A 20 años del adiós a Juan Gallardo, el recuerdo de su hijo, cómo fueron sus últimos días y un número que los conecta

A 20 años de la muerte del periodista deportivo referente de Canal 12, su hijo Emilio recuerda su legado humano y profesional, las enseñanzas que marcaron su vida y la especial conexión que siente mantener con él hasta hoy.

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Juan Gallardo en "Polideportivo".
Foto: Teledoce.

El próximo 23 de junio se cumplirán 20 años del fallecimiento de Juan Gallardo, una de las figuras más queridas y reconocidas del periodismo deportivo uruguayo. Creador del histórico programa Polideportivo y referente de los deportes en Canal 12, murió en 2006 a los 56 años, víctima de un cáncer que lo sorprendió en plena actividad profesional y en un momento de plenitud personal.

Dos décadas después, su hijo mayor, Emilio Gallardo, lo recuerda con emoción. Actor, director teatral, docente y comunicador, asegura que el vínculo con su padre no terminó con su partida física y que continúa sintiéndolo presente en su vida cotidiana.

“En aquel momento de presencia física, tangible, diría que fue el mejor padre que me podría haber tocado. Y hoy sigo sintiendo una presencia que me acompaña todos los días. Es una relación que se resignificó, pero que nunca desapareció”, contó en diálogo con Sábado Show.

La pasión de Juan Gallardo por el deporte y la comunicación tenía raíces profundas. Era hijo de César L. Gallardo, histórico comentarista deportivo que relató la final del Mundial de 1950 y escribió varios libros sobre la historia del fútbol uruguayo.

“Mi abuelo estaba muy vinculado al deporte, había practicado esgrima a nivel profesional también y creo que mi padre heredó parte de eso. Cuando decidió dedicarse al periodismo, viajó a España para perfeccionarse y estudiar periodismo deportivo cuando en Uruguay todavía había pocas posibilidades de formación en esa área”, recordó Emilio.

Durante su infancia y adolescencia, Emilio acompañó frecuentemente a su padre al Canal 12 y vivió desde adentro la preparación de Polideportivo, el histórico programa de los domingos de Teledoce que ha regresado recientemente para una segunda etapa.

“Prácticamente era nuestra casa. Los domingos iba con él y veía cómo trabajaba. Compartir esos momentos terminó siendo una enorme enseñanza para mí”, señaló.

Más allá de los logros periodísticos, lo que más destaca es el perfil humano de Gallardo.

Era una persona hiperempática y muy generosa. Se preocupaba por darle visibilidad a quienes no la tenían. Por eso impulsó espacios para el fútbol de ascenso, para el deporte paralímpico y para disciplinas que en aquel momento no tenían lugar en los medios”.

Para Emilio, esa mirada social también estuvo detrás de la creación de Polideportivo, un programa que apostó por mostrar mucho más que el fútbol cuando todavía no era habitual hacerlo.

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Juan Gallardo y Emilio Gallardo.

Una despedida de dos meses: "No quedó ninguna charla pendiente"

En 2006, los médicos le comunicaron a Juan Gallardo que le quedaban apenas dos meses de vida. Emilio tenía entonces 22 años y atravesaba una intensa rutina de trabajo y estudios.

“Yo quería dejar todo para estar con él, pero me pidió exactamente lo contrario. Me dijo que no dejara ni de trabajar ni de estudiar porque eso lo haría sufrir más”, recordó.

Sin embargo, una inesperada infección urinaria le permitió permanecer durante varias semanas junto a su padre en el tramo final de su vida. “Terminé con una infección que me dejó 20 días en internación domiciliaria. Y esos 20 días los pasamos juntos. Hablamos de todo. Me preguntó si había sido un buen padre y yo le respondí que había sido el mejor que me podía haber tocado. No me quedó ninguna charla pendiente”, dijo.

También recordó el gesto de su madre, quien abrió las puertas de su casa para que Gallardo, ya separado de ella, pudiera recibir cuidados paliativos junto a su nueva familia.

Poco antes del diagnóstico terminal, Juan Gallardo se había casado por segunda vez y era padre de Juan Manuel, de 1 año en ese entonces. Pero como vivían en Canelones y en hasta allí no tenía cobertura domiciliaria para los cuidados paliativos, todos se fueron a vivir a la casa de la primera esposa en Montevideo.

“Mi madre dijo inmediatamente: ‘Se vienen para acá’. Durante esos dos meses convivimos todos. Con mi madre dormíamos en el living esos dos meses. Todos los familiares lo rodeamos. Fue un enorme acto de amor”, recordó.

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Juan Gallardo.

El misterioso número 314 que conecta a los Gallardo

Uno de los aspectos más singulares del relato de Emilio es la presencia recurrente del número 314, una cifra que asocia a señales de su padre.

“Soy una persona bastante racional, pero me pasan cosas que trascienden toda explicación”, admitió.

Según contó, el número comenzó a aparecer en momentos significativos de su vida. Desde un espectáculo teatral inspirado en una idea inconclusa de su padre hasta coincidencias relacionadas con internaciones médicas o proyectos profesionales.

Tal es la importancia que le dio a esa cifra que incluso la incorporó al nombre de una dupla artística que integra actualmente junto a Piero Dáttole.

“Es un número que aparece cuando necesito una respuesta. Para mí representa que el vínculo sigue vivo”, dijo.

Aunque no siguió el camino del periodismo deportivo, Emilio reconoce que heredó mucho de Juan Gallardo. “De él heredé la capacidad de comunicar y la importancia de ser honesto. Mi madre me transmitió el arte y él me enseñó que había que hacer lo que uno ama”.

Hoy se desempeña como docente universitario, director teatral y profesor de improvisación. “Siempre les digo a mis estudiantes que tengo tanto para aprender de ellos como ellos de mí. Esa forma de entender los vínculos viene directamente de él”.

Abrazos de gol. En plena disputa del Mundial 2026, Emilio recordó cuánto disfrutaba Juan Gallardo de las grandes citas futbolísticas.

“Los abrazos más lindos que recibí fueron con él en un estadio viendo a Uruguay. Todavía hoy, cuando necesito fuerza, vuelvo a esos recuerdos”.

Dueño de un estilo bien particular, de pelo largo enrulado pero siempre con impecable traje y una comunicación muy seria y distendida a la vez, Juan Gallardo dejó enorme huella. Así lo resume su hijo: “Era un tipo auténtico. No interpretaba un personaje. La forma en que se mostraba en televisión era la misma con la que vivía. Por eso dejó una marca tan grande. Y por eso siento que sigue presente en todo lo que hago”.

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