Con los oídos hacia dentro

| De vez en cuando se toma un recreo personal para realizar shows íntimos | Iván Noble se dará el gusto y hará un recital "de entre casa" en el bar Tabaré | El 6 y 7 de diciembre repasará temas de todos sus discos en un show acústico

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Por: Mariel Varela

Se miró más al espejo y conversó con la almohada más de la cuenta en el proceso de creación de La parte de los ángeles, su último disco.

Iván Noble pasó los cuarenta y ahora escribe más sobre él. Sus composiciones están dentro de lo autobiográfico y sale poco a buscar historias. Amor y soledad es lo único que le importa a su edad. "Me parece más relevante escribir sobre mis miedos, mis mañas y obsesiones que sobre lo mala que es la policía".

Hace tres semanas presentó su último trabajo como solista en el teatro Ópera, el segundo escenario más grande de BS.AS. Pero cada tanto se toma un recreo personal para darse el gusto de montar un show "de entre casa". El próximo 6 y 7 de diciembre tendrá la chance de hacerlo en el bar Tabaré con "Mano a mano". Será acústico y adaptará temas de todos sus discos al formato de guitarreada.

"La cercanía con el público es absoluta y las canciones quedan completamente desnudas con la guitarra, como fueron hechas antes de grabarse. Es un ejercicio que me gusta tener para no perder de vista la canción chiquita".

El ex Caballero de la Quema no extraña integrar una banda, aunque está agradecido a ella porque le dio oficio y entrenamiento arriba del escenario. "No podría haber sido solista si no hubiera estado 11 años en una banda", asegura en diálogo telefónico con Sábado Show.

compositor. Decir que La parte de los ángeles es un disco de divorcio es hablar de una metáfora sobre la soledad y cómo Iván se lleva con ella. Lo compuso en esas circunstancias y quedó registrado. A su ex (Julieta Ortega) le gustó.

-Lo definís como el disco más personal y autobiográfico, ¿te sentís cómodo escribiendo desde ese lugar?

-Sí, me siento cada vez más cómodo escribiendo sobre lo que me pasa piel para adentro que piel para afuera.

-Reflexionás sobre la ruptura, ¿qué sentimientos afloraron durante la creación?

-Cuando uno escribe sobre estas cosas es una forma de hacer exorcismo, sacar afuera algunos demonios. Supongo que lo podría explicar mejor un terapeuta. Yo hago canciones, quedan ahí, son historias. Lo importante no es tanto lo que le pasó a uno cuando escribió la canción sino lo que hace la canción con la gente que la escucha.

-Te tocó escribir desde el amor y el desamor pero elegís la melancolía para componer, ¿te rinden más las pérdidas?

-No sé si rinden más pero a mí me gusta más escribir desde ese lugar. Prefiero los desencantos para escribirlos, no para vivirlos. Confió más en la belleza de las canciones que están hechas de lo que falta y no de lo que sobra.

-Dijiste en una entrevista que las mujeres son el tema más importante en la vida, ¿eso se traslada a tus letras?

-Sí, claro. Es sobre lo que uno más escribe. Es una forma de escribir sobre uno. Hablar de mujeres es hablar de los vínculos y hablar de los vínculos es hablar de taras, mañas y de uno mismo. A esta altura de la vida, ¿qué importa salvo los afectos y los vínculos? Nada.

-Tus disparadores son frases que escuchás por la calle, saliendo a caminar, ¿dónde están las mejores historias?

-Si lo supiera iría más seguido adónde están, pero sospecho que casi en cualquier lado. Hay que andar atento.

solista. Si hay algo que se mantiene estable en su carrera es la vagancia. No escribe canciones todo el tiempo ni anda anotando ideas. La inspiración llega cuando se acerca el momento de hacer un disco y suele acompañar su deseo de arrancar de vuelta.

"Cada año y pico me dan ganas de hacer algo nuevo así que en general el período que va entre disco y disco es más o menos el que me sirve para ponerme a laburar".

-En una entrevista dijiste que para vos no es una zanahoria hacer un disco genial, que sólo aspiras a que la gente ponga play y le guste, ¿qué te pasó a vos cuando apretaste play en este disco?

-Me gustó y me sigue gustando mucho. Tal vez de los que hice como solista es el más acabado y es una buena síntesis de la música que me gusta escuchar. Estoy en una gran relación con la mayoría de las canciones. Todavía no me arrepiento de haber grabado ninguna.

-Después de haber pasado por una banda reconocida, ¿qué es lo que más disfrutás de ser solista?

-No tener que discutir cada tres días con seis personas.

-Pasaste por un momento de dudas cuando se disolvió la banda, ¿cómo saliste de esa situación?

-Escribiendo. Son dudas lógicas porque después de muchos años de estar en una banda de repente te das cuenta de que antes eras un miembro más de la tripulación, te encargabas de algo en particular que eran las letras y había otra gente laburando alrededor para sacar a flote eso. Cuando te hacés solista sos comandante, comisario de abordo, azafata de vos mismo. Al principio da un poco de vértigo pero después el oficio es el mismo.

-Ahora elegís tener un socio por disco. En este caso fue Fito Páez, ¿por qué lo convocaste?

-Porque su música me acompañó muchísimo durante muchos años. Es un tipo que respeto y quiero. Una cuestión de cercanía musical y en lo personal fue un placer poder laburar con él y un homenaje a mis años de escucha de rock nacional.

-Tu público es distinto al de una banda, van a buscar canciones, historias, ¿lo tenés en cuenta al componer?

-No, porque uno nunca sabe exactamente cuál es su público. El público muta de disco a disco, de época a época; hay gente que se suma, otros que se bajan, no es muy homogéneo. No es un cheque en blanco para siempre. Entonces si a la hora de agarrar una birome y una guitarra estás pensando a ver a quién le va a gustar esta canción que estoy por escribir probablemente estés en falso. El tester sigue siendo uno mismo. Hago canciones que me gusten, después por supuesto prefiero que le guste a la mayor cantidad de gente posible. Pero no es que hago una canción y en la mitad hago un testeo con gente a ver si le gusta o no. No laburo de esa manera.

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