"Con Cacho Bochinche me mato de la risa"

| Tres generaciones de uruguayos han crecido viendo cómo un árbitro de gorra y silbato se ha ido adaptando a los cambios en los gustos de los niños logrando permanecer en la televisión nacional con singular éxito. "Cacho Bochinche" está cumpliendo 30 años y no es casualidad.

 portada sabado show 20030607, cacho de la cruz 190x250

Tres décadas atrás, Cacho De la Cruz era un humorista de 36 años que tenía decidido emprender el regreso a su Argentina natal convencido de que sus oportunidades en la televisión uruguaya habían quedado truncas por medidas obligadas que habían tenido que tomar los canales nacionales.

En 1973, el Uruguay se vio sometido a una serie de restricciones energéticas que llevaron a que el horario televisivo se acortara, con la consiguiente desaparición de programas. "El show del mediodía" fue uno de los programas afectados dado que de lunes a viernes la programación tuvo que trasladar su comienzo a las 18 horas. Cacho integraba ese programa —que obviamente iba al mediodía— y al quedar sin pantalla, él se fue a hacer música a Punta del Este. Hasta allá lo fue a buscar Carlos Restano para decirle que el ingeniero Horacio Scheck lo quería de vuelta en Teledoce para hacer lo que él quisiera.

Menuda sorpresa se llevaron el Ingeniero y Restano cuando Cacho les dijo que quería hacer un programa para niños. Había nacido "Cacho Bochinche".

Cacho es un hombre que acostumbra a responder las preguntas con anécdotas y vaya si tendrá variedad de ellas en estos treinta años de permanencia ininterrumpida en la pantalla de Canal 12 con su entrañable "Cacho Bochinche". "Recién, cuando fui a comprar la ficha para estacionar, en el quiosquito la señora me dijo: ‘¡ay, cuántos sobrinos que he llevado, uno ya está casado!’", fue lo primero que se le vino a la mente al consultarlo sobre el secreto del éxito de ese árbitro de gorra, silbato y camisas coloridas.

Es que Cacho no cree necesario explicar el éxito, prefiere festejarlo desempolvando en el ciclo 2003 todos aquellos juegos y personajes que han ido tejiendo la historia de la familia bochinchera. "Fueron juegos hechos al libre albedrío de lo que ocurría en la calle. El palo enjabonado lo hicimos porque antes había muchos toldos, sobre todo en los bares, y nosotros los usábamos para treparnos. También hicimos el boogie para niños, a partir del cual después se hicieron bananas, carritos de bomberos... pero el boogie fue el primero y la nostalgia hizo que los señores responsables lo sacaran este año y con una venta bárbara", contó el animador.

Otro de los emotivos retornos fue el de Ultratón, ese robot "que llega desde la inmensidad del espacio", pero esta vez no para hablar sobre las travesuras de los niños, sino para "denunciar" el mal comportamiento de los adultos, muchos de los cuales habrán pasado por el ojo observador de Ultratón cuando eran niños.

"Ahora viene a hablarle a los mayores. Es como que el mayor se siente acusado y le dice a los niños ‘esto pasaba cuando era chico’. He recibido cartas que son brutales, como la de un señor que protesta porque la mujer, por ver todas las telenovelas de la tarde, lo espera siempre con papas fritas con huevos fritos y un pancho. Y así montones. Hubo una de una señora de 73 años que tiene un régimen estricto para las comidas, lo cumple a rajatabla y se enoja si no tiene todo para hacerlo. Pero de noche se levanta y desvalija la heladera", recordó Cacho entre risas y una mirada que combina emoción con picardía.

El animador resolvió además cambiar el funcionamiento del ciclo 2003. "Hasta este año los juegos ayudaban al desarrollo psicomotriz del niño, a reconocer los colores. Pero me di cuenta que en estos momentos los chicos tienen como cierta agresividad, producto de lo que consumen, porque ves ‘Tom y Jerry’ y hay cada palazo qué Dios me libre. Además vi que a mi hijo más chico, Santiaguito, le encanta tirar cosas. Entonces empecé a probar con los juegos de kermese y tuvieron una efectividad tremenda. Son todos juegos de acción, contrario a lo otro que era más pasivo, pero con pelotas hechas con medias para que me perdone la gente mayor. Mezclo los dos tipos de juegos".

DISCO Y ALBUM. Además de traer al presente todos esos juegos y personajes, "Cacho Bochinche" decidió festejar también reuniendo en un CD las 34 canciones que han ido surgiendo a lo largo de estas tres décadas, y armando un álbum de figuritas a la vieja usanza.

"Antes papá traía las figuritas cuando venía de trabajar y era un reencuentro con el niño con el que veía qué figuritas le faltaban y le ayudaba a pegarlas", contó quien incluso fue a buscar a las viejas artesanas que armaban esos álbumes para que diseñaran el álbum con las aventuras de Cacho y sus amigos.

A todo esto debemos sumar las sorpresas que el animador recibió de sus familiares. "Maximiliano hizo un comercial recordando los 30 años con fotos viejas, con Cacho y Coquito —el monito que apareció en una época del programa—, que movió el piso a toda la gente. Tal es así que ya estuvieron grabando con Pilán, tomando la leche. Entonces les pregunté a los señores de la agencia de publicidad por qué lo hicieron. Y me respondieron: ‘porque nos hiciste recordar que hacía 30 años existía todo esto’. Me emociona mucho porque se está destapando el tarro de todo eso".

Por supuesto que también habrá obra de teatro, desde fines de junio, pero este año será distinta a las anteriores. No se tratará de un cuento, sino de un gran show. "Dios quiera me salga bien. Tengo en mente realizar un show a lo grande... mejor dicho para grandes pero hecho para niños. Va a ser como una revista musical. Rompo con la manera de hacer espectáculos infantiles", adelantó.

LA VIGENCIA. Animadores disfrazados, conductores jóvenes y lindos, programas con dibujos animados, competencias entre niños y colegios... de todo ha pasado por la televisión uruguaya con distinta suerte, pero sólo un ciclo perdura a prueba de todo y sin necesidad de grandes transformaciones: "Cacho Bochinche". ¿Por qué?

"Porque Cacho Bochinche no es Cacho De la Cruz, es un personaje. Una vez un chico, hace mucho tiempo, me siguió por todo el supermercado sin dejar de mirarme. Yo le dije ‘hola, nene’ y el seguía mirándome. Pensé que se había perdido y le pregunté ‘¿estás con papito y con mamita?’ y me contestó ‘¿vos quién sos, Cacho Bochinche o el otro?’. Ahí me di cuenta que no somos el mismo. Cacho Bochinche es un árbitro de fútbol que dice quién ganó entre dos bandos, uno femenino y otro masculino. Eso no pierde vigencia".

Los hijos de Cacho han sido testigos privilegiados del éxito de Bochinche, aunque éste siempre les hizo entender que en los estudios del canal eran un niño más. "Santiago, como hijo mío y de Laura, tiene la posibilidad de estar jugando con los chicos y a la misma vez estar a upa de papá o mamá. A mí no me gusta eso porque todos los niños son iguales. Por eso lo llevamos una vez y basta. Ahora, si va, se queda sentado en una especie de mostrador sin moverse. ‘Vos me llamás, yo voy, pero vos no vengas donde estoy yo’, le digo. Lo mismo le enseñé a Daniela, Rodrigo y Maximiliano. Se sentaban en el pedestal de la cámara, recogían las piernitas y los camarógrafos los llevaban como si fuera un trencito. Ellos aprendieron todas las mañas de la televisión".

VOLVER A SER NIÑOS. Entre las anécdotas más recurrentes de Cacho, están aquellas en las que siempre aparece un adulto que termina por confesar "yo estuve en ‘Cacho Bochinche’". Le viene pasando mucho en los últimos años con los padres que llevan a sus hijos al programa.

El conductor calcula que han pasado aproximadamente 550 mil chicos por el programa, "no sé si muchas veces vino el mismo", bromea. "Hace como cuatro o cinco años, un señor de apellido González al que le gusta sacar cuentas calculó que con todos los chicos que vinieron a ‘Cacho Bochinche’ tendría, tomados de la mano, una cadena de niños desde la Plaza Cagancha hasta Punta del Este".

Cálculos como éstos bastan para echar abajo los dimes y diretes que pintan a Cacho De la Cruz como el extremo opuesto de Cacho Bochinche. "Hay gente que dice que soy un gruñón, que no respondo a la gente, que no quiero a los chicos. Y yo digo que puede ser, todo depende del color del cristal con que se mire. Ustedes ven como trabajo, que estoy haciendo un programa en vivo y si viene alguien en la tanda, cuando estoy armando lo que voy a hacer en el próximo bloque, y me pregunta algo, yo voy a decir ‘perdóneme, pero no’. Esa persona puede pensar que soy un tipo desagradecido y no es así. Lo que pasa es que soy muy exigente para trabajar y exijo muchísimo al personal. Si no gritás, no sos imperativo, y para trabajar en televisión hay que ser imperativo porque todo se resuelve en un segundo".

Cacho sigue sosteniendo con la misma —o mayor—convicción de siempre que, si tuviera que quedarse con uno solo de sus programas, no lo dudaría, sería "Cacho Bochinche". "Estoy convencido de eso. Hay gente que me pregunta por qué no vuelvo a los programas de humor. Yo les digo que primero, ya no tengo edad para hacer el programa de humor, porque vas perdiendo elasticidad, cintura y te va molestando tener que trabajar de noche porque no te lo permite el cuerpo. Y segundo, me encanta hacer ‘Cacho Bochinche’, me mato de la risa. Mientras tenga la suficiente fuerza y raciocinio para hacerlo, lo voy a hacer. Así como me di cuenta que no podía ser más el chistoso, que no podía ir a jugar a la pelota o extralimitarme en una bebida, o que hay comidas que son muy ricas pero ya no son para mí, lo dejé y me acostumbré a eso. Pero para ‘Cacho Bochinche’ no necesito ni una bebida alcohólica ni una comida especial, sólo necesito agacharme para llegar a la altura de los niños".

El invitado que falta

"No pierdas nunca el equilibrio y no trates de subestimar a los chicos", fue el consejo que le dio el ingeniero Horacio Scheck a Cacho De la Cruz en 1973, luego de los tres meses de prueba que demostraron que este actor tan identificado con el humor adulto estaba capacitado para llevar adelante un infantil llamado "Cacho Bochinche".

Las circunstancias de la vida quisieron que justo cuando este referí tan particular está festejando sus 30 años ya no esté entre nosotros esa persona que le dio uno de los mayores empujones de su carrera. "Horacio era un genio. Con la pérdida de este hombre se perdió la televisión. Es antes y después de Horacio Scheck, destacó Cacho.

Analía Filosi

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar