EN PUNTA DEL ESTE: MARIANGEL SOLOMITA
A Lola Dueñas le basta el talento para hechizar a los directores que, fascinados, la convierten en su musa. Su llegada a nuestro país como la invitada más internacional del Festival de Cine de Punta del Este hizo correr un montón de falsos rumores acerca de esta actriz de 34 años. No todos los días tenemos la oportunidad de codearnos con una "Chica Almodóvar" aunque, luego de compartir con ella cinco minutos, entendemos que el ajetreo de su llegada, el nerviosismo de los organizadores y el lujo del cóctel de bienvenida, en nada influyen en la actriz. "Cuidado con lo que le preguntás porque es muy impaciente", "dijo que sólo viajaba en primera así que imaginate lo que va a ser que te dé una entrevista". Llegó, miró con una sonrisa nerviosa a las decenas de personas que la aplaudían, sonrió a las cámaras que la rodearon, se sentó en la primera silla disponible saludando al señor atónito que de repente se convirtió en el centro de atención y probó los elegantes bocaditos que decoraban la mesa. Prendió un cigarro. Una pitada. Dos.
-¿Qué tenés en cuenta a la hora de aceptar rodar una película?
-¡Ahora! Porque antes de Mar adentro casi no elegía, hacía lo que me proponían, quería trabajar. Ahora debo preocuparme muchísimo: si será bueno el director, que si lo sabrá hacer...
-¿Aceptabas cualquier papel para figurar?
-Sí, y para aprender, para trabajar y, porque como nadie te conoce, no pasa nada si te equivocas, si lo haces mal. Tengo que volver a recuperar a la Lola de antes para poder hacer de todo de vuelta, yo creo que se aprende mucho trabajando y que no se puede hacer sólo películas maravillosas.
Lola Dueñas es hija del también actor Nicolás Dueñas. Comenzó trabajando en teatro hasta que un joven director le propuso protagonizar un cortometraje. A partir de ese momento, ni ese joven director ni esa desconocida actriz tuvieron la misma vida.
"Con Javi (Javier Rebollo) filmé cuatro cortos, yo hacía teatro cuando lo conocí, fue su culpa (risas). Gracias a él empecé a rodar cine".
Y gracias a él, ella está en nuestro país. El primer largometraje, de Rebollo, Lo que sé de Lola, fue una de las joyitas del Festival de Cine de Punta del Este. Director, productora (Lola Mayo) y actriz (Dueñas) vinieron a presentar la obra y, aunque su director perdió la nominación al Goya como Mejor Director Novel, se llevó los aplausos del público.
"Acepté la invitación porque Carmen Maura me contó que había venido y la trataron de maravilla", explica Dueñas. Tiene una forma de hablar especial: te mira fijo, seria, de un momento a otro se ríe con explosión, te pega en el brazo y vuelve a quedarse seria. Y cuando te cuenta cómo fue recibir el premio Goya (Mejor Actriz Protagónica por Mar adentro, en 2004) y el galardón en Cannes (mejor actuación femenina para el elenco de Volver, 2006), te contagia la emoción.
"Me he dado cuenta de que es malo que te preocupen los premios. Yo creo que son una alegría inmediata: esa misma noche te pones contentísima, tus amigos, tu familia, y te vas a celebrar y punto."
-¿Cuál sería el mayor reconocimiento que te podrían dar?
-Yo creo que el premio de Cannes. Aunque el Goya me gustó muchísimo, porque lo tenía difícil, estaban Penélope (Cruz), Pilar Bardem, Ana Belén y pensé: "no me lo llevo ni de coño" (risas). Y lo de Cannes fue inesperado. Yo estaba durmiendo, en Madrid, no estaba ni en mi casa, y me llaman y me gritan "¿Lola, dónde estás? ¡Qué te tienes que ir, nos han dado el premio! ¡Vas a perder el avión!".
Prende otro cigarro. Estamos en una habitación en el séptimo piso del Hotel Conrad, con un ventanal enorme que da a la playa. Son las cinco de la tarde y el sol parece de mediodía. Trata de prestar atención pero los ojos se le van hacia la ventana. Pregunta inevitable: "¿Ya fuiste a la playa?". "Tengo hasta las 7 libre ¿Qué hora es? ¡Tengo unas ganas de ir a bañarme! ¿Aquí abajo es lindo?". "Sí, cuidado con las agua vivas". "¿Qué es eso? ¿Medusas? ¡No me digas que hay muchas, le tengo terror a las medusas!".
-¿Cómo sentís a los personajes?
-Me compenetré mucho en Mar adentro. Me metí tanto en la historia que un día antes de empezar a rodar empecé a llorar y le decía a mi profesor de gallego "yo no quiero ser como Rosa". Y él me miraba y me decía "pero estás loca, ¡tú no eres como Rosa!". Fue un poco magia ese rodaje. El resto de los personajes me los quito con el disfraz.
Más de 16 películas integran una filmografía plagada de papeles secundarios, a veces desapercibidos. Recién con Mensaka, film de Salvador García Ruiz, consiguió su primer papel de peso, luego en 2002 un pequeño papel en Hable con ella, concretando su primera participación con Pedro Almodóvar. No sería hasta 2004, cuando gracias a su interpretación en Mar adentro, de Alejandro Amenábar, consiguió el premio Goya a Mejor Actriz.
-¿Qué película disfrutaste más?
-Trabajar con Amenábar fue mi experiencia más bonita como actriz, porque era una historia real y teníamos un compromiso, una responsabilidad tremenda con Ramón Sampedro, que ya no estaba. Debíamos contar bien esa historia.
En 2006, Almodóvar eligió a Lola Dueñas para integrar el elenco de Volver, interpretando a Sole, la hermana de Penélope Cruz. La película recorrió el mundo y aunque parece que Cruz ha sido la única actriz en beneficiarse del último éxito del director manchego, Cannes confirmó que sus compañeras de elenco también deslumbraron. Es así que Lola Dueñas se posiciona como una de las actrices del mejor y más exitoso cine español.
-¿Qué significó para ti Volver?
-Aportó muchísimo a mi carrera. Me abrió al mundo entero, porque se estrenó en todo el mundo. Es increíble para los actores observar el éxito que tiene Almodóvar fuera de España.
-¿Cómo fue trabajar con Almodóvar?
-Yo, con él, soy muy tímida por ejemplo. No sé qué me pasa con él que no hablo ni nada.
-¿Y como director?
-Le encantan los actores, es de los directores que más le gustan los actores. Le oía respirar: estaba la cámara y estaba él.
-¿Los ayuda con las actuaciones?
-Sí, él hace del otro personaje. Hace todos los personajes y lo hace genial además. Este rodaje estuvo muy pendiente de Penélope y las demás estábamos ahí… (risas) mirando y ta. Él juega a hacer todo. Improvisa todo el tiempo: te da un texto larguísimo en el mismo momento, que tú no tenías que decir.
-¿Es difícil trabajar así?
-No, a mí me divirtió. Es distinto. Me gustaría volver a trabajar con él.
Saca algo del bolsillo. Desdobla el papel y me lo muestra: es una lista con películas uruguayas y argentinas que un periodista le dijo que no podía dejar de ver. En primer lugar La ciénaga, de la directora argentina Lucrecia Martel, siguen 25 watts, Whisky. Número cuatro Alma mater. "Me van a dar una copia de la otra que hicieron los de Whisky, ¿qué te parece?, ¿están bien estas películas?".
-¿Con qué director te gustaría trabajar?
-Hay muchísimos a los que quiero. Me gustaría trabajar con Julio Medem, Iciar Bollaín. Y franceses varios… (piensa) los de Whisky me encantan. Leí que uno de los directores murió y me puse triste, me impresionó… es que esa peli me encantó, es una de mis preferidas, la tengo en mi casa. Cuando leí la noticia pensé: "Joder, con las películas que hubiese hecho".
-¿Tuviste que hacer algún tipo de preparación para alguna película?
-En Mar adentro me pusieron un profesor de gallego para prepararnos a Javier (Bardem) y a mí, porque el resto de los actores eran todos gallegos ¡Ocho horas diarias de gallego! Y trabajé en una peluquería para Volver… me daban propina las señoras mayores (risas). Yo les seguía la corriente, muchas me decían "niña has tenido una suerte en encontrar trabajo, porque está todo muy mal".
-¿Es difícil ganarse un lugar en España?
-Yo no soñaba tener un lugar en España, lo quería. Y tampoco soy nada en España ahora. Desde fuera puede parecer que soy mucha cosa, pero dentro no. Yo antes veía el Festival de Cannes, por ejemplo, y decía… wow Cannes, y luego vas y, como tú estás ahí, lo vives totalmente diferente. Se ve más espectacular desde fuera.
-¿Y cómo fue tu relación con las actrices estrellas que has trabajado?
-Carmen Maura es mi descubrimiento de esta película, es una señora maravillosa. Ha sido una de mis favoritas toda la vida. Me encantó desde que la conocí y, además, ella y yo conectamos enseguida. Penélope es simpática pero tienes menos capacidad de juego, más distancia, es mucho más cómodo trabajar con Carmen.
-¿Penélope tiene aires de estrella?
-Hay más de cómo te entiendas tú, no tiene que ver con el reconocimiento. Bardem también es importantísimo y me llevé muy bien con él. El elenco es muy importante para trabajar, al igual que el director, Amenábar me encantó. Me cae muy bien, es un chaval normal y corriente. Normal, normal, normal… sin excentricismo y es un genio.
-Estás pasando por tu mejor momento…
-No lo sé ¡A lo mejor hay otro mejor! Qué ansiosa, ¿no? (risas… explosivas).
Obsesionado con Lola
Más que una Chica Almodóvar, Lola Dueñas debe su carrera al joven director español Javier Rebollo. Como la mayoría de las actrices, antes del cine estuvo el teatro y así fue que el principiante cortometrajista la descubrió en una obra y le propuso protagonizar su primer trabajo, En medio de ninguna parte. Desde ese momento, directores como Ramón Salazar, David Serrano y Salvador García Ruiz, le otorgaron un lugar en sus películas. Los roles secundarios se terminaron cuando sorprendió a la crítica con su representación de Rosa Maneiro (Mar adentro) y de Sole (Volver). A pesar de ser una de las actrices favoritas de dos de los grandes directores del momento, Alejandro Amenábar y Pedro Almodóvar, Dueñas no olvidó a Rebollo y aceptó protagonizar su primer largometraje, Lo que sé de Lola, que en realidad parece un homenaje del realizador a su musa. Este film compitió en festivales de la talla de San Sebastián y su director obtuvo la nominación al premio Goya como Mejor Director Novel.