Por: Ximena Alemán
Carmen Morán: medias de red, pollera negra corta y zapatos rojos de charol posa acostada boca arriba en la mesa del bar.
-¡No, no! Carmencita, eso no. Eso no…
El fotógrafo se frena. Los dos miran una mesa en el fondo del bar. Cristina Morán toma un café y mira una revista. También le presta atención a la sesión de fotos.
-¡Ay, mamá!… No le hagas caso -le dice Carmen al fotógrafo.
-Vos no sos una vedette…-alega la madre.
-Es parte del personaje- responde la hija.
-Ningún personaje… -asegura la madre en voz baja, casi para ella misma- sos vos cantando en el escenario. No hay personaje.
Es cierto, no hay personaje. Carmen Morán se siente viva cuando pisa el escenario: es ella misma. En ese momento tienen sentido las clases que tomó con Nelly Pacheco, veinte años atrás. Pero todo empezó antes. Empezó en Domingo continuado, una tarde en que estaba aburrida, mientras su mamá trabajaba. Empezó el día en que descubrió a Gardel.
"Una vez en Canal 10, cuando yo tenía ocho o nueve años, dos escenógrafos me enseñaron un tango y me hicieron cantar en público, como un juego, para que me divirtiera. Esa fue mi primera aparición pública como cantante de tango. El tango era Lo han visto con otra, de Gardel. Ese fue mi primer encuentro con él." Sin Internet ni videojuegos, Carmen buscó más tangos entre los discos de su madre.
Pasaron más de veinte años y siguió cantando tangos mientras se bañaba o sola en su casa. Hasta el año pasado. "Canté en una fiesta de amigos. Entonces me impulsaron a que lo hiciera. Yo hacía tiempo que quería, en realidad. Pero las cosas tienen su tiempo y no había llegado el momento de madurez profesional para ponerme en un escenario sola a cantar tango". Pero llegó. Desde el 13 de agosto Carmen tiene un espectáculo de tango que presentará todos los viernes de noviembre y diciembre en el Castillo Pittamiglio.
-¿Por qué te gusta el tango?
-Porque lo que dice me gusta, tiene una fuerza, una garra que se puede transmitir muy bien. Siento que lo tengo en el alma y eso se nota cuando lo canto. Y como lo siento lo puedo transmitir. Es el género donde estoy más cómoda, como pez en el agua.
-¿Cómo es para una actriz hacer un giro hacia el canto?
-Es un desafío. El desafío de tomar la decisión de virar, de romper, de decir "soy una actriz, pero un actriz que es capaz de decir el tango, de interpretar el tango, que lo expresa". Con ese libreto pude enfrentar al público con esta nueva locura. Está muy bueno. La voz es una herramienta fantástica, sobre todo si uno tiene la capacidad de poder usarla en un rubro tan lindo como el tango. Esto me enseñó que el tema de la edad no es un impedimento. Al contrario, hay momentos que son mejores, cuando uno es más grande, para hacer determinadas cosas. 20 años atrás no me hubiera animado a una cosa así, ahora siento que estoy bien plantada. Tengo la confianza en mí misma, que es lo difícil cuando uno tiene que pararse solo en un escenario.
-¿Y de parte del público?
-Causó mucha sorpresa y sorprendió la interpretación y la voz, que les parece muy adecuada para el género. Lo otro que destacan es la femineidad. A veces el tango está asociado con lo masculino, la cosa más seria, más dura. Soy femenina, soy una mujer y aprovecho mi género para ser mujer cantando tangos e incluso letras muy masculinas. La femineidad es algo buenísimo para el tango. Las mayoría de las letras son de hombre, pero lo que se dice no. Los mareados, por ejemplo, lo siento desde la mujer con una intensidad brutal. La última curda también es una letra masculina, pero muy universal. Por eso el tango gusta tanto en tantas partes del mundo más allá de que la letra no se entienda. Es un fenómeno en Japón, en Finlandia. Es necesario explotar eso. Ya hay una apertura desde que fue declarado patrimonio de la humanidad. Ese es otro motivo: este es un momento positivo para el tango.
-¿Cómo elegís tu repertorio?
-Hay tangos que canté toda mi vida como Melodía de arrabal. Pero en general los elijo según cómo van con mi registro. Me gustan los tangos con letras rotundas, donde pueda jugar con la intención, la gestualidad, el cuerpo. Y mi guitarrista, Luciano Gallardo, también me sugiere.
-¿Cuál es tu tango preferido?
-Hoy mi preferido es Como dos extraños, que es el demo que grabé. Melodía de arrabal, Divertidos, Atenti pebeta, A un semejante, los tangos de Homero Manzi, los de los Hermanos Expósito, Naranjo en flor, Sur. Esos están incluidos en el repertorio, excepto Atenti pebeta. Quiero empezar a ensayarlo para un próximo espectáculo. Los demás sí están mechados con algo de poesía. En el repertorio está incluido un poema de Benedetti, algunas historias de tangos, como la del tango Sur, con algunas anécdotas personales, y un cuento de Dolina, que me encanta. Él es tanguero de alma.
-¿Cuándo empezaste a preparar el espectáculo?
-A principios de julio. Primero armé un repertorio con un motón de tangos que fueron filtrándose. Elegimos con Luciano. Él canta alguno. Hay algún tango instrumental: La Cumparsita, y un toque de bandoneón, que también toca él, mientras yo recito el poema de Benedetti Bandoneón, y otro pasaje con una bailarina que hace una coreografía sobre el tango El lengue. Queda muy lindo.
-¿Te parece que el tango es representativo de los uruguayos?
-Debería serlo, lo que pasa es que nos achicamos un poco frente al monstruo que tenemos la lado. Deberíamos dejar de cuestionarnos si Gardel es uruguayo, argentino o francés: es uruguayo. Aparte, tenemos otros músicos de tango y compositores excelentes. Creo que los jóvenes deberían largarse a componer. Falta gente que se dedique a escribir tango, faltan poetas del tango. Y falta tener confianza y plantarnos como un país de tango, así como somos un país de candombe. Tiene que ser parte de nuestra bandera. Hablamos siempre de la vieja guardia de los años 40 en Argentina, pero en Uruguay hubo gente increíble, los que cantamos tenemos que rescatarlos del baúl de los recuerdos.
-¿Pensás cantar otro género?
-Por ahora quiero seguir firme con el tango. Como proyecto, en algún momento, me gustaría grabar un disco. Quiero profundizar en esto, buscando espacios para poder cantar y mostrar lo que me gusta.
-¿Qué proyectos tenés?
-Ahora empiezo un ciclo en el castillo Pittamiglio todos los viernes de noviembre y diciembre, y el 11 hago una función en el Lawn Tennis. Quiero seguir trabajando en esto. Esas son las funciones que tengo programadas. Siempre uno piensa en Argentina porque es un mercado más grande. Puede ser un segundo paso, pero tranquilo. Primero quiero hacer bien acá mi experiencia y mostrarle a la gente lo que hago. Estoy empezando con muchas ganas y seguridad de que es algo que quiero y que puedo hacer bien y desarrollar. Me siento cómoda haciéndolo. Se dio un matrimonio. Nos enamoramos.