NOTA DE TAPA

Cecilia Olivera: "No creo en las grietas, todos somos lo mismo"

Volvió a la pantalla con Periodistas, lo nuevo de TNU. El final de Tarde o temprano (Canal 12) implicó una mudanza y ajustes económicos. Le responde a "La letra chica" por informe "tendencioso".

Cecilia Olivera
Cecilia Olivera. Foto: Leo Mainé.

—En marzo la situación de pandemia marcó un quiebre en muchos aspectos. En el caso de Tarde o temprano, el programa que integrabas, Canal 12 resolvió discontinuarlo. ¿Cuánto impactó ese cambio para ti?

—Fue un cambio radical. En mi caso implicó perder mi principal fuente de ingresos, por lo que hice una reestructura en lo económico, un aspecto que en el mundo de hoy define muchas cosas. Pero no lo viví como algo traumático. Porque hablamos de una situación general complicada. Al programa no lo levantaron porque no gustara o tuviera bajos niveles de audiencia. El mercado sufrió un recorte de pautas publicitarias y la ecuación comercial dejó de ser favorable. De hecho, cuando cerramos el ciclo recibimos miles de mensajes de personas que nos compartían la tristeza por habernos ido. De esa forma, es más fácil aceptar el final de un programa salvando la autoestima. Tarde o temprano fue una apuesta divina, que nosotras armamos y llevamos como proyecto el canal que nos dio su apoyo y confianza. Apostó por nosotros y nos fue muy bien. El cierre de ciclo se precipitó, pero no tengo una cuenta pendiente respecto a eso. La vida cambia, los programas se levantan y uno tiene que seguir adelante.

—Hablabas de una reestructura económica, ¿qué implicó?

—Me achiqué. Alquilaba un apartamento y nos mudamos con mi hija. Hice ajustes a mi economía, como habrá hecho mucha gente en estos tiempos. No porque no tuviera fe de salir a flote, sino porque era un momento tan especial que no veía que fuera a conseguir otro trabajo rápidamente. Si bien seguía y sigo con la radio (Universal, con De taquito) y empezaron a surgir propuestas, veía que el mercado estaba lento.

Cecilia Olivera. Foto: Leo Mainé
Cecilia Olivera. Foto: Leo Mainé

—¿Fue difícil emocionalmente?

—No. Supe aprovechar el tiempo para profundizar en un camino "espiritual" (lo digo entre comillas porque la palabra está un poco bastardeada y porque en el fondo todos hacemos un camino espiritual). En mi caso, siempre tuve inquietudes de ese tipo: el año pasado, por ejemplo, caminé sola los 215 kilómetros del Camino de Santiago y ahora completé un ciclo formativo muy intenso. Se llama "formación integral para la disciplina del ser" y combina muchas terapias alternativas: medicina china, meditación, yoga, registros akáshicos, constelaciones... Es una formación bien fuerte y bajar el ritmo de trabajo y la carga horaria me permitió cursarla. Así que estudié y trabajé mucho en mí. Escribí también una novela para adolescentes que en algún momento saldrá publicada. A pesar de los ajustes, fue un período productivo.

—Has vuelto a la TV con el programa Periodistas, de TNU. ¿Cómo surgió esa propuesta?

—Desde hace varios meses estaba en contacto con Canal 5 pero el proyecto se fue demorando por la situación del país. Finalmente salimos y estoy muy feliz de compartir programa con dos grandes del periodismo como Jorge Traverso y Alfonso Lessa. También con compañeros más de mi generación como Diego Zas y María Eugenia Rodríguez Cattaneo. Se armó un lindo grupo periodístico al que me integré con ganas de seguir aprendiendo.

—¿Qué se ha hablado respecto a tu rol en el programa?

—Estamos en los comienzos. Tuvimos invitados muy importantes. En el primer programa recibimos al presidente Luis Lacalle Pou, luego a la intendenta electa Carolina Cosse, a Guido Manini Ríos, a Jorge Larrañaga. Y de a poco estamos empezando a mostrar lo nuestro y dándole una identidad al programa. Nos estamos conociendo al aire y transitando con mucha alegría y con agradecimiento de que me hayan tenido en cuenta. La idea es que el programa no sea solamente político. De hecho estamos trabajando ya informes con temática social. Siempre tuve inclinación por el periodismo social, por las historias de vida y por mostrar otras realidades. La comidilla política diaria no me atrae. Me ha tocado cubrir política, por ejemplo seguir al actual presidente en la campaña. Lo disfruto, pero pienso que puedo aportar más desde otro lugar. En Tarde o temprano hice las historias de vida de los 23 precandidatos. Fui a sus casas y le pregunté todo sobre su historia personal, sus amores, sus éxitos y fracasos. En lugar de buscar el defecto, fui en búsqueda de la virtud y de entender al otro, generar empatía.

—¿Conocías a Gerardo Sotelo?

—No, no lo conocía en persona. Me convocó por lo que vio de mí en otros trabajos, lo que me da mucho orgullo. Con el único que había coincidido era con Alfonso (Lessa) en Telemundo.

—¿Qué implica trabajar en TNU, un medio del Estado?


—Si bien yo trabajé en TV Ciudad en coberturas de Carnaval en los años 2011-2014, es la primera vez que hago periodismo político en un medio del Estado. Por lo que hablamos con Sotelo primero y que luego confirmamos al aire, estamos ahí para hacer periodismo independiente. Nunca nadie me preguntó a quién votaba y tampoco en este caso. Dicho sea de paso, toda la vida he votado en blanco por fidelidad a la profesión. Por convicción. Como periodista, es importante mantener una distancia radical incluso dentro del cuarto secreto. Nunca le di mi voto a nadie. Como periodista siento que me soy fiel de ese modo.

Jorge Traverso vuelve a la televisión en "´Periodistas". Lo acompañan Alfonso Lessa, Cecilia Olivera, Diego Zas y María Eugenia Cattaneo.
"Periodistas" con Jorge Traverso, Alfonso Lessa, Cecilia Olivera, Diego Zas y María Eugenia Cattaneo.

—Se dice que sucesivos gobiernos han "usado" Canal 5 como brazo periodístico. ¿Coincidís?

—No puedo hablar para atrás porque no estuve. En nuestro caso, el objetivo es el de un programa de calidad y objetivo, donde estén todas las campanas. No tenemos motivo para no hacerlo porque, a diferencia de los canales privados, la variable rating no es de vida o muerte para el programa. Tomamos a Periodistas como un servicio para la gente y es lo que más me atrajo de la propuesta. Tuvimos al presidente, a Manini, a Carolina Cosse, a Lucía Topolansky y en ningún momento yo tuve una comunicación en el sentido de "preguntá esto o aquello" u "orienten la nota para este lado". Esa es mi experiencia. Después cada uno puede pensar lo que quiera.

En un informe de La letra chica (TV Ciudad) se sugirió lo contrario. De hecho, mostraron el comentario de Lacalle Pou que les dice al final de la entrevista: "Esperamos mucho de ustedes".

—Cortaron mi respuesta los compañeros de TV Ciudad. Porque frente a ese comentario yo le respondí: "Y nosotros esperamos mucho más de usted". Eso salió en Periodistas, pero no en TV Ciudad. Tampoco Lacalle Pou dijo eso desde una postura de "jefe" ni mi respuesta pretendió ser cortante ni me creo la "paladín" del periodismo. Fue un intercambio espontáneo y en mi caso, para marcar una postura. Quizás no fue muy feliz la expresión del presidente pero uno tiene que medir el tono y la vibración con la que lo dijo. Básicamente quiso decir "que les vaya bien". Pero lo que hicieron los compañeros de TV Ciudad, al omitir mi respuesta, no estuvo bien y fue injusto. Está bueno mostrar las cosas pero mostrarlas todas y ser justos con lo que pasó. El editado no fue representativo de lo que pasó. Fue un informe tendencioso, tratando de dar un mensaje que no se correspondía con la realidad porque obviamente quien editó eso vio lo que yo respondí y decidió no incluir la respuesta.

—¿Qué te generó al verlo?

—Me sorprendió. Porque yo trabajé en TV Ciudad. Conozco a muchos de quienes trabajan ahí. A los compañeros que integran el programa los quiero. A muchos, como a Diego (González) los he entrevistado y los valoro como profesionales. No lo personalizo porque tampoco creo que ellos lo hagan. Es decir, lo que hicieron no fue en contra de Cecilia Olivera, sino que forma parte de una postura que ellos están asumiendo desde otro lugar. Ellos están en una batalla que... que no me meto, no me representa en ningún sentido. No estoy de un bando o del otro.

—¿Te has comunicado con alguno de los integrantes para manifestar esto?

—No. Porque no hay noticia que perdure. Hay terremotos donde mueren miles de personas y al mes la gente se olvida. Imaginate si esto de La letra chica alguien se va a acordar. No me interesa esa polémica. Ahora respondo porque me lo preguntás. Pero a mí lo que me interesa es seguir construyendo mi trabajo de hormiguita que empezó hace 20 años en el periodismo.

(Mirá la respuesta que fue editada de Cecilia Olivera a Lacalle Pou. Se produce en el minuto 52:12 del video)

—¿Crees que hay una grieta en Uruguay como se está diciendo?

—No creo en las grietas. Somos todos lo mismo, con distintas creencias. Porque nuestras creencias tienen que ver con cómo nos han criado, con las vivencias y razonamientos. Pero en esencia somos lo mismo: todos tenemos los mismos dolores, todos sentimos amor, tenemos un cuerpo emocional, un cuerpo físico y habitamos estas formitas que caminan por las calles. Soy totalmente anti grieta, creo en la unión de los seres humanos con distintas formas, todas hermosas entre sí y sería lindo ir construyendo un mundo en base a diferentes formas, sabiendo que todos somos olas de un mismo mar. Entiendo que hay personas cuyas vivencias los hacen ver la realidad de una forma que es comprensible. No puedo pretender que mi postura sobre la política sea la misma que la madre de un desaparecido. No tengo las mismas vivencias ni las mismas heridas. Lo mismo me pasa con alguien que toma la riendas de una gran empresa o del país. No juzgo ninguna postura, ni siquiera las más radicales, pero no integro los extremos del péndulo. Intento estar más en el centro.

—Decías que te tocó seguir a Lacalle Pou en la campaña, ¿cómo fue esa experiencia?

—El seguimiento más intenso fue el día de las elecciones, tanto en la interna como en primera y segunda vuelta. Para el canal (Teledoce) lo seguimos con las motos y fue todo muy cordial. Yo había hecho su historia de vida para Tarde o temprano y además, él es cogeneracional. Yo me acuerdo de ver a Luis Lacalle Pou en la barra de la Amsterdam cuando íbamos a ver a Nacional siendo adolescente. El día de las elecciones fui también al asado que, como tradición electoral, él cumple con la familia García en San Ramón. Más allá de eso, yo no entablo relación de amistad con ningún político. Es más, tuvimos un entredicho en ese seguimiento.

—¿De qué tipo?

—Yo le había pedido para hacer una nota en la camioneta donde él se trasladaba y me respondió que no lo tenía previsto. Pero en cierto momento vi que Iñaki Abadie (de Canal 10) entró en la camioneta. Entonces le escribí reclamando por esa diferencia de criterio. Me respondió que Iñaki era amigo de toda la vida y que se había “colado” y me pedía disculpas por la situación. Yo se las acepté pero le puse: “Entiendo, pero este es mi trabajo y me gustaría que se lo respete". Después lo hablamos personalmente, me pidió nuevamente disculpas y tuvimos la oportunidad de hacer la nota en la camioneta. Agradecí mucho porque fue muy amable y justo y entendió nuestro punto de vista.

—¿Crees que ser mujer te cercenó alguna posibilidad en tu camino periodístico?

—Me formateó como a todas las mujeres. No puedo decir que en mi vida haya tenido vivencias traumáticas como ha pasado con otras mujeres. Sería injusta si dijera eso. Ahora, mirando desde la perspectiva que miramos hoy, me banqué muchas cosas. Me banqué ir a bailar sabiendo que me iban a tocar el culo, me banqué que me manosearan los senos volviendo del supermercado con 12 años y me banqué cosas que no hay que naturalizar. En lo laboral siempre me hice "el carlitos". Cuando llegaba a un ambiente laboral nuevo, tenía como mecanismo de adaptación hacer un chiste ordinario a un compañero para que ya no me tomara como la "minita" a cargarse. Apliqué esas estrategias de adaptación para trabajar tranquila. Nadie se propasó pero tuve que tomar esas estrategias para que los demás me tomaran como un "compañero más". Hoy ya está. Quiero que me tomen como una compañera más. Estoy orgullosa de ser mujer y lo ideal es que las mujeres hagamos nuestro trabajo con responsabilidad y sin andar pensando en estas cosas.

Camila Cibils, Cecilia Olivera y Paula Echeverría. Foto: Leo Mainé
Camila Cibils, Cecilia Olivera y Paula Echeverría. Foto: Leo Mainé

—Junto a Camila Cibils y Paula Echeverría, han sido pioneras en tomar lugares en los medios que hasta hace no mucho eran impensados para conductoras mujeres...

—Sí, está buenísmo porque nosotras fuimos, por ejemplo, las primeras en la mañana en una radio considerada de hombres, de fútbol. Pero hoy eso ya está. Cuando decíamos con orgullo esto hace tres años, hoy me lo cuestiono. Yo no quiero que me den un lugar por ser mujer. No quiero que me lo den y tampoco quiero que me lo saquen. Como tampoco quiero que le den o le saquen algo a alguien por ser hombre. El género no debería ser un tema. Respecto a De taquito, lo más importante es que logramos ser compañeras sin estar compitiendo. Antes pasaba mucho entre las mujeres que el ambiente hostil nos llevaba a competir por los pocos lugares a los que podíamos acceder. Ahora hay una mancomunión entre las mujeres que impresiona. La misma que hubo siempre entre los hombres: eso de te hago un chiste, te doy un pie, te entiendo y te hago brillar. Somos un equipo. Y además, me gané dos amigas de la vida que son para siempre.

—¿También cantás?

—Sí. El año pasado empezamos con el grupo vocal “Cosas sin nombre” a tocar en boliches, Era otra cuenta pendiente desde la adolescencia porque la música siempre me ha acompañado. En 2019 tuvimos 10 o 12 toques y ahora hemos vuelto. Es una formación chica con la que hacemos versiones de temas de pop rock en español e inglés. Esa veta artística me interesa, el arte me sana el alma. Para todo lo que hago en este momento, me importa mucho la estabilidad emocional.

Ver esta publicación en Instagram

Lo que se siente al cantar...🎙🎼❤🙌 @cosas_sin_nombre

Una publicación compartida de Cecilia Olivera (@ceolivera06) el

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados