Brazos largos y una piña fortísima le dieron en julio pasado el título mundial juvenil de peso superligero. Su belleza y gracia completaron los ingredientes para el surgimiento de un personaje que saltó, en tiempo récord para Uruguay, a la fama nacional. Chris Namús confiesa que hay días en que no puede transitar por la calle ("la gente me pide fotos y autógrafos"), que recibe decenas de llamados de periodistas, que es agradecida y trata de cumplir con todos, y que su vida, en definitiva, dio un vuelco "positivo", según evalúa, en apenas ocho meses que lleva como campeona.
"Aparecés hasta en la sopa", cuenta ella que la bromean sus amigos. Ocurre que Chris Namús es, tal vez sin proponérselo, una boxeadora y también una figura de los medios. Primera campeona mundial, la morocha ha estado en casi todos los ciclos televisivos y radiales del país, la invitaron a modelar y hasta hacer calendarios con toques eróticos, lo que "por ahora", no acepta. Inclusive, llegó a participar de un programa de Gerardo Sofovich en Argentina, del que no se trajo un buen recuerdo de su entonces compañera Rocío Marengo ("medio guaranga") y de todo el ciclo en general: "Como que lo hice muy a las apuradas y no lo disfruté", asegura.
Pero si algo faltaba para cerrar la imagen de figura pública, le llegó la polémica hace pocos días. La contratación de su novio, también boxeador, como guardaespaldas del vicepresidente de Antel, Gonzalo Perera, despertó sospechas de acomodo. Ella es la imagen publicitaria de Ancel, la marca de celulares de la empresa estatal; firmó por la reelección de Tabaré Vázquez y, una vez frustrado ese proyecto, dijo que votaría a Danilo Astori.
La suspicacia no se hizo esperar y Namús, a la salida de su entrenamiento diario y en entrevista con Sábado Show, responde: "No le he dado mucha bolilla al tema. Además, sinceramente, no entiendo qué tiene que ver que yo diga que voy a votar a Astori, con Antel y con que Matías (su pareja) haya conseguido trabajo en esa empresa. Gonzalo Perera tenía un problema de seguridad y él pensó en mi novio para ese puesto y nada más".
-¿Pero lo recomendaste a tu novio?
-Mirá, una vez me invitaron a almorzar con Gonzalo Perera y fui con mi novio. Conversando de una cosa y de la otra, Gonzalo contó el problema de seguridad que tenía. Y yo le dije, en broma: `cualquier cosa, me contratás de guardaespaldas`. Se río y me siguió la broma: `lo vamos a tener en cuenta`, me dijo. Después, Gonzalo contó que una señora le había pedido trabajo para su hijo para un call center de no sé qué cosa. Pero finalmente ese muchacho tuvo un problema y no pudo tomar el trabajo. Y yo dije: `entonces, le puede quedar el puesto para Matías". Gonzalo preguntó si Matías estaba buscando trabajo y le dijimos que sí, porque no tenía empleo. El tema quedó por ahí pero, a la semana, Gonzalo recibe otra balazo en su casa y ahí sí llamó a Matías y le preguntó si podía -como era boxeador- trabajar como seguridad. A la vez, él entraba bien en lo que quería Perera porque no es una persona grandota y le habían recomendado que contratara un guardaespaldas pero no uno que fuera evidente, como para no demostrar miedo.
-Decís que no tiene nada que ver con política...
-No, simplemente Matías estaba sin trabajo y Perera necesitaba a una persona con sus características y pensó en él. Nada más. Además y como dice él, si no trabajara... Pero todo lo contrario. Se pasa el día trabajando, hasta 12, 15 horas por día.
-Se dijo también que tu intención de votar a Astori había influido. ¿Es así?
-Eso no lo entiendo. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? En una nota me preguntaron a quién iba a votar y dije mi opinión, como simple ciudadana. No hago campaña por nadie, no tengo la camiseta de nadie, no pretendo que mi opinión influya en nadie, no creo que nadie me siga en eso. Como la mayoría de los uruguayos, sé poco de política y voy por el que me parece más simpático y también por lazos familiares. Me crié con mis abuelos que eran frenteamplistas y yo sigo un poco ese camino. Entiendo que haya sospechas y no pretendo con mis declaraciones que deje de haberlas. Pero la verdad, yo no quiero convencer a nadie, ni ponerme la camiseta de un candidato. Respeto mucho a todos. A Mujica lo admiro. Larrañaga me parece muy simpático, fue a verme a una pelea. Y con Lacalle compartimos una nota en una radio y me pareció muy agradable.
-¿Cuándo te contrató Antel?
-El año pasado. Me contrataron por un tema de publicidad, porque le gustaba asociar mi imagen con la empresa, como otras marcas me han ofrecido y todavía lo estoy hablando. Antes que nada, soy uruguaya, salí campeona del mundo, cosa que a Uruguay no le pasaba en ningún deporte hace muchos años. Y creo que se nota la euforia en la calle, lo que la gente siente por mí, la mayoría me quiere, me respeta. Y más que nada, creo yo, me contratan porque soy joven y muchos piensan que la juventud está perdida. Yo tomé ese mensaje de fijar una meta y cumplirla, que nada se regala y todo llega con trabajo, esfuerzo y sacrificio. Todo eso sirvió para que la empresa se interesara en mí. Siempre cuidé mi imagen justamente por si un día alguna empresa importante se fijaba en mí; yo no podía tener mi imagen dañada.
-¿Cómo la cuidabas?
-Claro, no haciendo calendarios medio subidos de tono, ni cosas raras, que me ofrecieron muchas veces. Feyvi, por ejemplo, me ofreció para hacer el almanaque. Este año iba a ser yo, pero lo rechacé. Y grave error hubiera cometido si aceptaba; nunca podría estar haciendo un comercial con niños para Ancel. Tuve que rechazar varias propuestas en las que, en su momento, la plata que me ofrecían me servía, pero las dejé por cuidar mi imagen. Yo estaba segura de que si me seguía yendo bien iba a tener la chance de ganar bastante más con otras cosas y quedar mejor parada.
-¿Cuánto te paga Antel?
-El contrato es por 50.000 dólares, a dos años. Pero es mucho menos: sobre esa cifra, como debe ser, tengo que pagar impuestos, DGI y BPS. Me van dando mes a mes y yo la estoy juntando para comprarme una casita. Ahora, vivo en una que me presta un sponsor y está a la venta, en cualquier momento me tengo que ir. Y estoy buscando algo para alquilar.
-¿El boxeo no da para vivir?
-No. Soy una campeona del mundo pero en Uruguay no se puede vivir del boxeo. Lo máximo que he ganado en una pelea fueron 3.000 dólares. Y fijate que si hago una pelea cada cinco meses, es imposible. Yo entreno todos los días, a veces en doble horario, tengo que pagarme los traslados al gimnasio, la comida especial, además de los gastos de todo el mundo. Si no fuera por los sponsor, no podría dedicarme al deporte en forma profesional.
-¿Cuál es tu próximo desafío?
-Ahora estoy entrenando fuerte porque el 16 de mayo compito por el título mundial de mayores, del Consejo Mundial de Boxeo. Es contra la colombiana Liliana Palmera, "La tigresa". Va a ser en el Cilindro. Ojalá le gane.
-Tuviste una experiencia en la televisión argentina con Gerardo Sofovich, ¿cómo te sentiste en el mundo de la farándula argentina?
-La verdad, no me gustó mucho. Era un programa de una competencia de bowling. A Gerardo lo conocí de casualidad en el Conrad. Después de que salí campeona del mundo, me regalaron una estadía en el hotel y justo estaba él. Nos presentaron y enseguida me invitó a participar del programa. Yo le dije que el único problema era que yo entrenaba de lunes a sábado. Pero como el ciclo iba en vivo los domingos de noche, acepté. Pero fue medio una locura. Todo a las corridas. Capaz que por eso no lo disfruté, porque me quedó esa imagen de estrés, cansancio. Pero Gerardo sí, un crack, nada que ver con esa imagen de distante que da en la televisión.
-Pero ¿cómo te llevabas con tus compañeras?
-Hice muy buena relación con Belén Tellez, Cinthia Fernández, Gladys Florimonte, Adriana Aguirre... con la mayoría. La verdad que Rocío Marengo no me cayó nada bien. Medio guaranga. Como que por lo poco que hacen, se creen demasiado; por mostrar el cuerpo se creen que son diosas. Creo que no son nada del otro mundo, son mujeres bonitas con lindo cuerpo y nada más.
-Hablando de mostrar el cuerpo, ¿te han ofrecido eso varias veces?
-Sí, incluso allá, quedé en contacto con gente que se dedica al modelaje, que estaba interesada. Pero mí no. Prefiero ganarme la vida con lo que realmente me importa que es el boxeo y el deporte.
-¿Qué proyecto de vida tenés para el futuro?
-Tengo 21 años y la carrera en el boxeo es corta. Capaz que dos o tres años más. Si me va muy bien, a lo mejor lo extiendo a cuatro o cinco años. Después, tengo ganas de dedicarme a algo tranquilo, pensé en el periodismo deportivo. Pero no sé, algo que me deje tiempo para poder ser mamá, que es el sueño de toda mujer.
-¿Y el destape en los calendarios?
-No es que no quiera o que me moleste. ¿A qué mujer no le gusta estar linda? Simplemente que ahora, durante mi carrera boxística, esas propuestas no las acepto. Después, cuando me retire y ya no tenga una imagen de deportista que cuidar, tal vez sí. Ahí voy a seguir siendo muy joven. Me quiero operar las lolas así que cuando no sea más boxeadora voy a estar mejor para ese tipo de cosas.