Espacios no convencionales de teatro

El escenario ya no existe. El público no se sienta en butacas. Los actores aparecen por todos lados. La sala teatral deja de ser dueña y señora.

Por Bernadette Laitano

Abre el diario en la sección Espectáculos y lee detenidamente la cartelera teatral. Algunos títulos llaman más su atención. ¿Dónde queda la sala? En la Vieja Farmacia Solís, Under Movie, Club de Comedia Old`Mazz, Castillo Pittamiglio, Living, Museo Torres García.No son las tradicionales salas de teatro. Son, en una definición más justa, espacios no convencionales.

¿Qué es un "espacio no convencional"? Marcelino Duffau, director de Barro Negro (teatro sobre ruedas), lo define como "aquel lugar donde se realiza un hecho teatral y que sale de los cánones del escenario clásico, fundamentalmente del escenario a la italiana o frontal". Otra definición la aventura el director de Gloriosus y El corazón delator (Club de Comedia Old`Mazz), Javier Mazza: "Creo que el espacio no convencional, por defecto, es un espacio que no está pensado para hacer teatro y se hace teatro en él. Lo sacás por oposición en realidad".

Señalar qué es y qué no es un espacio no tradicional sólo puede hacerse en esos términos generales porque siempre habrá divergencias y puntos en común entre los directores. Así lo quiere dejar claro Duffau al destacar, en los primeros minutos de la entrevista, que el caso de Barro Negro es el más atípico de todos: no sólo es un espacio no convencional sino que también es "atípico porque es un espacio escénico movible". Hace 16 años que el ómnibus de Cutcsa en el que se desarrolla la obra parte de las escalinatas del Teatro Solís, haciendo una sola parada en un bar, para luego retomar la marcha y volver a la entrada del Solís.

Ahora bien, al hablar de espacios no convencionales el nombre de Mariana Percovich no puede obviarse. La directora, que inauguró el Under Movie (Montevideo Shopping) con su Playa Desierta, cuenta que hace el teatro que le gusta ver. Hacia 1995, cuando empieza su carrera como directora y deja a un lado el periodismo, "sentía" que en Montevideo se podía iniciar una tendencia "de espectáculos que tomaran espacios arquitectónicos de la ciudad por su carga de memoria, de historia". Los diferentes ítems a los que hace referencia se irán sucediendo uno atrás del otro, reflexionando sobre la escenografía, el trabajo de los actores y, por qué no, el rol del público.

escenografía viva. Son pocas las obras de estos espacios que no explotan el lugar en el que están. La mayoría integra a tal punto el entorno que es casi imposible pensar en una (la obra) sin la existencia de la otra (la locación). Partiendo de la base de que la escenografía de un espectáculo convencional "recrea un mundo, ya sea imitándolo o haciéndolo en un plano simbólico", como sugiere Percovich, lo que queda para los espacios alternativos es no ya la representación sino la integración de una realidad. "A mí me parece muy interesante y tiene que ver mucho con el cine, la locación en vivo, en el lugar real. Y el lugar en vivo habitado por la ficción se transforma en una cosa diferente para el espectador y para el actor", comenta la directora.

Esta diferencia cambia casi radicalmente el trabajo del escenógrafo quien ya no estaría trabajando sobre la escenografía (valga la redundancia) sino sobre el espacio escénico. "Es muy importante la disposición del público y eso es tarea del escenógrafo con el director. Dónde lo sentamos, por qué lo sentamos ahí, qué ven. Tenés que sentarte en cada silla, en cada lugar y ver qué ve cada uno, es decir, tenés que controlar mucho más la dimensión del espacio, los traslados de los actores entre el público. Pero también el escenógrafo piensa en el color del espacio, en la ambientación. Por ejemplo, en Playa desierta, Fernando (Scorsela) trabajó mucho con la arena, cuánta arena, por qué ese tipo de arena; los bancos, cuántos son, cómo son, cómo se colocan; las paredes, cómo las pintamos, cómo las tratamos, qué imágenes se ven. Todo eso está controlado por el escenógrafo", explica Percovich.

Álvaro Lourerio, director de Diarios de Alquimia, coincide con el punto de vista de Percovich al asociar el espacio no convencional con el séptimo arte ya que, mientras disfruta de su obra, el público recorre el Castillo Pittamiglio: "El espacio no convencional tiene muchos ambientes. Te produce algo parecido al cine porque fijate que el espectador se traslada y surge una escena, y luego se traslada a otro ambiente y transcurre otra. Te da un movimiento, un ritmo especial, que también te da para jugar con lo inesperado porque en un teatro ya se sabe que está el escenario, las entradas o salidas que podés hacer por los costados, o en uno en el que se levantan las butacas podés hacer en la parte de la platea una obra, pero no hay muchas más sorpresas".

Pero la relación indisociable entre obra y espacio va más allá de la escenografía. Abarca también al tono y la temática de las obras. El equipo de Loureiro no trabajó con escenógrafo porque vio en el propio Castillo las referencias a la alquimia incluidas. En su caso, como en el de Percovich o Gabriel Calderón con Las nenas de Pepe, el texto estuvo determinado por el espacio, es decir, se escribió y montó la obra sabiendo de antemano dónde se iba a representar. "Nos inspiró el Castillo", señala Loureiro, "la atmósfera, los recovecos, todos los símbolos que hay por todos lados (...) pero no hicimos una obra sobre Pittamiglio, hicimos una obra sobre la alquimia (...) La escenografía estaba allí, sólo la explotamos".

La determinación que vivió Calderón con sus nenas fue por etapas. Primero fue el espacio y luego la elección de La casa de Bernarda Alba (de Federico García Lorca), a lo que siguió la versión de Calderón y pequeños retoques que hubo que hacerle a la Vieja Farmacia Solís. "Trabajar con espacios no convencionales es trabajar con la memoria del espacio. Por eso, por ejemplo, en la reescritura yo decido que ese lugar también en la obra haya sido una farmacia, pasaba a ser una casa y se transformaba en un cabaret porque si no era ir en contra de la memoria, porque la gente sabía que venía a una farmacia. Vos lo ponés en función de tu espectáculo y no en contra", explica Calderón. En cuanto al lugar, reconoce: "Me dio todo. La madera, la institución, la carga, el silencio que se logra a veces y el ruido tremendo cuando pasa la luz verde y pasan todos los ómnibus juntos (...) Acá (las actrices) se cuelgan de las paredes, se suben a las mesas. Fuimos rompiendo el lugar porque fuimos haciendo cosas que el lugar no soportaba. Tuvimos que reforzar el entrepiso porque en un momento se suben diez de ellas y temblaba todo. Tuvimos que cambiar las mesas porque se chanfleaban y hubo que reforzarles las patas (...) Es un espacio vivo. Tenés que estar vigilándolo continuamente. Aplicás algo de la teoría, pero después vas cambiando con la práctica".

tan cerca, tan cerca. Al representar de manera diferente la realidad, las obras que se presentan en espacios no convencionales también se alejan del verbo falsear, tan presente en el teatro tradicional, que se vale del efecto distancia. Es que son espectáculos pensados para un público inferior a las cien localidades no por mero capricho sino porque la cercanía con el público es otra característica de la oferta. Como consecuencia, tanto vestuario como iluminación y hasta la propia actuación de los actores se ve afectada.

Por ejemplo, el vestuario ya no puede "jugar" a que algo es dorado cuando en realidad es una tela teñida. Los materiales deben ser fieles y no meras representaciones, lo mismo que el esmero en la prolijidad al coser es mayor. El público puede no sólo ver de cerca los trajes y sus respectivos materiales, incluso hay situaciones en los que puede llegar a tocarlos y si el espacio escenográfico es real y no una representación, la misma exigencia corre para la vestimenta.

Aunque sea menos evidente, la iluminación corre con la misma suerte. "La luz también es totalmente distinta en estos espacios porque te incluye a vos como espectador, porque no te podemos encandilar, porque los colores se perciben de otra manera, porque la ropa del público está incluida en la puesta", dice Percovich. ¿La ropa? "Claro, porque cuando tenés cien personas sentadas en un espacio o paradas mirando un espectáculo, la ropa del público es parte de la gama cromática. Te ves con el espectador de enfrente, con el que está al lado tuyo. En ese sentido, uno habla de estar incluido en el espacio", responde.

Pero el efecto que produce en el trabajo de los actores no es menor y aquí volvemos al paralelismo con el cine explicado por la directora y autora de Playa desierta: "El estilo de actuación cambia. Necesitás un estilo más cinematográfico (...) En el cine vos tenés la cámara encima de la cara, de las manos, y en el teatro no convencional también. Tenés que actuar, ser verdadero sin proyectar a la distancia. También cambia la concentración porque el actor tiene que tener un gran poder de concentración y no distraerse con la mirada, con los gestos, la tos, los ruidos, el movimiento, porque no lo salva la distancia".

Los actores de Barro Negro debieron enfrentarse a la cercanía, pero también al hecho de que no podían entrar y salir de escena como en cualquier teatro. Terminado su parlamento, "tuvieron que elaborar una historia que justificara su presencia ahí en el ómnibus y que a su vez no molestara lo que estaba ocurriendo," recuerda Duffau.

La situación de los actores de Mazza podría definirse como diametralmente opuesta porque a la cercanía hay que sumarle el hecho de que el público esté consumiendo durante la función, desde una simple cerveza hasta un chivito completo. "En las comedias la gente sí come, no hay problema, incluso nosotros incentivamos a que la gente coma, pero durante El corazón delator, que tiene un corte más dramático, sólo toma y después del espectáculo come", aclara el director que hace cuatro años presenta sus obras en el segundo piso del restaurante Club de Comedia Old`Mazz.

De todas formas, la escasa distancia que separa al público del actor no es vista como algo negativo por los entrevistados. A criterio de Loureiro, "te puede dar timidez o miedo, pero se vuelve positiva porque el público muy cerca te da energía". Es más, la distancia actor - espectador puede ser buscada por los propios directores, como en el caso de Bromelia, relatos de Marosa di Giorgio (Living), dirigida por Azucena Lavín: "Lejos de la voluntad de provocar la incomodidad de ambos, se intentó reforzar la empatía. Como un ejemplo puedo citar lo que ocurrió el día del estreno, cuando Nidia di Giorgio acarició la cabeza de una de las actrices o cuando otro espectador secó las lágrimas de la actriz que le ofrendaba un relato", señala la directora.

público no convencional. "Nosotros vamos a provocar, vamos a jugar, te ponemos el culo acá. Suponemos que nadie va a hacer nada, pero capaz que un día alguien mete un manazo y bancatela. ¿Vos no estás jugando a que sos puta?". Así se refiere Gabriel Calderón al trabajo de sus actrices y los riesgos que corren ante un público que, sabiendo que está ante un espectáculo más cercano a lo no convencional, puede adoptar conductas que vayan en la misma línea.

En ocasiones, la curiosidad del espectador empieza por el espacio y todos los entrevistados lo tienen presente, al punto que reconocen el lugar secundario que le toca jugar al texto. Incluso funciona como incentivo para que los más jóvenes se acerquen al teatro. A criterio de Percovich, "es bueno porque quedan predispuestos a que pase cualquier cosa, a la sorpresa, porque el teatro convencional a veces perdió la sorpresa". Por supuesto, también existe la conciencia de que a no todo el mundo le va a gustar, "pero la gente es sabia y sabe si es para ella o no, porque si va y se frustra, está todo mal".

Las Troyanas, la obra con la que el Instituto de Actuación de Montevideo (IAM) inauguró el Espacio Palermo, padeció una suerte de odisea para, finalmente, estrenar tres semanas después de lo esperado. Previo reconocer su error al presentarse con 15 días de anticipación ante Inspección General de la Intendencia capitalina, Marisa Bentancur aún mantiene "frescas" las vueltas que tuvo que dar para conseguir la habilitación. El mismo día del estreno recibió el auspicio de la IMM y una inspección que negó el permiso. "Pensé que perdía todo", señala Marisa Bentancur refiriéndose al dinero invertido para, luego, reflexionar que en realidad eso era lo menor ya que detrás estaba el trabajo de los actores y demás involucrados. Hoy, Las Troyanas se prepara para viajar al Festival de Porto Alegre en setiembre y volver a la escena uruguaya más adelante este mismo año.

No convencional

VACÍO NORMATIVO. Todo espectáculo debe contar con la habilitación de la Intendencia Municipal de Montevideo. SIn embargo, aquellas propuestas que se presentan en espacios no convencionales suelen encontrar trabas para su representación porque existe un vacío normativo en la materia y lo que se hace es aplicar el reglamento destinado a los espacios convencionales. Si no se acercan a esas exigencias, corren con el riesgo de quedar clausurados. "Pero en un espacio no convencional vos no vas a armar cuatro camerines, baños. Para eso te vas a un teatro", explica Gabriel Calderón. Sin embargo, la Intendencia ya tomó cartas en el asunto y se está encargando de llenar ese vacío. SÁBADO SHOW habló con Raquel Diana, asesora del Departamento de Cultura, y con Patricia Roland, asesora de la División de Espacios Públicos, Hábitat y Modificaciones, quienes explicaron que el principal objetivo es "garantizar la seguridad del espectador y de los actores". Hasta el momento, se aplicó la normativa que exige la habilitación de Bomberos, tener una segunda salida, puertas que abran hacia afuera y que cuenten con carteles luminosos visibles en cualquier circunstancia. Además, la capacidad de la sala determina el tamaño de las puertas que permitan un adecuado flujo de salida, el ancho de los escalones, la cantidad de baños, la circulación del aire y las condiciones de frío y calor. Incluso hay casos en los que se ha aplicado la normativa para los circos, considerados espectáculos transitorios y que sí están regulados ¿Por qué recién ahora se está trabajando en la normativa para espacios no convencionales? "Porque son un fenómeno más o menos novedoso, por lo menos en su cantidad, porque esto hace muchos años que se hace, pero hay cada vez más artistas que incorporan la realidad", señaló Diana. Todavía no se sabe cuándo estará lista la nueva normativa ni qué aspectos concretos tratará, a diferencia de los espacios convencionales. Sí se mantendrá garantizar la seguridad.

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