo saludable y excepto esto, nunca tuve nada, ni una gripe.

-¿Qué dicen los médicos?

-Que es un proceso obviamente, porque fue una operación complicada. Estuve siempre muy contenido y con muy buena atención en La Española. Me venían a visitar los tres cirujanos todos los días. Así que he estado excesivamente bien cuidado.

-¿Quién te suplantó radio?

-Durante la internación, el programa quedó a cargo de mi compañera Delfina Beathyate que me consta lo hizo muy bien. Luego, la radio decidió ponerle otra voz porque hacer un programa dos horas solo es complicado. Ahí se sumó María Cruz, una voz muy conocida de la radio. Ahora volví y estamos con Delfina todas las mañanas. Nos llevamos muy bien. Yo nunca fui de marcar quién es el conductor o director. Nada. Somos dos personas al aire en pie de igualdad.

-Justo cuando te dieron de alta salió al aire el programa documental sobre el milagro de los Andes…

-Sí, eso me dio mucha satisfacción. Lo hicimos con la gente de Transporte al día. La idea era contarle a la gente el proceso de viaje desde Uruguay al Valle de las Lágrimas, que es el lugar de la cordillera donde cayó el avión que generó este milagro conocido mundialmente y protagonizado por uruguayos.

-¿Cómo se hace el viaje?

-Primero hay que llegar hasta Malargüe, en Mendoza. Ahí se puede llegar por las vías que a uno le parezcan. En nuestro caso viajamos a Buenos Aires en buque y de ahí unas 16 horas en ómnibus. En Malargüe nos esperaba el responsable de Valle Verde Expediciones, que es quien organiza la travesía. Solo se puede hacer en verano y nosotros lo hicimos en febrero. El trayecto es a caballo: el primer día cabalgamos por cuatro horas hasta un campamento a 2.500 metros sobre el nivel del mar. Al otro día, se hacen cuatro horas más hasta el lugar donde está la cruz, a 3600 metros de altura.

vilarr.jpg
Fernando Vilar.
Foto: Instagram Fernando Vilar.

-¿Qué tal tu experiencia con el caballo?

-Yo dije que sabía andar a caballo porque alguna vez en mis vacaciones en Barra del Chuy alquilé uno media hora. Pero la realidad es que no sabía. Fue difícil. Es un terreno escarpado, por la montaña, yo veía las pendientes y me quería morir. Hubo dos o tres veces en que me encomendé al superior, por llamarlo de alguna manera. Pero bueno, la experiencia fue increíble. No voy a decir que era un sueño, pero sí algo pendiente viajar a ese lugar. Me sorprendió para mal la actitud de algunos visitantes que estaban para la foto y en una situación como de jolgorio cuando en realidad lo que hay ahí arriba es un cementerio. De verdad que eso me dolió y lo dije en el documental, que está disponible en You Tube, más allá de emitirse por VTV en su momento.

-¿Cuáles son tus proyectos y planes a nivel laboral?

-Voy a seguir trabajando. Si bien a mi edad, tengo 71 años, la jubilación es algo que proyecto, no es inminente. Quizás en dos o tres años. Tampoco pienso dejar todo; puedo ir soltando de a poco. De lo que estoy seguro es que no me voy a aburrir ni me voy a deprimir. Tengo dos nietos y me dedicaré más a ellos o a los amigos. Igual, no lo quiero forzar.

-Sos futbolero y un referente de Peñarol, ¿cómo la ves para el partido clásico de hoy?

-Ni idea, no lo voy a ver. Te digo más: me borré como socio de Peñarol, vendí el palco y no lo voy a ver nunca más. Regalé el estacionamiento que tenía en el Campeón del Siglo. Estoy muy enojado con un par de dirigentes de los más importantes. Porque es verdad que los hombres pasan y las instituciones quedan, pero hay hombres que cuando pasan hacen daños irreparables. No quiero entrar en detalle, pero ellos lo saben. A nivel de mi familia me hicieron un daño que no se va a reparar nunca más. Así yo viva 400 años y esos dos dirigentes vivan 500 años no lo van a reparar nunca más. Ellos pasaron un límite y encima nunca dieron la cara. El presidente (Ignacio Ruglio) me dijo que me debe un café porque me quería explicar algo que para mí es inexplicable. No solo yo pienso así. Todos los planteles que pasaron por Los Aromos en los últimos 12 años tampoco se explican por qué pasó lo que pasó. ¿Sabes qué me di cuenta también? Que la pasión se puede manejar. Hoy me importa tres carajos si Peñarol pierde, empata o gana. A ese punto llegaron. Desde hace 25 años yo ayudo a Peñarol, conduciendo eventos, como maestro de ceremonia en premiaciones, esta carita bancó horas en la fiesta de inauguración del Campeón del Siglo. Y nunca cobré un peso. Me daban una camiseta y yo loco de la vida. Hoy las regalo todas con moña y todo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Fernando Vilar

Te puede interesar