El periodista Antonio Pippo se inició en el periodismo en su San José natal y luego hizo un prolífico recorrido por la prensa, en los diarios El Día, La República, en publicaciones argentinas y más recientemente en el semanario Búsqueda. En TV y en diferentes épocas fue jefe de los informativos de los canales 12, 4 y 5, además de estar detrás de diversos programas periodísticos en Canal 10, como Fin de siglo o El reloj, recordados ciclos con Ángel María Luna.
Con una pluma punzante, irónica y un carácter difícil de olvidar para quienes compartieron redacción con él, Pippo marcó época en una generación de periodistas. Hoy, prácticamente retirado, despunta el vicio escribiendo sobre su otra pasión: el tango. En redes sociales vuelca sus opiniones cotidianamente sobre la movida del 2 X 4. Ha sido, además, el creador de un espectáculo tanguero que suele poner en escena junto al guitarrista Mario Díaz.
“Soy agnóstico en lo religioso y en lo político”, define su estilo Pippo. “Pero el 90% de los periodistas no son agnósticos. Están en su derecho, pero el problema es cuando no lo dicen”, agrega y estima: “Mi impresión luego de 60 y pico de años de periodismo es que hay una mayoría de colegas que simpatizan con la izquierda y menos con las ideas liberales”.
Su primer trabajo en televisión fue en Telemundo. Entró por recomendación de Eduardo Navia y luego quedó en su lugar cuando el veterano periodista renunció a la jefatura de informativos. Eran los años postdictadura y el canal inició un recambio periodístico con la incorporación de Néber Araújo. “Aunque tuvimos diferencias, fue el mejor presentador con el que trabajé“, dice.
Pippo tiene la respuesta a una pregunta que se hizo la audiencia por mucho tiempo. ¿Por qué Telemundo no tuvo telepronter hasta hace poco tiempo? Pues el ingeniero Horacio Scheck, histórico director del canal, se oponía a esta tecnología por entender que desnaturalizaba el vínculo con el espectador. “Un día me llamó el ingeniero y me mostró un video de Carlos Giacosa, que leía las noticias en el telepronter en Telenoche. “Mirale los ojos”, me dijo. Y efectivamente los ojos se movían de izquierda a derecho mientras leía: le quitaba naturalidad”, recuerda. Así fue que Araújo y compañía hacían el informativo con memoria y papeles.
En Telemundo, Pippo y Araújo innovaron con móviles en vivo en los años '80 y también con entrevistas en vivo. Pero aquella época se vio opacada por la tragedia familiar del periodista. A finales de los '80, falleció la hija menor de Pippo en un accidente, siendo una niña de 11 años. Se puso irritable y el vínculo en la interna con los periodistas, según reconoce, era insoportable. “Yo no me daba cuenta pero todos los días me pelaba con alguien distinto”. En acuerdo con el ingeniero Scheck, renunció.
Luego de una breve etapa por Canal 4, recibió la llamada de los responsables del Canal 5: en ese momento asumía el gobierno de Luis Lacalle Herrera y le ofrecieron la dirección de informativos. “Puse condiciones duras: no aceptaría presiones ni llamaditas de legisladores o los manipuladores políticos de siempre. Me las aceptaron. Se hizo un lindo equipo y un plan de noticieros que era de todo el día”, recuerda. De aquel equipo participaron Claudia García, Daniel Bianchi, Mónica Wellington, entre otros.
Pero como “el Canal 5 es difícil”, Pippo comenzó a tener problemas con una persona que tenía cargo de confianza en el canal. La disputa terminó incluso con un juicio por difamación e injurias, que ganó Pippo pero quedó fuera del canal.
Saeta fue su última experiencia en TV. Trabajó como asesor periodístico del director del canal por aquel entonces, Jorge Defeo y productor general de programas.
El ciclo terminó abruptamente. “Hubo un problema con el sindicato y yo participé. A Defeo no le gustó porque yo era un personal de confianza y terminamos en juicio porque no me quería pagar el despido. Con el tiempo quedó todo saldado”, recuerda.