Coraline y la puerta secreta

| por Analía Filosi

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Título original: Coraline | Dirección y Diseño de Producción: Henry Selick | Guión: Henry Selick, basado en el libro de Neil Gaiman | Género: animación | Duración: 100`

Es verdad, es una animación, pero nada de imaginarla como programa para ir con toda la familia porque esta historia apunta a niños más grandecitos, casi adolescentes. Coraline es una niña de 11 años que se muda con sus padres a una vieja casona en un paraje aislado. Sus progenitores son dos escritores enfrascados en sus proyectos, lo que hace que no le presten demasiada atención. Obligada a buscar diversión por las de ella, Coraline descubre una puerta secreta que la conduce a un mundo paralelo donde todo es ideal, empezando por dos padres iguales a los suyos pero que se deshacen en atenciones con su hija y tienen todas las cualidades que les faltan a los verdaderos. La única diferencia: en lugar de ojos, tienen botones. La niña la pasa muy bien allí, pero hay un precio a pagar: para quedarse ella también tendrá que sustituir sus ojos por botones. Selick apela a mucho de lo que ya le vimos en El extraño mundo de Jack o Jim y el durazno gigante, con la animación stop motion, para llevar a la pantalla esta historia de animación muy cuidada, colores que se avivan o se apagan de acuerdo a lo que el relato dice, y muchos mensajes detrás de las situaciones. Esto último es lo que hace que la película no sea accesible para niños muy chicos, además de que por momentos es bastante oscura y tenebrosa, y en otros se vuelve algo confusa. El personaje de Coraline está muy bien logrado, con buenas salidas irónicas y apuntes que hacen reír porque dicen mucho. Es un muy buen producto, que sabrá ser apreciado por el público que esté preparado para entenderlo.

El último gran mago

Título original: Death defying acts | Director: Gillian Armstrong | Actores: Guy Pearce, Catherine Zeta-Jones, Timothy Spall, Saoirse Ronan | Género: drama | Duración: 97`

El famoso mago Harry Houdini llega a Escocia y promete 10 mil libras a quien adivine cuáles fueron las últimas palabras que dijo su madre antes de morir. Lo hace porque siempre ha sido enemigo de videntes, adivinos y demás, y pelea por desenmascararlos. Quien acepta el desafío es una mujer que se dice espiritista, pero es una farsante que actúa con la ayuda de su hija. Esto sirve para introducir una historia de amor en la vida de Houdini, que no ocurrió en la vida real. Pearce y Zeta-Jones están bien en sus papeles, pero a la hora del amor no hay química entre ellos. De todas formas, la historia transcurre de forma entretenida y con cierto suspenso. Nada más.

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