Por : Analía Filosi
De una u otra manera, el talento uruguayo siempre se las ingenia para colarse en Hollywood. Quizás no llegue a los primeros planos, pero no es raro encontrar algún compatriota que puso un grano de arena en alguna de las tantas etapas por las que pasa un film antes o después de su estreno. Esta vez ese granito lo aportó María Noel Riccetto (30 años), elegida por Darren Aronovsky para ser la doble en las escenas bailadas de Mila Kunis, la bailarina rival del personaje de Natalie Portman en El cisne negro.
Recordemos que la película cuenta lo que ocurre con Nina (Portman), una joven e insegura bailarina -muy exigente consigo misma- a la que le llega la oportunidad de protagonizar El lago de los cisnes. La chica da perfecto con el perfil puro del cisne blanco, pero le falta atrevimiento para encarnar al cisne negro. Es en ese momento en el que se ve amenazada por Lily (Kunis), una bailarina recién llegada cuya personalidad hace pensar al director-coreógrafo (Vincent Cassel) que podría ser muy buena para el papel. Lo que sigue es un thriller psicológico en el que el espectador deberá descifrar qué ocurre en la realidad y qué está sucediendo sólo en la cabeza de Nina.
Para encontrar a las dobles de Portman y Kunis, Aronofsky recurrió al American Ballet Theatre, resultando seleccionadas Sarah Lane y Riccetto. La conexión se dio a través de Benjamin Millepied, coreógrafo y actor de El cisne negro y hoy pareja de Portman, con el que la uruguaya había trabajado en varias oportunidades. Riccetto tenía además la experiencia de conocer muy bien El lago de los cisnes (lo baila todas las temporadas), la obra en torno a la cual gira este drama candidato a varios Oscar.
Desde Nueva York, donde reside actualmente, Riccetto contó a Sábado Show cómo fue esta experiencia con el séptimo arte.
-¿En qué consistió la primera aproximación a la película?
-Me llamaron para que Aronofsky me viera al lado de Mila por un tema de proporciones. Fueron unos minutos en los que nos pusieron una al lado de la otra, de espalda, de frente, de perfil, etc.
-¿Cómo era tu relación con las actrices?
-A Mila la conocí en Los Ángeles unos meses antes de que se empezara a filmar la película. Es una chica encantadora. En ese momento hacía un research sobre bailarinas para preparar su personaje. Con Natalie Portman tuve menos contacto, pero siempre fue muy simpática y amable.
-¿Y la relación con Aronofsky?
-Me pareció una persona muy bien, con ideas muy claras, extremadamente respetuoso y profesional.
-¿Qué tiempo de trabajo llevaron tus escenas y cómo fue la rutina?
-Yo fui a grabar cuatro días solamente, de 6 de la mañana a 8 de la noche. Lo primero que preparaba era el maquillaje y el pelo, porque me ponían extensiones y además me hacían el mismo tatuaje en la espalda que tiene el personaje de Mila. Después de ahí, generalmente hacía un calentamiento para estar preparada a la hora de grabar. Ensayábamos unos minutos, para aprender la coreografía y lograr la misma posición de la cabeza y de los brazos. Casi siempre se hacían muchísimas tomas de la misma escena y nos alternábamos, primero Mila y después yo, o primero yo y después ella.
-¿Qué te pareció la película? ¿Es fiel a lo que has vivido desde tu experiencia como bailarina?
-Me pareció muy buena. El leer el guión me hizo estar más interesada en tener la oportunidad de formar parte de ella. No todos los días a un director como Aronofsky se le ocurre hacer una película de ballet con una trama tan interesante. O al revés, no todos los días hay una trama tan interesante con un entorno de ballet. Así que sólo por eso fue un honor haber podido ser parte. Creo que la película toca temas que se dan en el mundo del ballet, pero también están agrandados o con un toque de Hollywood bastante importante.
-¿Encontraste muchas diferencias entre hacer cine y bailar en un teatro?
-Me encantó la experiencia. Hay una parte fascinante en el cine que indudablemente no la hay en el teatro en vivo. Creo que es admirable ver a una actriz lograr una misma escena tantas veces con la misma intensidad. Pero también el teatro en vivo es el sentimiento del momento y eso es algo único e irrepetible. Así que creo que las dos cosas tienen su magia.
-¿Has conocido algún caso parecido al que cuenta el film, ya sea de una bailarina o de un profesor tan exigente?
-He trabajado con gente muy exigente y he conocido gente muy obsesiva pero, como dije, los de la película son casos extremos.
-¿Aparecés en los créditos de la película?
-Me han dicho que mi nombre está. Yo no lo vi porque apenas terminó, salí corriendo. No me gusta quedar trancada entre la gente mientras salgo del cine, soy de las que agarra la campera, la cartera y sale rápido (risas). Seguramente cuando salga en DVD buscaré mi nombre...
PRESENTE. Desde 1999, María Noel Riccetto forma parte del American Ballet Theatre, una de las compañías más prestigiosas del mundo, de la que actualmente es solista. Su brillante carrera la ha llevado a bailar con profesionales de la talla de Julio Bocca, Ethan Stiefel, Vladimir Malakhov, Angel Corella y José Carreño, entre otros, y a las órdenes de coreógrafos como Jorma Elo, Twyla Tharp y Benjamin Millipied.
Ha sido parte de todas las producciones del repertorio clásico de la compañía, desde Giselle y La Bella Durmiente hasta la mencionada El lago de los cisnes.
-¿En qué estás hoy?
-Estoy en Nueva York, ensayando para la temporada y para una gira a Moscú en marzo. Estoy preparando varias cosas pero por lo que estoy más entusiasmada es por Coppelia, que lo hago por primera vez este año.
-¿Qué opinás de la llegada de Julio Bocca al Ballet del Sodre?
-Me encanta que Julio esté en Uruguay y a cargo del ballet. Lo que ha hecho en este poquito tiempo ha demostrado que es la persona indicada para sacar adelante al cuerpo de baile. Es honesto, tiene las cosas claras y es un profesional. Pero por sobre todo es una excelente persona. Espero que lo valoren como hasta ahora para que esté en el lugar donde está por muchos años más.
-¿Cómo marcha tu emprendimiento de indumentaria para danza, Primma by María Riccetto?
-Muy bien, estoy muy contenta. Hay proyectos e ideas que espero llevar a cabo pronto. Por sobre todo me siento agradecida por la respuesta de la gente.
-¿Qué tenés planificado para cuando dejes de bailar?
-Me encantaría hacer miles de cosas. La docencia por supuesto que me interesa. Trabajar con bailarines profesionales también. Creo que cuando llegue ese momento sabré qué hacer. Si planifico mucho me muero de la ansiedad. Tengo proyectos y cosas en la cabeza que me gustaría hacer realidad, pero por ahora sigo bailando. Cuando sienta que ya cumplí mi etapa como bailarina veré por dónde empiezo.