Por: Luis Ventura
En los últimos dos años televisivos y teatrales de Carmen Barbieri, todos hemos visto y escuchado cosas y situaciones de esta inagotable showoman de la gente, que resultan increíbles. Porque sobrevivir a tantos escándalos, a tantas peleas, a tanto estrés y a tantos disgustos, por sobre las alegrías, es muy difícil para cualquier mortal.
Pero en Carmen, la discusión se convierte en comedia, los móviles en un paseo por la glamorosa revista rioplatense, los disgustos en esperadas reconciliaciones, las ofensas en flores y bombones... Porque Barbieri tiene ese extraño arte de ir y venir por el espectro de estados de ánimo, conflictos de camarín, de marquesinas, vanidades, vestuarios y concheros que ninguna otra puede esgrimir.
Ella es toda una domadora de tormentas, furias y tempestades que maneja de acuerdo a los momentos y a las circunstancias de sus compañías. Esa es Carmen. Una vedette, una actriz, una clonadora de famosos, una cantante, una bailarina, una capocómica, una convocante cabeza de elenco... En realidad, la mujer orquesta. La que tira el centro y al mismo tiempo va a cabecear. Por eso, se puede prender en un combate dialéctico con su amiga o enemiga Moria Casán para vendernos guerras y tragicomedias del espectáculo, como nadie. Por eso se ríe de su gordura y sobrepeso, por eso ironiza desde el sarcasmo con su marido Santiago Bal, por eso cose, toma mate, dirige, zapatea, grita, calla, llora pero siempre sin olvidar la escena.
Carmen es capaz que dentro de una misma entrevista empezar enojada con Silvina Escudero para luego distinguir su talento, volver a enojarse con la misma artista, reivindicarla, criticarla, ponderarla, condenarla... para finalmente no dejar claro nada.
Pero todo en pocos segundos, nada de estar prolongándose en grandes producciones. Ella todo lo hace en un mismo cuadro. Se pelea con Matías Alé pero al mismo tiempo lo ampara. Ahora se distanció con Rocío Marengo, la más aplaudida de "Fantástica" según Carmen, pero ellas no se saludan. O muy digustada con Ritó terminó festejando su ida del espectáculo para luego decir que es la más completa junto a Mónica Farro.
Así es Carmen, domadora de tormentas que como si no tuviera pocos dolores de cabeza con "Fantástica", el armado de la próxima revista que se llamará "Bravísima", también arma un show de travestismo que titulará "Madame Alfredo" en honor a su padre, que fue uno de los primeros travestis del Río de la Plata.
No sólo eso les quiero decir, que más allá de todo lo que está planeando, estoy segurísimo, que todo lo hará bien, muy bien. Carmen, no te mueras nunca. Chau, hasta el Sábado... Show.