Carmen PI a plena voz

De formación clásica, esta cantante de 35 años encontró su lugar en la música y editó su primer disco solista, Puntos cardinales.

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Por: Mariángel Solomita

Nació en Perú. A los 6 meses llegó a Ecuador y en ese país vivió hasta los 10 años. Vino a Uruguay y empezó a estudiar música. No es una edad muy prematura, según dice. Puntos cardinales es el nombre de una canción y del disco. La sugerencia fue de Pablo Routin, uno de los músicos con los que acostumbra tocar -además de Rubén Rada, Fernando Cabrera, Jorge Schellemberg, Edú Lombardo, Mateo Moreno, el cuarteto vocal La Otra- . También es el tema más folclórico del proyecto, y autobiográfico: "Por un lado es las raíces del disco, en la música tengo muchos amores y eso se ve en la diversidad de las composiciones.Somos cuatro músicos, cada uno con sus sonidos. Y tiene que ver con mi desexilio. Con mi crecimiento allá, con las lejanías, con el extrañar, con el no sentirse parte de ningún lugar. A los hijos de exiliados nos pasa esto de que sus padres vuelven a un sitio y uno va a ese sitio por primera vez y no se siente parte de nada. Es una situación de acomodo y de separaciones."

A fines de 2010 presentó su primer disco solista que concentró composiciones propias y ajenas -The Beatles, Fernando Cabrera, Dino, Jorge Drexler, Buitres, Rodgers and hart-, de una cantante que disfruta de hacer música con los demás, "a veces me gusta solamente acompañar desde el piano, a veces me divierto nada más haciendo coros..."

-¿Cómo fue el camino del disco?

-Empezó a grabarse hace 2 años pero a gestarse mucho antes porque en ese tiempo ya veníamos tocando con el cuarteto y fui componiendo temas que luego incluimos.

-¿Se convirtió en un disco más personal?

-Es tan personal como colectivo. Todo pasa por la impronta instrumental de cada músico (Horacio Di Yorio, Gerardo Alonso, Vittorio Bacchetta). Además, si bien yo estoy al frente, se llama cuarteto porque tenemos mucho que ver con el jazz, porque muchos de nosotros venimos de ahí y porque podría decirse que el disco aunque tiene cosas de folclore, de candombe lento, de pop, de soul, tiene como un estilo de lo que serían los discos de jazz : con versiones que son realmente bastante distintas a las originales, no son covers.

-¿Te gusta versionar?

-Me encanta.

-¿Más que componer?

-No sé, es difícil...es más fácil para mí.

-¿Te cuestan las letras?

-Componés muy lindo cuando vos te sentís seguro de que lo que estás haciendo está bueno. Ahora, la mayoría de las veces uno desecha; yo desecho mucho para quedarme con algo que tiene que conformar bastante, y pasa el tiempo y no te gusta tanto...Hay compositores sumamente prolíferos que componen todo el tiempo. Bueno, a mí me va las dos cosas, versionar musicalmente tiene su complejidad...

-Te gusta más ese abordaje...

-Sí, y de alguna manera no tenés ese compromiso del texto. Cuando vos hacés una canción tenés que decir algo. Acá hay tantos buenos exponentes, grandes poetas, letristas, cancionistas, que es difícil. Las canciones que están versionadas no las pensé minuciosamente como si fuera un disco de versiones. Son canciones que me senté a divagar frente al piano y empezaron a aparecer. Tomamos las canciones más al estilo jazzero, en donde se usa mucho tocar temas de otros pero pasando por tu estilo.

-¿La simbiosis entre jazz y canto popular es lo que te interesa?

-Este disco es eso. No sé si ahora no iría por otro lado, no estoy cerrada, me seducen muchos estilos, la mezcla de cosas aparentemente alejadas.

-En el momento de componer, ¿empezás por la música?

-Sí. Trato de hacerlo a la vez si no me es mucho más complejo. No hay una fórmula real para eso. Yo me siento al piano aunque últimamente agarro la guitarra. Es un instrumento que no domino, entonces me salen cosas interesantes, a veces el instrumento que más conocés inconscientemente te lleva a los lugares ya conocidos. Quiero salir de esas paredes y buscar por otros lados.

-¿Te fue difícil desprenderte de tu formación académica y encontrar una manera propia de cantar?

-Sí, sí. Me costó, me llevó mucho tiempo encontrar una identidad vocal, que es lo que a cualquier cantante le cuesta. En mi caso era más difícil porque me gustaba el canto popular.

-¿Es compatible?

-Si, vos tenés que ser dúctil. No es fácil pero está bueno buscar hacerlo. Los docentes no lo estimulan, más bien es al revés: `si estudiás clásico es sólo clásico, el canto popular puede destruirte la voz` (risas); sin embargo luego gozan de escucharlo.

-¿El preconcepto también llega a los cantantes de música popular y roqueros: no suelen entrenar su voz?

-Sí, un poco, sobre todo en los hombres. Nosotros mismos cuando éramos más jóvenes teníamos la idea de que si estudiabas canto clásico te deformaba la voz porque empezás a cantar impostado. Yo creo que se puede encontrar un punto medio. El cantar sin micrófono y el cantar sostenido sólo por tu cuerpo, el aire, te ayuda a mantener tu instrumento y a conocerlo. Lo manejás como quieras de una forma que a veces no te permite otro tipo de música. Te da libertad. El problema es si después vos le errás al estilo.

-¿Vivís de la música?

-Sí. Más de la docencia de la música que de la música. Estuve 20 años en el coro De Profundis, canto en óperas, con orquestas, música clásica, jazz ¡No tengo otra cosa, no tengo otra actividad! (Risas).

-¿Costó llegar al disco propio?

-Sí, hubo trabas. De tiempos propios, ajenos. A veces te dejás vencer...no teníamos sello ni producción más que nosotros mismos -luego Bizarro editó el disco-, autofinanciamos la grabación. Pero lo grabábamos porque sentíamos la necesidad, no teníamos ninguna certeza, y el precio sube y te empezás a desesperar. Todavía de a poco lo sigo pagando (risas).

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