ENTREVISTA

Fernando Frontán, el pastor y activista gay que se dedica a la rehabilitación de adictos en el campo

Fue el primer panelista abiertamente homosexual de la TV tras sus pasos por Debate abierto y Esta boca es mía. Habla de su nueva vida y responde al descargo de Sergio Puglia sobre la homofobia. 

Fernando Frontán
Fernando Frontán en la  comunidad terapéutica Bethania de Joanicó (Canelones). 

Fernando Frontán ha sido pionero en varios rubros. Activista por los derechos de la diversidad desde su juventud, en 1997 debutó en televisión con El reloj (Canal 10) y al año siguiente fue parte del recordado Debate abierto hasta 2002. Fue el primer panelista homosexual salido del clóset en participar de la TV uruguaya. En 2010 y 2011, integró el elenco de Esta boca es mía (Teledoce), programa a donde regresa, con intermitencias, como panelista invitado hasta el presente.

Pero la vida actual de Frontán (55 años) no pasa mayormente por los medios o por el activismo, sino por su vocación de fe cristiana, donde también, en cierto modo, es un pionero. En 2006 se convirtió en el primer uruguayo abiertamente gay en ordenarse como pastor de la protestante Iglesia de la Comunidad Metropoliana. "Mi vocación religiosa había sido postergada por mi condición homosexual", cuenta Frontán. De hecho, quiso ser cura cuando tenía 18 años pero fue expulsado del seminario católico.

Afincado en Progreso (Canelones), el pastor y comunicador trabaja en la actualidad como capellán (cuidador espiritual) en las comunidades terapéuticas Bethania, ubicadas en Joanicó (Canelones) y la otra en Artigas. Allí reciben a hombres adictos que necesitan del aislamiento social para la rehabilitación. El proceso lleva nueve meses y su abordaje combina el programa de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, con psicoterapia conductual, trabajo con la familia y una vida en comunidad de campo: con trabajos y rutinas diarias de huerta y cuidado de los animales.

"Hay gente que en la ciudad y en su ámbito pueden parar y dejar de consumir. Pero hay otros que no, que necesitan meter toda su vida en la licuadora y sacar algo nuevo. Nosotros trabajamos con esas personas que no paran con nada", asegura Frontán. Hoy, entre las dos comunidades hay 66 jóvenes en diferentes etapas de rehabilitación conviviendo en Bethania.

A pesar de definirse como un hombre de izquierda, Frontán critica con dureza la legalización de la marihuana, instrumentada en el gobierno anterior. En especial, porque la ley instaló una "baja percepción del riesgo" sobre una sustancia que, a su juicio, "es la peor de todas" y cuyo consumo se extendió principalmente entre los adolescentes.

"Hay personas que pueden tener predisposición de determinadas patologías: psicosis, esquizofrenia o bipolaridad. Pero si no tienen un evento en su vida que dispare la patología, no pasa nada. La marihuana es el evento. O mejor dicho, el THC, que es lo que se fuma", asegura.

Fernando Frontán
Fernando Frontán en la huerta de Bethania. 

De hecho, Frontán marca un antes y un después en los efectos de la ley. "Antes, la población que llegaba a la comunidad eran jóvenes de 25-26 adictos a la cocaína o la pasta base. Venían con un trasfondo más o menos complejo a nivel de salud mental, pero el problema central era la relación con la sustancia. Ahora, el brote psicótico en adolescentes es lo más común que tenemos en el comunidad o chicos de 16-17 años con principio de esquizofrenia. Eso se debe al THC. Así que además de la sustancia en sí, tenemos el problema del desbarajuste mental generado por la sustancia", añade.

Al igual que en Debate abierto o Esta boca es mía, Fernando Frontán se acalora en la defensa de sus ideas. "El cannabis tiene un montón de propiedades y está muy bien, pero lo que se fuma (el THC) es nocivo. Y no me vengan a decir que es natural. ¡Las pelotas es natural! Es tan natural como el veneno de serpiente".

"El enojo de Puglia me pareció de otro tiempo"

Recientemente, Fernando Frontán hizo un descargo crítico hacia Sergio Puglia luego de que el panelista de Polémica en el bar se quejara a viva voz de que, por redes sociales, hay personas que le dicen “gordo puto, callate la boca”  

"Me pareció una cosa a destiempo. Me llamó la atención ese enojo, ese dolor que era de los años '90. No es de ahora. Que hay gente homofóbica, sí. Pero hoy tenemos una sociedad mayoritariamente aceptante de la diversidad. Que muchos no son aceptantes genuinos, sino que aceptan por ser políticamente correctos, también es verdad. Pero la gente tiene derechos reales y puede vivir de acuerdo a su identidad sexual, se puede casar y nuestros hijos pueden vivir en el formato de familia que establezcan con los padres", dice.

"En el último tiempo, Sergio Puglia tuvo alguna incidencia y participó de marchas. Pero no puede decirse que sea un referente de las luchas LGTBQ+. Estuvo muchos años en el armario y deben respetarse sus razones para no haber tomado otro rol antes. Me niego a señalarlo porque mi enemigo no puede ser un compañero gay, más allá de que pensemos diferente. Mi enemigo es la sociedad homofóbica ", añade.

Sergio Puglia
Sergio Puglia

El pastor y panelista de TV elogia al Frente Amplio por haber impulsado el matrimonio igualitario y la ley para personas trans. “Si una colectividad política hace tanto por beneficiar a la población surmergida, como lo hizo el Frente Amplio, y quiere sacar rédito político con ello, me parece perfecto", dice a modo de respuesta a un Puglia que en Polémica también hizo referencia al "uso" político de las conquistas de derechos de diversidad.

“El problema de Puglia pasa por otro lado. Creo que tuvo la oportunidad de alzar la voz en momentos donde la cosa era más difícil y eligió no hacerlo. Las razones le pertenecen a él. No tengo derecho a juzgarlo. Lo que sí me parece es que hizo esa descarga como un plus a su posicionamiento político público más reciente según el cual, parece ser la voz gay de este gobierno", asegura Frontán.  

La fe en Cristo que lo hizo activista por la diversidad sexual

Después de una larga batalla con su propia homofobia, Fernando Frontán asumió su homosexualidad a los 28 años. Eran los años '90. En ese momento trabajaba para del colegio Clara Jackson de Heber con los grupos de adolescentes y daba talleres de música. Enteradas las monjas de la condición de gay de Frontán, lo echaron.

“En ese entonces me enojé. Pero hoy les agradezco a esas monjas. Porque ellas fueron las que me dieron el pasaporte para el activismo”, asegura.

La frase que escuchó en su despido fue la más indignante y a la vez movilizadora que escuchó: “Tu vida no es modelo de valores cristianos”, me dijeron. Ahí me tocaron la fibra de la identidad más profunda que tengo como persona. Si bien fue muy conflictivo aceptarme gay, luego de que lo logré, no concebía que hubiera un divorcio entre mi orientación sexual y el evangelio. Entonces, cuando las monjas me dijeron eso, fue como un puñal. Decime “puto de m...” pero no me digas que no soy fiel a los valores de mi fe. Esa fue la primera vez que me rebelé", recuerda Frontán.

Fernando Frontán
Fernando Frontán se inició como activista a mediados de los '90. 

La indignación lo llevó a su etapa más combativa. Hizo un pasacalles frente al colegio con la leyenda: "No a la discriminación de docentes homosexuales". Luego se unió al grupo "Homosexuales unidos" y no paró más en su carrera de rebeldía, fundamentado en la fe. “Como decía Cristo, la verdad te hará libre y para adelante”.

Como activista llegó a la televisión. “En ese momento trabajaba en la Cooperativa Bancaria, en el departamento de crédito. Al otro día que salí en Canal 10, me reubicaron en el horario de la mañana en administración del área gastronómica y entraba a las 5:00 de la mañana. ¿Para qué? Para que no tuviera contacto con el público", recuerda.

“Entendí que era uno de los costos. Entendí que nada iba a suceder para cambiar si yo no estaba dispuesto a sacrificar. Y eso también me viene de la fe. El que quiera seguirme, decía Jesús, no tengo donde apoyar la cabeza, así que vaya dejando las cosas por el camino”, añade.

Frontán y Diana Mines fueron las cabezas visibles del movimiento por la diversidad en una época fermental del debate por la conquista de derechos para la población con diferentes orientaciones sexuales.

“La TV fue una amplificación para mi pensamiento y mis convicción. Y lo más importante: me permitió en un momento muy oportuno establecer del debate sobre las identidades sexuales, orientaciones sexuales y derechos civiles”, asegura. "Homosexuales siempre hubo en la tele, pero estaban en el lugar permitido: el mariquita de los programas de humor y también quienes estaban dentro del armario”.

Los costos no fueron bajos en una sociedad que 30 años atrás era menos abierta a tocar estos temas. “Hubo amigos gays que me dejaron de invitar a su cumpleaños, por ejemplo. Porque yo era un queme", recuerda.

“Si yo no hubiera estado en una relación tan profunda como estaba en ese momento, no hubiera aguantado. Yo tuve dos parejas mujeres (antes de salir del clóset) y dos hombres. Mi primer compañero fue Roberto y el segundo fue Andrés. Si no hubiera estado con Andrés en ese tiempo, yo no hubiera sobrellevado esa locura. Fue un excelente compañero. Once años estuvimos juntos. No era la cara pero era el soporte", revela y añade que mantiene vínculos con sus cuatro exparejas, incluidas las mujeres.

“Las quiero profundamente. Yo siempre fui marica de alma. Pero en un tiempo de autohomofobia, negocié con la mujer y nunca tuve problema de relacionamiento con la mujer, pero no eran mi preferencia y no cuajaba con ellas".

"La izquierda no se embanderó con la diversidad; nosotros los embanderamos"

A 30 años de aquellos comienzos en el activismo y de la visibilidad televisiva, Fernando Frontán se congratula con los resultados. “Pocos activistas tienen el privilegio de ver el fruto de su trabajo”, dice.

“El objetivo era incidir. Sabíamos que no íbamos a terminar con la homofobia. Lo que buscamos era romper la hegemonía y se logró. Hubo conquistas de derechos sociales muy importantes para la población LGTBQ+ y el avance cultural de que hoy, una pareja de gays o lesbianas, puede caminar de la mano por Montevideo y no pasa nada”, dice.

Fernando Frontán
Fernando Frontán.

¿La izquierda "usó" políticamente la batalla por la igualdad en la diversidad? Fernando Frontán da su versión y otra vez se pone enfático en su testimonio. "No es verdad que el Frente Amplio se embanderó con nuestra lucha. Al revés: nosotros embanderamos a la izquierda. En el año 1999, nos paramos firmes en el lema: “Ni un voto gay a políticos homofóbicos”. Mandamos encuestas a todos los partidos y planteamos que cada uno tuviera una incidencia de los colectivos LGTBQ. Entonces, “tú sos blanco, meté el tema en tu partido si querés que te apoyemos”. Y así lo hicimos con todos. En el Frente Amplio no tuvimos mucho eco en ese momento. Te diría que en el Partido Colorado el tema ingresó más fácilmente. De hecho, en el gobierno de Jorge Batlle logramos el primer proyecto de ley que fue la modificación de un artículo del Código Penal que penaliza la incitación al odio por motivos de orientación sexual. Eso salió por empuje de Washington Abdala, que era presidente de la Cámara de Diputados. En ese momento el Frente no nos daba ni pelota", recuerda.

Luego sí y a impulso de tres mujeres legisladoras (Margarita Percovich, Daisy Tourné y Berta Sanseverino) la causa de la diversidad fue ganando espacio en los programas del Frente Amplio. Además, Frontán revalora el valor de la militancia LGTB dentro de la izquierda.

“Lo mismo podría haber pasado en el Partido Nacional. Porque está poblado de maricones y de lesbianas, pero todos están adentro del armario. Yo esperaba que un legislador blanco muy importante, cuando se debatía el matrimonio igualitario en 2013, hiciera esa salida del armario necesaria y no lo hizo", asegura.

Acto seguido, Frontán parece arrepentirse de lo dicho porque valora los buenos oficios de ese mismo legislador en varios proyectos, aún desde adentro del clóset. “En esto no quiero hacer un juicio. Yo estuve en el armario mucho tiempo. Lo respeto. Porque la homofobia no es cosa chica y la peor de todas es cuando uno es homofóbico consigo mismo”.

¿Volvería a un rol más activo en la pantalla? Responde: “Yo tengo muchas cosas para decir. Quiero decirlas. Pero no dependo de la tele. Mi vida está en el campo de la vida y en el campo rural. Vivo con lo justo porque lo más importante es lo que yo llevo adentro. Me gusta mucho mi profesión y me alegro que la vocación no la haya ahogada por la homofobia. Vengo de un lugar en la que ser un clérigo y ser abiertamente gay era algo muy difícil. Lo único que lamento es no poder seguir en relación estrecha con la Iglesia Católica porque es mi iglesia madre", responde.

"Claro que lavamos el cerebro; si lo tienen sucio"

La metodología de Bethania nació en Brasil, donde hay más de 5.000 comunidades a lo largo del país, con capellanes de diferentes religiones, en especial católicos. En Uruguay se accede de forma privada o por convenios con algunas mutualistas.

“No es una comunidad religiosa. Porque se trabaja con la espiritualidad plural. La persona adicta genera un vínculo tan intenso con la droga que cuando la deja, se genera un vacío enorme y eso se debe llenar con lo espiritual”, complementa Frontán.

Fernando Frontán
Fernando Frontán

Los tres pilares del día a día en la comunidad son "trabajo, disciplina y oración". Las tareas de campo, limpieza, cocina y mantenimiento de la comunidad corren por cuenta de los integrantes. “No hay personal de servicio para nada”, dice Frontán.

"El adicto pierde estructuras, referencias y las prioridades. Es importante recuperar esos valores. Y en el escenario de la vida simple y sencilla de campo es más fácil. En la huerta, en ordeñar una vaca o esquilar ovejas se ven los logros de un trabajo", prosigue.

En paralelo, se trabaja con las familia y una vez por mes, familiares e internos se reúnen en la chacra para "hablar de lo que hay que hablar". “Tenemos una familia, la hicimos pomada. Bueno, vamos ensayar cómo funcionamos de ahora en más”, ejemplifica el pastor.

Responde enfático también a la crítica, a menudo proviniente de la izquierda acerca de que este tipo de acciones deberían tener un trasfondo laico porque habría riesgo de "lavado de cerebro".

"Nosotros lavamos el cerebro, sí. Porque viene sucio y lo que tenemos que hacer es lavarlo", asegura aunque critica experiencias que por ejemplo tienen a adictos en recuperación trabajando en las calles vendiendo artículos. “Jamás pondría a un adicto con un mes o dos de rehabilitación a vender en las calles. Terapéuticamente no tiene sentido”, agrega.

Fernando Frontán dice que inició su camino en la espiritualidad por una noción bastante específica de Dios. Lo explica: "Dios es un puente colgante que une mi realidad actual con lo mejor de lo mejor de mí. Para poder transitar hacia ese horizonte tengo que confiar. Si miro para abajo me da vértigo. Hay que ir para adelante. Cuando logro pasar por ese puente y tomar contacto con lo mejor de lo mejor de mí, al regreso mi realidad actual va a ser mejor también".

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