ANALÍA FILOSI
La segunda temporada de la excelente miniserie inglesa se hizo esperar un poco en América Latina, pero finalmente llega para regocijo de sus fans. El próximo jueves, a las 21 horas, Film&Arts pondrá en pantalla el primero de los nueve episodios que conforman el segundo año de esta historia ambientada en los primeros años del siglo XX, en la mansión que le da título. Si usted es de los que cree que una historia de época seguramente es aburrida, lo invitamos a que se acerque a ésta y destierre todos los prejuicios al respecto.
Downton Abbey tiene los ingredientes necesarios para atrapar a todos los públicos, desde los que buscan romance y lucha de clases, pasando por los que se sienten atraídos por los abordajes sociales y enfrentamientos por el poder, hasta los que se enganchan con alguna intriga o misterio. El guión de Julian Fellowes, ganador del Oscar por Gosford Park (de Robert Altman), contempla todos esos aspectos, apoyado en un elenco brillante. No en vano, esta serie se ha transformado en todo un suceso en Inglaterra -el drama más exitoso desde Brideshead revisited-, con más de 20 millones de espectadores, así como también en Estados Unidos, con una media de 6 millones de espectadores por episodio, y varios premios y nominaciones en su haber. Por ejemplo, el año pasado se llevó seis Emmy, incluyendo Miniserie, Actriz de Reparto (Maggie Smith), Dirección y Guión, y el BAFTA a Dirección (Brian Percival) y Sonido. Y arrancó el 2012 quedándose con el Globo de Oro a Mejor Miniserie. Todo eso acompañado de loas por parte de toda la crítica especializada, sea en el país que sea.
La historia. La primera temporada se cerró con Lord Robert Crawley, Conde de Grantham, recibiendo un telegrama en mitad de una fiesta benéfica en Downton Abbey, que le anunciaba el estallido de la Primera Guerra Mundial. Una noticia que cambiará la vida tanto de los dueños de la mansión, como de su séquito de sirvientes.
Si vio Los de arriba y los de abajo (1972), otra excelente serie que Canal 5 emitió allá por los `80, y siguió también la primera temporada de Downton Abbey, de seguro las habrá conectado de inmediato. Ambas coinciden en contar las historias de quienes en las casas de la alta sociedad de esa época vivían en la parte superior -los dueños- y los que lo hacían escaleras abajo -la servidumbre.
En Downton Abbey, los primeros son los Crawley, una familia aristocrática sometida a reglas particulares: el título de Conde del padre de familia, la casa y otros tantos bienes muebles e inmuebles, forman parte de un mayorazgo cuyo titular tiene el deber de administrar y engrandecer, y sólo se lo puede transmitir a herederos varones. Lord Robert Crawley tiene tres hijas mujeres -Mary, Edith y Sybil- y una esposa americana heredera de una gran fortuna que, por su matrimonio, se incorporó a la familia y, por ende, su dinero quedó preso de esas reglas.
Para mantener título y fortuna, el Conde acordó que su primogénita se casara con el hijo de su primo, pero éste muere en el hundimiento del Titanic, en 1912. La primera temporada de la serie se ocupó entonces de la llegada de un nuevo heredero, Matthew Crawley, un abogado de clase media nada afecto a esa forma de vida aristocrática.
Pero como dijimos, Downton Abbey también se ocupa de mostrar lo que ocurre con "los de abajo", en este caso: un mayordomo jefe (Carson), un ama de llaves (Hughes), un ayudante de cámara (Bates), una ayudante de cámara (O`Brien), una jefa de sirvientas (Anna), un primer lacayo (Thomas), un segundo lacayo (William), una jefa de cocineras (Patmore) y su ayudante (Daisy), una criada (Gwen) y un chofer (Branson). En la primera temporada hubo zancadillas entre ellos; ganas de superación, bienintencionadas de unos, y malintencionadas de otros; romances, secretos y problemas familiares. Incluso en algunas de esas tramas "los de arriba" y "los de abajo" se vieron mezclados o debieron interactuar más allá de la relación patrón-sirviente.
La guerra. Lo que se verá a partir del jueves tiene que ver con todo lo que implica vivir en un país, Inglaterra, participante de la Primera Guerra Mundial. Eso llevará a que algunos personajes deban trasladarse al frente de batalla, que Downton Abbey se convierta en un hospital de campaña para oficiales, y que varios miembros de la familia pasen a cumplir funciones que nunca imaginaron. Eso cambiará el carácter de algunos de los personajes.
Y aparecerán nuevos: Lavinia Swire (Zoe Boyle), la prometida de Matthew; Sir Richard Carlisle (Iain Glenn), pretendiente de Mary, o las criadas Ethel (Amy Nuttall) y Jane (Clare Calbraith).
La segunda temporada se cerrará con un especial de Navidad, dejando varios frentes abiertos para la llegada de la tercera parte de una historia que su creador, Julian Fellowes, pretende llevar hasta la Segunda Guerra Mundial.
Sin fisuras. Downton Abbey es una producción de la británica Carnival Films, para la cadena ITV, que se transformó en revelación desde el vamos. El primer episodio fue visto por cerca de 11 millones de británicos, alcanzando un share medio del 35%. Excelente recompensa para una serie en la que cada episodio costó más de un millón de euros (es la serie británica más cara producida hasta el momento), lo cual se puede apreciar fácilmente en una cuidada reconstrucción de época, trabajado vestuario, estudiados maquillaje y peinados, y un elenco de primer nivel. Maggie Smith recibió un Emmy, en tanto Hugh Bonneville y Elizabeth McGovern fueron candidatos al Globo de Oro por sus roles del Conde y la Condesa Grantham. Y los destaques no terminan allí, todos los actores que los secundan brillan a gran altura, por más pequeño que parezca o sea su papel.
"Yo misma estoy sorprendida de seguir pudiendo trabajar a mi edad. Cuando pienso en dónde estoy y de dónde vengo, me siento muy agradecida de continuar actuando e interpretando los papeles de Julian (Fellowes)", ha dicho Maggie Smith, consultada sobre su tercer trabajo con el guionista. "Cuando conoces a Violet es muy dura y bastante horrible, pero a lo largo de los capítulos se muestra mucho más amable que al principio", agrega sobre su personaje (la madre viuda del Conde), bastante antipático, que algunos creen será el que muera en la tercera temporada (empieza en setiembre en Inglaterra). De ésta última se sabe precisamente eso, que morirá un personaje importante y nacerá otro, además de que habrá una boda y se sumará Shirley McClaine como madre de la Condesa Cora Crawley.
Volviendo a Violet, es uno de los personajes que lanza los comentarios más filosos o irónicos, sujetos siempre a su condición social. Mantiene un contrapunto interesante con Isobel Crawley -madre del probable heredero de la mansión-, interpretada por Penelope Wilton. "Nos llevamos muy bien y, de hecho, solemos salir a pasear por los alrededores de Highlore en los descansos del rodaje", confiesa Smith sobre la relación entre ambas actrices.
La protagonista. Highlore es el nombre del castillo en las afueras del Reino Unido elegido para transformarse en Downton Abbey, la casa que todos coinciden es la gran protagonista de la miniserie y, no en vano, le da el nombre. "Es el personaje más importante de la serie", ha dicho el actor Hugh Bonneville. "Te quita la respiración", ha manifestado por su parte la actriz Phyllis Logan (Mrs. Hughes). Mientras que para Brendan Coyle (Bates), entrar en Highlore es como "teletransportarse a otro tiempo".
En este castillo, propiedad de la familia Carnavon desde 1679, se filman los exteriores y también algunas escenas protagonizadas por la familia Crawley. En cualquier caso, existe la prohibición de tocar mucho de lo que hay allí. Vale destacar que la casa alberga una valiosa colección de obras de arte que incluye un Van Dyck de 16 millones de libras y un escritorio de Napoleón de 2 millones de libras. El actual edificio fue diseñado en 1842 por Sir Charles Barry, responsable de construir las Cámaras del Parlamento de la Abadía de Westminster, donde se encuentra el conocido reloj del Big Ben. El inmenso castillo cuenta con más de 25 habitaciones y otros tantos jardines.
El sector de los sirvientes no se graba allí, sino en un set construido en los Estudios Ealing. Mientras que para los exteriores se han utilizado lugares tales como el pueblo de Bampton en Oxfordshire, principalmente la iglesia St. Mary y la biblioteca municipal, que oficia como la entrada del hospital.
Pero no hay duda de que la que todo lo domina es esa inmensa y deslumbrante mansión en medio de la campiña inglesa, escenario de una historia que es una verdadera joya de la TV de este siglo, contando lo que ocurría un siglo atrás. Y todavía tiene mucho más para brindar ya que está confirmado que habrá cuarta y quinta temporada, excelente noticia para todos los seguidores de una miniserie que está llamada a ser una de esas producciones que recordaremos y pondremos como ejemplo de perfección durante mucho, mucho tiempo.