LOS MISMOS LOCOS
La temporada 2021 consolida a Los mismos locos como programa de humor en las tardes de Urbana FM. Con el mismo equipo, Locos por el fútbol (Del Sol) ya es un clásico de los fines de semana.

Adrián Mozzone (52 años) era buen jugador de fútbol. Dicen quienes lo vieron en cancha que tenía gran futuro pero sufrió una lesión que le impidió continuar con su prometedora carrera en el deporte. “Me comí la pelota”, asegura el comunicador, uno de los fundadores de Locos por el fútbol (Sábado y domingo a medianoche en Del Sol FM) y de Los mismos locos (todas las tardes en Urbana FM).
El ADN del humor de Locos por el fútbol nace de esa condición de reírse de ellos mismos. “Te hago reír a vos con mis defectos para después llevarlo a otras cosas”, dice el comunicador,
Mozzone, Daniel Richard, Germán Silveira y Yuri Jakimczuk integran este equipo galáctico que sale a los micrófonos los siete días a la semana. “A veces cansa, pero no nos podemos quejar: es lo que más nos gusta hacer”, cuenta Mozzone.
La historia del programa se remonta a 20 años atrás. Se juntaron y debutaron en la Sport 890, siempre en horas de la madrugada, donde hacían humor y notas con jugadores u otros exponentes del deporte de la pelota. En aquella primera etapa la locura estaba exacerbada.
“Antes éramos locos de verdad. Las notas eran tremendas, nos gustaba armar lío. Nos gustaba que nos nombraran”, recuerda Mozzone.
Luego y con el afán de “ser masivos”, han moderado su humor pero sin perder la esencia. Después de Sport, tuvieron un pasaje por la Catorce10 AM y desde 2018 integran el Grupo Magnolio.
Mozzone identifica a Germán Silveira como su gran socio para la comedia, al igual que a Yuri Jakimczuk. El rol de Daniel Richard es el de “cable a tierra” y el que paga (a veces) los sueldos, en cuanto lleva adelante gran parte de la producción comercial del programa. Mozzone también destaca al productor Matías Amaro.
Los mismos locos surgió en Urbana FM (16:00-18:00) con la intención de llevar la locura a un horario vespertino y con intenciones de disputarle audiencia a Orlando Petinatti y su tanque Malos pensamientos.
“No le llegamos ni los talones (a Petinatti) pero vamos creciendo. La llevamos bien”, cuenta Mozzone.
El comunicador tiene una academia de choferes a la que cada vez se dedica menos porque su verdadera pasión es la radio.
Después de la “lesión inflamatoria” que le impidió seguir con el fútbol, comenzó a despuntar su vocación por el periodismo deportivo. El primer ciclo radial en el que participó se llamaba “Sábados de fútbol”.
“De chico ya era muy seguidor del tema del fútbol. Invitaba campeonatos y partidos de fútbol con unos cartoncitos”, revela.
“Esto es algo que te tiene que nacer. Podés pagar un curso de periodista o locución, pero si no te nace, no te nace”, asegura.
De familia. Adrián Mozzone tiene dos hijas y una de ellas (Victoria) está casada con el futbolista Emanuel Gularte, que juega en Puebla (México). Son padres de Dante y Genaro, los nietos de Adrián Mozzone.
Recientemente, la familia vivió la mala noticia del fallecimiento de Elbio Mozzone, padre de Adrián, víctima del COVID-19. Tenía 83 años pero estaba muy bien de salud y en plena actividad.
“Fue un golpe durísimo que recibí. Conmocionó un poco a la familia. Me agarra con mis hijas afuera del país porque las dos están en México. La radio es como mi cable a tierra. Me desenchufo haciendo el programa”, dice.
Si bien sus hijas le sugieren que se instale en México, Adrián se queda en Uruguay por la radio. “Esto me encanta. Me gusta hacer reír, divertirme”, dice.
Gracias a la radio, Mozzone generó gran vínculo con muchos jugadores de fútbol. El ex Cerro Richard Pellejero es uno de sus mejores amigos, por ejemplo.
Tiene grandes anécdotas de asados y reuniones y de la más fuerte no puede dar muchos detalles. “Un día cambié un partido de fecha.... No me pidas más datos”.
Locos por el fútbol ya tuvo una experiencia televisiva con Pop TV y ahora podría repetir. “Estamos embarcados a hacer algo en TV. Tenemos un proyecto aunque la pandemia trancó mucho”, cuenta Mozzone.
Con Los mismos locos, el equipo busca fortalecer su humor en las tarde. “Lo único que recibimos son elogios”, dice el comunicador.