Danson Forense

| Fishburne no pudo evitar la caída del rating tras el alejamiento de Petersen y llamaron a un actor que ha recuperado visibilidad en los últimos años.

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Cuando el éxito de una historia está fuertemente atado a un personaje, raramente la primera sobrevive con la misma impronta si el segundo desaparece. Se necesita que llegue alguien con el mismo carisma o seducción en el público para reinventar esa relación y permitir que el atractivo no se pierda.

No fue lo que ocurrió con CSI: Las Vegas cuando William Petersen (Grissom) se alejó de una de las cinco series más vistas de la TV de Estados Unidos. La llegada de Laurence Fishburne para llenar ese vacío no dio resultado y el rating empezó a caer. Si bien nadie puede negar el talento actoral de Fishburne, su doctor especialista en patologías forenses -Dr. Raymond Langston- nunca pudo seducir a la audiencia como su antecesor y la cadena CBS comenzó a preocuparse. No podía darse el lujo de dejar caer a uno de sus más importantes caballitos de batalla, serie madre de otras dos franquicias que también se hicieron muy populares: CSI: Miami y CSI: New York.

La decisión estaba tomada: Fishburne no renovaría contrato para la décimosegunda temporada, que en Estados Unidos comenzará el 21 de setiembre próximo. Pero CSI: Las Vegas seguiría adelante, había que buscarle una nueva cabeza al elenco.

Entonces empezaron a barajarse nombres, entre los que sonaron los de John Lightow -el sorprendente asesino Trinity de la cuarta temporada de Dexter, ganador de un Emmy por ese papel-; Tony Shalhoub -inolvidable como Monk, personaje que también le dio Emmys a este actor, muchos- o Robin Williams, una opción algo más arriesgada dada la inclinación más hacia la comedia de este último.

Pero apareció el nombre de Ted Danson (63 años) y para los productores (el exitoso Jerry Bruckheimer y equipo) fue la solución ideal. "Es inteligente, es ingenioso, profundo y emocionante. Y ahora va a tener que llevar también guantes de látex", señaló el productor Don McGill sobre su nuevo protagonista.

Era oficial, Danson sería el nuevo jefe del equipo, en la piel de un forense procedente del laboratorio de Portland.

¿Pero qué fue lo que sedujo de Danson a los productores?

Los seguidores de la TV de los `80 lo recordarán muy bien como el actor que se hizo famoso con Cheers, una sitcom que llegó a estar once temporadas en el aire por NBC y que transcurría en el bar de Boston que le daba nombre al programa. Allí Danson era Sam Malone, el superficial y vanidoso ex jugador de béisbol propietario de Cheers, bar en el que coincidían varios personajes, entre empleados y clientes del lugar, permitiendo el desarrollo de distintas historias. La comedia, que por estos lares pudo verse en los `90 por el canal de cable Sony, obtuvo 26 premios Emmy entre 117 candidaturas (dos Emmy para Danson como Mejor Actor) y fue lugar de trabajo de actores como Shelley Long, Woody Harrelson, Kirstie Alley y Kelsey Grammer. Este último haciendo el personaje que luego tendría su propia serie: Frasier Crane (Frasier).

Hasta aquí nada que pudiera hacer pensar que el actor que encarnaba a Malone era el ideal para en 2011 transformarse en un perfecto experto forense. Aunque Cheers le dio también dos Globo de Oro como Mejor Actor, premio que también ganó por la serie Something about Amelia, la historia de una familia devastada por las repercusiones del incesto.

Danson siguió trabajando, participando de series de poca trascendencia o de alguna comedia de cine de éxito como Tres hombres y un bebé. Seguía siendo fundamentalmente un comediante. Empezaría a acercarse más al drama cuando, en 1998, se puso en la piel del Dr. John Becker, absoluto protagonista de Becker. Si bien se trataba de otra comedia, era de esas que tienen su momento de reflexión.

Hoy podríamos decir que el Dr. Becker fue una especie de antecedente del Dr. House, porque se trataba de un médico que estaba constantemente de malhumor y se la pasaba discutiendo con sus pacientes, compañeros de trabajo y amigos. Un insufrible que duró seis temporadas en la pantalla de CBS, pero que gracias a esa postura odiosa y exasperante se permitió abordar temas como el racismo, la homosexualidad, el terrorismo o el sida.

Danson más cerca entonces del drama, pero no lo suficiente.

Se podría arriesgar que el trampolín más firme lo constituyó un drama puro y duro, encabezado por una actriz de fuste. Hablamos de Damages, la serie legal y policial que Glenn Close protagonizó durante tres temporadas en FX y que desde la próxima se mudará a Audience Network de DirecTV. Allí Danson apareció como Arthur Frobisher, un empresario corrupto que dejaba a varios empleados en la calle para beneficio económico propio. Fue el gran enemigo de Patty Hewes (Close) en la primera temporada y tuvo una reaparición más molesta que peligrosa en la segunda y la tercera. Gracias a este papel, Danson fue nominado al Emmy tanto como Actor de Reparto como Actor Invitado.

Es de imaginar que este último papel le dio la visibilidad necesaria como para tentar a los productores de CSI: Las Vegas, aunque Danson nunca abandonó la comedia por completo. Empezando porque hizo de sí mismo en Curb your enthusiasm, en situaciones absurdas junto a Larry David, y siguiendo porque en 2009 aceptó integrar el trío protagónico de Bored to death, comedia de HBO en la que el rol principal recae sobre Jason Schwartzman. Este último encarna a un novelista torpe y falto de inspiración que, mientras la musa no lo visita, decide rebuscársela como detective privado. Lo ayuda su mejor amigo Ray (Zach Galifianakis), dibujante de cómics, y George Christopher, editor de una revista adicto a la marihuana… el papel de Danson.

Según consigna la prensa americana, Danson no abandonará su personaje en Bored to death para asumir el de CSI: Las Vegas, sino que los hará convivir. Es decir que estará estrenando la tercera temporada de la comedia de HBO cuando se ponga al frente del equipo de forenses que conforman Catherine Willows (Marg Helgenberger), su asistente Nick Stokes (George Eads), Sara Sidle (Jorja Fox), Greg Sanders (Eric Szmanda), el Dr. Al Robbins (Robert David Hall), David Hodges (Wallace Langham), David Phillips (David Berman) y el capitán de Homicidios, Jim Brass (Paul Guilfoyle).

El actor sabe que llega con la responsabilidad de recuperar un rating que se ha ido perdiendo y que la audiencia es su principal aliada porque la serie ha sido duramente criticada por la Policía y fiscales públicos. Estos la acusan de dar una imagen equivocada de cómo se resuelven los crímenes haciendo que el público exija la misma eficacia y accionar en la vida real.

Sabe también que los productores apuestan mucho a su desempeño, no pueden darse el lujo de fallar por segunda vez. Y es totalmente consciente de que, si bien arriba como sucesor del personaje de Fishburne, su meta será recuperar el legado de Petersen, estar lo más cerca posible de lo que Grissom significó para CSI: Las Vegas. En el episodio en el que este último dejó la serie, One to go, la audiencia llegó a los 23 millones de espectadores en los Estados Unidos, casi el doble de su competidor en ese horario.

El reto de Danson deberá comenzar por recuperar algunos de esos miles de seguidores que se fueron perdiendo por el camino y devolver a CSI: Las Vegas al menos al sitial de las cinco series más vistas. La carrera se larga el 21 de setiembre, dependerá de él -al menos en gran parte, porque nadie tiene el secreto del éxito- si se baja en una etapa intermedia o continúa por varias ediciones más.

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