Dakota Brown, heredera de familia ilustre y la más excéntrica de Punta: "No soy rica pero vivo como tal"

La conductora vive a mitad de tiempo en su mansión de Punta del Este y pasa momentos como “granjera aplicada” en un campo en Maldonado. Pertenece al linaje del almirante Guillermo Brown.

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Dakota Brown.

-¿Cómo recordás aquellos tiempos de tu programa Dakota Show?

-Es interesante que me hagan esta pregunta, causalmente cuando en este 2023 mi programa televisivo, mi experimento social y creación artística, está cumpliendo una década de haber sido emitido al aire. Los recuerdos y vivencias que guardo en mi mente y corazón son maravillosos. Me divertí muchísimo. Fui genuina, valiente y mordaz. No busqué parecerme ni igualarme a nadie. Le brindé a los televidentes algo que no pedían porque no sabían que existía. Un verdadero bocato di Cardinale, delicioso e inolvidable.

-Fue un momento de fama explosiva, ¿te siguen reconociendo?

-Sí, el programa fue el boom del momento, estaba en boca de todos. Incluso me contaron que se discutía y analizaba Dakota Show en clases de Filosofía, Sociología y en escuelas de cine. Fue una epidemia de fiebre “dakotera” que nublaba la mente y calentaba la entrepierna y, por supuesto, a muchos y muchas les dura todavía. Ser “dakotero” siempre fue un sentimiento y no algo pasajero. El amor de los fans siempre ha estado presente y me lo hacen saber de múltiples formas. A veces llegan ramos de flores a mi casa, otras, me reconocen y saludan afectuosamente por la calle.

-¿Extrañás aquellos momentos?

-Lo que más extraño es tener 10 años y 10 kilos menos (risas). Bromas aparte, si respondo con sinceridad, he de decir que no. Es más divertido pensar en el futuro que vivir en el pasado. Añorar el pasado es correr tras el viento.

-¿Volverías a una propuesta televisiva o artística de otro tipo?

-Bueno, no sería una mala idea ni tampoco descabellada. El público aún lo desconoce, pero siempre y desde niña me ha gustado escribir poesía. Quizás muy pronto los sorprenda con la publicación de un libro. El canto y las artes dramáticas también son de mi interés y una deuda postergada en mi vida.

-¿Cómo es tu día a día en la actualidad?

-Mi actualidad es algo que nadie imagina. Además de mi residencia en Punta del Este, tengo la dicha de poseer una bellísima fortaleza de piedra en un campo divino, en medio de las sierras. Ahí tengo todo tipo de animales que viven felices y en plena libertad. Así que por momentos soy una granjera muy aplicada y el resto del tiempo me dedico a comprar y vender, además de coleccionar, arte y antigüedades. No soy rica, pero vivo como tal.

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Dakota Brown.

-¿Cuánto ha cambiado Punta del Este en los últimos tiempos?

-A Punta del Este la veo cada vez más linda y con un paisaje urbano más amplio. Ajustándose siempre a las necesidades y requerimientos de los turistas y su población. Fuera de temporada ya no es aquel pueblo fantasma donde rodaban aquellos matojos secos, cual película del Far West. Esto lo vemos por ejemplo en La Barra, donde aún en invierno permanecen abiertos muchos comercios, restós y galerías de arte. Afortunadamente, ahora tenemos más cafés, paradores y propuesta gastronómica en general. Solo nos estarían faltando más salas de cine, obras de teatro y propuestas culturales en general. No me parece bien que el único divertimento que exista luego de cenar sea ponerte ciego de alcohol o terminar desplumado en los casinos públicos y privados de la ciudad.

-¿Te parece bien que se incentive a nuevos residentes, en especial de Argentina?

-Me parece estupendo y necesario. Creo que es crucial para el crecimiento de Uruguay, y obviamente de Punta Del Este, promover y favorecer el desplazamiento de ciudadanos de todas partes del mundo a nuestro país. Siempre y cuando dichos ciudadanos traigan capital para inversiones o compren propiedades de determinado valor. Estoy a favor de abrir los mercados, abrir las fronteras y abrir las arcas. Los argentinos que quieran invertir o establecer sus empresas aquí, siempre serán bienvenidos y gozan de mi simpatía.

-Tenés un estilo muy particular para los looks, ¿cómo y dónde elegís las prendas?

-Considero que a la hora de elegir mis looks, puedo llegar a ser un tanto barroca. Para mí, “más es más” y lo demás son tonterías. La mayoría de mis prendas fueron adquiridas en el exterior, pero cuando compro aquí, lo hago en una conocida tienda de ropa importada (su nombre empieza con M); también soy una de las mejores clientas de una afamada firma brasileña. Siempre intento vestirme con lo mejor. Posiblemente no a la altura de mis esperanzas, pero sí a la altura de mis posibilidades.

-¿Cómo estás observando la problemática ambiental en el presente?

-La problemática ambiental es real y el perjuicio al planeta existe. De eso no hay duda. Lo que no es real ni ecuánime es que toda la culpa y las sanciones deban recaer sobre el común ciudadano de a pie. Los productos contaminantes llegan a nuestras manos porque las industrias los producen con el permiso y beneplácito de sus gobiernos correspondientes. Nos hacen creer que la flatulencia vacuna tiene que ver con el calentamiento global, cuando el cambio climático es cíclico y solar, pero no por metano. A esta altura, espero que todos sepan sobre el proyecto Haarp y su habilidad para emitir un billón de ondas electromagnéticas capaces de modificar el clima y el ecosistema. ¿Y qué me dicen de los chemtrails? ¿Con qué nos rocían? Hace un par de años, estando el espacio aéreo cerrado ya saben por qué, un avión comercial pasó a gran altura por mi campo, a su paso iba dejando una estela blanca, espesa y química. Eso lo vi yo. No me lo contaron. Agrotóxicos, alimentos transgénicos, energías limpias que no lo son tanto... Hay mucha mentira y un gran negocio detrás del cambio climático. Mi lista es aún más larga, pero no quiero extenderme demasiado.

-¿Qué opinión tenés del dilema del agua?

-Primeramente quiero enfatizar que el agua es bien común de la humanidad y derecho humano, además de derecho de toda forma de vida, animal y vegetal. No sé si saben, pero el agua ya está cotizando en bolsa y esto es terrible. Siempre se dijo que las futuras guerras serían por el agua y eso hoy está a la vuelta de la esquina. No es ético que se restrinja el agua a los ciudadanos cuando a empresas privadas se les permite desviar el curso de ríos en beneficio propio. Y no es ético ni legal que se le agreguen sustancias perjudiciales para la salud, haciéndola bebible, más no potable. Existen acuíferos de agua subterránea que podrían satisfacer las necesidades de todos. ¡No hay sequía, hay saqueo! Mala gestión y mala distribución.

-¿Cuáles son tus sueños y aspiraciones?

-Comer y no engordar, vivir mucho y no envejecer, recordar por qué vine a este mundo y que afloren todos los dones que me fueron otorgados. Salut i força al Canut.

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