En el camino: la tv sube la apuesta

Suspenso, muerte, misterio, romance, fe e ilusión. Somostrae a la televisión cuatro cuentos uruguayos adaptados con calidad cinematográfica. | El miércoles 7 a las 22:30 hs Canal 10 estrena Somos, su primer ciclo de unitarios.

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MARIANGEL SOLOMITA Y MARIEL VARELA

FOTOS: CANAL 10 Y AMÉRICO PLÁ

El escenario es el bar San Lorenzo. La esquina de Washington y Maciel estaba llena de mosquitos que anunciaban los primeros calores después de varias tormentas. Ante los ojos atentos de algunos médicos del hospital cercano y vecinos curiosos, varias personas echaban desodorante en los vidrios para simular niebla y aprontaban una bolsa con hojas de otoño. El objetivo era recrear la noche más fría que pudiera recordarse al punto que la posibilidad de que nevara fuera creíble. Así arrancó la filmación de uno de los cuentos que Canal 10 transformó en unitarios.

"Para mí puede haber un antes y un después de un ciclo de estas características, más allá del resultado". Así lo siente Jorge Esmoris, uno de los 100 actores que trabajó en Somos, "el proyecto más romántico de Canal 10", según explica su productora Anabela Pinilla, "es el que menos reditúa y el que más costos tiene, pero era una deuda pendiente luego de hacer comedia".

Este ciclo de unitarios puede verse como una culminación en un camino que la empresa viene recorriendo desde 2004 cuando presentó su primera serie de ficción, 10 mandamientos. Unos años más tarde se emitió Piso 8 instalando un modelo de realización que se continúa hasta hoy: idea, producción, elenco y financiación uruguaya, realizador y guionista argentino. Parte de este plan incluyó la contratación por dos años de Eduardo Ripari y Beatriz Carbajales vinculados a títulos como Porque te quiero así 1 y 2, Bienes gananciales y ahora "como punto cumbre" en Somos. "Un producto como este que tiene una calidad superior a lo que venimos haciendo significa un cambio radical respecto a lo anterior, que tenía más que ver con la comedia, con una realización más básica, desde trabajar con decorados fijos, en estudio, hacer pocos exteriores. Ahora se trabaja como se haría en una película", opina Ripari, director argentino, reconocido por su trabajo en Los Roldán y Los exitosos Pells.

La realización de ficción generó más de 60 puestos de trabajo dentro del canal. "Mantenemos los equipos armados porque ya nos conocemos, ya tenemos la mecánica", señala Pinilla. "Cada vez se va cediendo más terreno a los talentos uruguayos en las distintas áreas", agrega. Por ejemplo, en este proyecto los guionistas Alan Goldman y Romina Peluffo trabajaron junto a las argentinas Carbajales y Nadia Ripari. El director de fotografía fue Milton Dujó y la directora de arte Inés Olmedo, vinculada al cine. "Aquí hay instalado un equipo de gente súper capaz. Tal vez la excusa de que yo estuviera sirvió para que pudieran explotar eso que ya tenían adentro, por ejemplo un director como Diego Soto, que es personal del canal, cuando yo me vaya queda como un director fantástico para hacer ficción televisiva. Ojalá haya logrado dejar la costumbre de hacer ficción, ayudar a instalar ese hábito porque es la mejor escuela para alguien que quiere hacerse realizador", opina Ripari, que durante su residencia en Uruguay dictó varios cursos para directores de cine, publicidad e incluso estudiantes.

Primera parada. El proceso comenzó en octubre. Carbajales leyó más de 60 libros en casi dos meses. Un dato a recalcar es la poca re edición que conocen algunos autores uruguayos. De los cuatro textos seleccionados sólo uno se consigue con facilidad, El elogio de la nieve y 12 cuentos más (Hugo Burel). El vigilante (Henry Trujillo) está agotado, la novela Cadáver se necesita (Milton Fornaro) se consigue sólo por encargo o usado en Mercado Libre y dar con el cuento breve Terribles ojos verdes (Mario Delgado Aparaín) es un golpe de suerte. La guionista nunca consiguió una edición impresa: trabajó con una fotocopia.

"El material seleccionado debía reunir muchas condiciones: que fuera adaptable y posible de hacer en cuanto a producción y darle a todo una unidad. Me vine a vivir a Uruguay y los empecé a conocer a través de la literatura, me pasé escribiendo, lo mío fue un viaje a Uruguay pero desde adentro. Me enganché mucho con esto, a pensar `a ver cómo son` y ahí empezó a salir el `Somos`. Nos metimos con el tema de la identidad, con algo profundo que toca el hueso de la cuestión pero a través de obras que no te vas a poder levantar hasta saber qué pasa", dice Carbajales. La nacionalidad del guionista fue una condición ya que se buscó a alguien que tuviera una mirada ajena a nuestra idiosincracia, para que fuera realmente el valor del cuento como narración lo que prevaleciera. La otra variable fue que los autores adaptados fueran uruguayos y estuvieran vivos. Hubo una comunicación fluida entre la guionista y los autores, incluso Delgado Aparaín se dio el lujo de interpretar a un pequeño personaje de su cuento.

"El más complejo de adaptar, porque era un cuento con perfume, fue Terribles ojos verdes. Tuve que tener mucho cuidado en transmitir ese clima de Mosquitos (ciudad ficticia creada por Delgado Aparaín), una estructura tradicional de guión no iba a funcionar porque se hubiera perdido ese clima que era fundamental para entender a los personajes y mantener las intrigas. Este guión tuvo seis re escrituras. El resto unas tres. En el cambio de lenguaje que tengo que hacer debo buscar acontecimientos, buscar lo que sucede afuera del personaje y no al revés. Siempre que escribo tengo que tener una cara en mi cabeza y en el caso de El vigilante me sucedió que tenía a Esmoris todo el tiempo. En el caso de Ramón Mendoza (Cadáver se necesita) sólo podía ser Roberto Suárez".

Pasajeros. Florencia Zabaleta tiene 29 años. Es actriz de la Comedia Nacional. Ganó visibilidad entre los espectadores locales con su personaje en las dos ediciones de Porque te quiero así. Dice que para Somos trabajó como si fuera cine. Esta fue otra manera de hacer televisión, desde otro lugar tanto para el equipo técnico como para los elencos. Una co producción con Agadu aseguró que la música y la actuación fuera en todos los casos de artistas nacionales (a excepción de Mario Alarcón quien se ganó al público en Bienes gananciales). De las entrevistas realizadas se desprende un propósito compartido: la determinación de que Somos logre el mejor resultado para abrir puertas a más ciclos de estas características. La idea está planteada. Según confirmó Pinilla en 2013 se rodaría una segunda parte de este ciclo de unitarios. Para eso es necesario seguir tendiendo puentes, que más instituciones, organizaciones y empresas privadas acepten co producir con el canal.

"Creo que la televisión uruguaya se dio el lujo de rifarse la ficción durante mucho tiempo, ojalá que este sea el puntapié inicial. Sentí que estaba en un set cinematográfico, no sólo por lo que eran las historias, los personajes, el nivel de actuación, la exigencia actoral, sino los planos, cómo se trabajaba técnicamente: plano - contraplano, dos cámaras, los pequeños detalles. Te dabas cuenta de que estabas frente a una producción que buscaba que la imagen fuese tan potente como el cuento y que a su vez la narración también fuese cinematográfica", apunta Esmoris.

Hubo menos ensayos de los deseados; otra vez los tiempos cortos de la pre producción televisiva jugaron en contra. Elencos rotativos, decenas de locaciones, todos los rodajes fuera del canal y mayoritariamente en exteriores condicionados por las inestabilidad climática que azotó ese mes se sumaron a infinitos imprevistos que debieron sortearse.

Todas las duplas actorales decidieron reunirse por su cuenta para llegar más preparados al set. Vale considerar que se trata de historias complejas, relaciones escabrosas y personajes con comportamientos contradictorios y difíciles de interpretar. Esmoris fue Villanueva, el protagonista más oscuro de este ciclo. "Se trata de hacerlo despreciable y querible desde el punto de vista que la gente quiera al personaje por lo despreciable que es. Fue sumamente interesante rastrear en lo que puede ser la psicología de ese personaje, sobre todo de este vigilante en el que bucear en el pasado de él es un poco también bucear en nuestro pasado. Fijate que en la novela negra clásica aparece la figura del detective y acá esa figura no está, yo siempre pensé que ese detective puede ser el público. Estos villanos son como un símbolo, por momentos los tipos se plantean hasta cuestionamientos hacia la sociedad porque en definitiva son emergentes y productos de la sociedad". Su partenaire más cercana fue Victoria Césperes que interpreta a Rossana en la ficción. Ella vive en Buenos Aires pero aprovecharon algún viaje relámpago para preparar esta "relación casi patológica, sádica por momentos... Había escenas que salían rápidamente pero nos pasó de estar cuatro o cinco horas porque buscábamos la perfección", agrega Esmoris.

Quizá el desafío mayor lo tuvo Ana Laura Romano, que debió actuar mano a mano con Roberto Suárez. "Cuando me enteré que iba a actuar con Roberto, piré. Agradecí a la vida. Cuando nos juntamos la cara de demente de él, sólo me miraba y yo pensaba, `si tengo una escena seria con este hombre, me muero`. Te clava la mirada y te transmite un montón de cosas. Fue un excelente compañero, pero él está en un mundo aparte, creo que tiene una mirada de la vida y de todo nuestro trabajo completamente distinta al resto". Interpretó a María Eugenia Suárez en Cadáver se necesita, un personaje aparentemente dulce e ingenuo.

Próxima estación. Franklin Rodríguez y Florencia Zabaleta están al frente del único cuento romántico del ciclo. Tuvieron una suerte distinta al resto: compartieron un almuerzo con el autor que les contó detalles detrás de la historia ficticia, por ejemplo, que se inspiró en personajes reales, les develó quiénes eran y en qué circunstancias los conoció. De todas formas, siguió quedando un misterio que fue del que se agarraron los actores para meterse en los personajes. "Lo que más me apasionaba era no entenderla, realmente como actor no entiendo el comportamiento de esa mujer, entonces lo llevé al campo de la actuación. Sigue siendo una incógnita para mí cómo una persona no puede cambiar su destino. Esa forma de trabajo me pareció interesante, igual siempre es raro, ¿no? Fijate que nuestra primera escena a rodar fue la última del cuento", dice Franklin. "Yo me inventé un secreto del personaje que no compartí con ninguno de mis compañeros, tampoco con Eduardo (Ripari). Creo que ella actúa por algo y tiene una justificación, uno siempre justifica a su personaje, lo quiere y lo defiende", destaca Florencia.

No son personajes simples. Probablemente el cuento con menos información física y más subjetividad sea El elogio de la nieve. Este es el único rodaje que transcurre en un mismo lugar, el bar San Lorenzo. Eso no significa menor complejidad: para grabar una toma de unos pocos segundos hubo tres horas de preparación. En este cuento no hay protagonistas y sus personajes no tienen nombre, se los identifica por la bebida que eligen, su edad o algún rasgo ideológico. El elenco, formado por algunos de los más grandes actores del país, da vida a un grupo de amigos que comparte charlas de boliche, esas charlas que nunca faltaron en la vida de Roberto Fontana (87 años), el más veterano del equipo. "Creo que el ser humano empezó a manejar el lenguaje y ya inventó el boliche. Las charlas de boliche son la esencia del ser humano, no sólo del uruguayo". Opina que el texto de Burel no habla de un tema en particular: "Hay una propuesta de recepción sensible que puede ser múltiple, a tí te da una cosa, a mí me da otra, a otro le da otra. De alguna manera ubica el sueño de los seres humanos uruguayos o universales", agrega Fontana. Ese sueño es ver la nieve caer en Montevideo. Él lo vivió en carne propia. "Vi nevar en Hungría y me pareció horrendo. Me tocaron unas nevadas feroces. La nieve es muy bonita en el cine con la actriz bellísima con gorrito de piel pero en la ciudad al segundo que empieza a caer la nieve se arma una mugre imponente que yo nunca me imaginé y se me fue el elogio de la nieve", recuerda entre risas.

"Mi personaje tiene una cantidad de sugestiones que están muy vinculadas a todo lo que es el libro, el juego de lo ilusorio, resistido a pesar de sí mismo. Es un individuo que vive en la hospitalidad que le ofrece la peña de amigos con la cual convive y no termina de resignarse que se quedó viudo y el hijo está en Suecia. Entonces juega con sentimientos contradictorios porque él no quiere irse del sitio donde nació", describe. Hace cuatro noches que Fontana y sus colegas filman hasta el amanecer. "Cuando hacés algo que te entusiasma y es parte de tí mismo, entonces nada resulta largo ni cansador". Lo mismo piensa Ripari, que con un poco de culpa reconoce que El elogio de la nieve es la grabación que más está disfrutando.

Destino. "Intentamos presentar el proyecto a públicos que no están relacionados con la televisión, por eso hicimos un evento en la Feria del libro y estamos pasando el trailer en los cines antes de algunas películas; queremos llegar a otros lugares", comparte Pinilla. Más allá de la emisión televisiva la intención del canal es que este producto siga circulando por el país de distintas formas que aún no se han decidido. Quieren que llegue a los barrios y a la mayor cantidad de espectadores posible.

"Está bueno vernos a nosotros mismos, reconocernos en la comedia y en los unitarios porque me parece que estamos muy acostumbrados, forzadamente, a sentirnos identificados con una comunidad que no es la nuestra", agrega. "Aquí no hay una defensa de lo nacional por lo nacional pero es genial que estas historias que perfectamente pueden pasar en otro país y seguramente se han contado, a pesar de eso, nosotros tenemos una forma distinta de contarlas. Los escritores tienen una forma de narrar y los actores tenemos una forma de actuar, que eso no significa ni mejor ni peor, quizá el público uruguayo tiene el ojo muy acostumbrado a un estilo de actuación, a una forma de contar las cosas. Me parece que aquí lo bueno es eso, que ves historias fantásticas, que salen de lo común, que son oscuras pero que suceden aquí y aquí también suceden cosas oscuras", dispara Esmoris.

Otra vez aparece la determinación, la responsabilidad de saber que con este proyecto se puede estar jugando un futuro saludable para la televisión uruguaya. Así lo ve Florencia. Su mirada seguramente sea compartida por todo el equipo que está detrás de Somos: "Lo mismo que sucede con los actores pasa con los otros rubros televisivos: nos estamos acomodando a medida que pasa el carro. Lo que está bueno de esto también tiene que ver con el guión y con la identidad bien entendida. Está diciendo cosas que son cercanas, estas historias son cercanas. En los proyectos en que me ha tocado trabajar eran dos guiones escritos por argentinos y había cosas que de repente no te quedaban cercanas. Aquí no sucede. Me parece que para los actores, el público e incluso los guionistas está esa idiosincracia de reconocerte en lo que ves y también reconocerte en lo que hacés".

GAJES DEL OFICIO

"Detesto a toda esa gente que se subió al carro de `los actores uruguayos exageran`. No. Los actores uruguayos tienen menos experiencia y eso los lleva a cometer errores que no cometerían si tuvieran un bagaje de filmar todos los días una novela durante un año. Adquirís naturalidad, no porque seamos peores, sino porque se adquiere. Si hago un unitario ahora que tengo 49 años y me volvés a llamar a los 55, obviamente que perdí todas mis armas de trabajo, tengo que re aprender el código que es totalmente distinto", dice Franklin Rodríguez.

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