César Bianchi
La manida "sensación térmica" que evocó con supuesto desdén la ministra del Interior llegó también al Parque Posadas, un complejo de viviendas que muchos identifican como un barrio, aunque no lo sea. Esta suerte de comunidad donde viven 6.500 personas -pergeñada por Jorge Pacheco Areco en el marco de un ambicioso Plan Nacional de Vivienda y concretada en tiempos militares- es como una maqueta de pequeña ciudad. Y como tal, la seguridad es todo un tema.
Mientras los vecinos que "gobiernan" el vecindario encaramados en la Mesa Central relativizan la inseguridad, cada semana se multiplican los testimonios de habitantes que ponen el grito en el cielo porque les robaron la radio o la batería de su auto, bajo el techo de las cocheras abiertas del Parque.
Adentro de las casi 10 hectáreas hay 2.051 apartamentos en 61 torres en 10 bloques; una escuela, centros comerciales que van desde almacenes y lavanderías hasta locales de podólogas o tarotistas e inmobiliarias propias. El perezoso que quiera vivir en el complejo habitacional sin salir a otros barrios puede hacerlo porque tiene todo al alcance de la mano.
Parque Posadas está entre los barrios Atahualpa y Aires Puros, al lado del Prado. Por eso la gran mayoría de sus comercios se llaman "Parque Posadas", "Atahualpa" y "Aires Puros".
A media mañana los escolares corretean por el parque antes de volver a clases.
Un hurgador revuelve bolsas en un contenedor, debajo de un cartel que le prohibe hacer su trabajo.
Los policías del 222 no se ven, deben andar por ahí... Sí se ve al capataz, un hombre también vestido de azul.
Parece un vecindario tranquilo, donde ancianos y jóvenes conviven armónicamente y en paz. Pero no es tan así.
SECCIONAL Y LICEO. La isla que parece esa colección de apartamentos de color ladrillo habitada por una población envejecida está rodeada de dos sitios que bien pueden ser focos de violencia, o su caldo de cultivo: el liceo 18 y la Seccional 12, ambos sobre la avenida Millán.
La directora del liceo, Nelly Díaz, dice que dirige un centro educativo "de aluvión", donde recibe jóvenes de 23 barrios, muchos de ellos de la periferia montevideana. Que apenas 10% del alumnado proviene del pacífico Parque Posadas. Díaz dice que solo tuvo cuatro episodios de violencia en el año, una cifra poco significativa, a su juicio. "No es un liceo violento, es un liceo sensacional porque los gurises son bárbaros".
Lo dijo para desmitificar lo que ha salido publicado. Es que en julio de 2007 la docente Adriana Martínez fue golpeada en la cara por un liceal en un recreo. La profesora debió solicitar 20 días de licencia médica y al chico lo suspendieron 12 días.
El 4 de noviembre pasado, en tanto, un alumno apuñaló a un ex alumno por "problemas personales", según dijo la directora. Con un cuchillo le hizo cortes en el rostro y la espalda. El juez le tipificó "homicidio en grado de tentativa". Según Díaz, el agresor no había ingresado al liceo con el arma y tenía problemas psiquiátricos. "La responsabilidad es de los padres y la culpa, de la sociedad", argumentó. El liceo 18 está ubicado a 50 metros de la Seccional 12.
Dos semanas antes del incidente frente al liceo, y en un polémico episodio, varios policías dieron muerte a un delincuente de 27 años. Un comisario y tres subordinados marcharon a prisión en octubre por el fallecimiento de David Martins Moreira, con varios antecedentes penales, por una paliza devenida en asesinato, en la propia comisaría.
La seccional, que apoya con efectivos al Parque Posadas, quedó entonces bajo la lupa. Es la misma comisaría con la que la dirección del liceo se siente tan a gusto. "Siempre nos sentimos apoyados por la 12", dijo Díaz.
El jefe de Policía de Montevideo, Néstor Artigas Lema, no autorizó a Qué Pasa a realizarle entrevistas al subcomisario responsable de la Seccional 12.
Al salir de consultar a la directora Díaz, dos jovencitas piden para ser fotografiadas para esta nota frente al liceo. A cambio ofrecen información. Natalia Méndez, de 14 años, y Patricia Castillo, de 15, dicen que de mañana el liceo es tranquilo. La cosa se pone brava de tarde.
"Es que van los vagos que no quieren estudiar. Nosotros venimos de mañana porque queremos estudiar. De tarde sí es violento. Entre varones y entre chiquilinas. Basta que una o uno te mire mal para que el otro salte `¿qué te pasa?` y ya se armó", cuenta Patricia, quien aclara que no es flogger, aunque lo sugiera su flequillo.
Su amiga dice que es hippie, y que antes fue emo, la tribu de moda. Muestra orgullosa que tiene cicatrices de cortes en las muñecas. "Los violentos no son de Parque Posadas. Vienen de otros barrios como Manga o el Cerro. Yo ando por el Posadas cuando salgo de clases y es tranqui. Hace dos años no, entraba cualquiera y robaba. Total, eso está abierto las 24 horas".
Es que aunque está enrejado, hay entradas llamadas "servidumbre de paso" que permiten el ingreso de quién quiera ingresar. Los vecinos dicen que es porque es público, aunque en los hechos se trata de un complejo privado.
Las adolescentes suponen que ahora el Parque Posadas es algo más pacífico. Se roba menos. O eso creen.
¿inseguros nosotros? A Héctor, quien prefiere no revelar su apellido por temor, le rompieron el vidrio del auto y le robaron el frente de la radio, los parlantes, su portafolio, una agenda y otros papeles de trabajo. También prefiere no revelar qué modelo de auto tiene, por miedo. Lo tenía estacionado en su cochera abierta.
"A veces roban cosas de los autos, pero a veces se llevan los autos. Vemos constantemente autos con los vidrios rotos, día por medio ves los vidrios tirados en la calle, en las cocheras abiertas", dijo Héctor, quien se asombró al enterarse que quienes lo representan a él en la Mesa Central del Parque Posadas estiman que la seguridad no es tan mala.
Hace 35 años que vive en el complejo de viviendas y desde hace uno se mudó al block 8. Ya sabe de tres vecinos de su misma torre que fueron robados. Y eso que vive en la torre próxima a Tienda Inglesa sobre Luis A. de Herrera, supuestamente la menos peligrosa.
José Luis Figueiras no tiene dramas en que se publique su nombre. Y va más lejos: "¡Es un desastre la seguridad! ¡La Policía que está en el Parque no existe!"
Hace unas semanas, un domingo al mediodía, estaba reparando su camión en la cochera de su apartamento. Tenía las herramientas a sus pies, se metió a apretar unos tornillos y cuando salió a buscar una pinza a la caja de herramientas, la caja ya no estaba. Pensó que algún amigo bromista se había ido con ella y luego se la devolvería, pero no. Se la habían robado.
Dos veces antes le habían robado la batería del camión. Una vez reconoce que fue por su culpa, que se descuidó, pero para que no le volviera a ocurrir lo aseguró con fierros y candado. Le volaron el candado, le cortaron los cables y le levantaron las planchuelas.
Se enteró, incluso, de otros robos. La semana pasada le pasó a un vecino del mismo bloque de la torre 5. Hallaron el Fiat Uno el mismo día en el barrio Cuarenta Semanas, desmantelado por completo.
Y al vecino más inmediato, del apartamento de arriba al suyo, le forzaron la puerta haciendo palanca y le sustrajeron la radio.
"Algunos creen que los ladrones están acá adentro del barrio. Para mí el problema está en los que entran a recoger la basura", arriesgó como hipótesis. "Entran de a dos o de a tres y más de una vez al día. Fijáte que uno revisa, otro levanta la tapa... y se manejan. Si se vigilara a los que entran a recoger la basura se mejoraría pila la seguridad".
A Gabriela Bentancur le robaron el VW Gol, el 26 de setiembre. Se lo llevaron de su cochera a las 22 y minutos y a las dos de la mañana fue encontrado, desguasado, en Toledo Chico.
Un mes antes le habían robado la radio. Ella también conoce a algún vecino del Parque Posadas que le sustrajeron la radio o batería del auto. Una semana después del robo de su coche, al presidente de su torre le robaron un Chevette de la torre 1 del block 10.
Los integrantes de la Mesa Central del Parque no ven a "su lugar" como particularmente inseguro, en cambio. Daniel Manise cree, de hecho, que es seguro. Él se pone a tomar mate a la nochecita y ve como vecinos externos al Parque dejan sus coches bajo las cocheras del complejo, como si fueran propias. En el momento de la nota, al atardecer, su hija de 12 años está jugando afuera, lo más campante.
Manise admite que es común el robo de interiores de autos, pero nada muy distinto al resto de la capital. "Dejá tu auto en Cebollatí y Yí y te lo van a robar. Basta que un vecino diga que le robaron el auto para que todos repitan: `¡ay, que horrible, qué inseguridad!` La gente tiene una psicosis", sostuvo.
Oscar Campoamor, vecino del Parque Posadas desde hace 35 años, e integrante de la comisión de seguridad, dijo a El País el 14 de octubre que los policías "no llegan con gran celeridad". "Cada noche por lo menos un auto es robado", dijo en la oportunidad.
Angelita Gómez, presidenta de la Mesa Central del Parque Posadas, piensa de forma similar. Es la que cree que los robos no son la temperatura, sino -ejem...- sensación térmica. "Hay robos, sí. Pero nunca hemos tenido robos de apartamentos. Para mí es una psicosis. Yo vivo hace 10 años acá y no me siento insegura. Hay más robos y delincuencia en otros barrios de Montevideo", dice, en consonancia con Manise.
Figueiras le contestó con sorna: "la seguridad acá está mejor si la comparás con el Borro, con el Cuarenta Semanas o Piedras Blancas. No si la comparás con otros edificios cercanos".
Manise y Gómez reconocen, de todos modos, que la vigilancia policial no ha dado resultados, que casi no se los ve patrullar y que muchos vecinos que fueron robados no hacen la denuncia.
Héctor es uno de esos. No hizo la denuncia policial de su robo. "¿Para qué? Si sé que no consigo nada con eso".
Bentancur reaccionó igual. "Estoy cansada de que no pase nada. Cuando me robaron la radio del auto fui a la comisaría a hacer la denuncia, para informarles, sin ninguna esperanza. Sabía que no iban a hacer absolutamente nada".
Un policía le confesó que hacía unos días había visto a un jovencito agazapado mirando un auto ajeno con cariño. "Si lo detengo, demoro más haciendo la declaración, que lo que puede demorar él detenido en la seccional", le dijo el agente a la vecina.
José Luis Figueiras tampoco denunció el robo de su caja de herramientas durante los tres minutos que se olvidó de ella para reparar su camión. "¡Es que me cansé! Ya había denunciado el robo de la batería, pero no me sirvió para nada. Me tomaron los datos y a otra cosa. Sólo de robo de baterías y radios de auto tiene que haber 50.000 por día".
Figueiras se equivoca. Según fuentes policiales de la Seccional 12, la de la zona, los números de las denuncias no son alarmantes.
Según el policía, en octubre sólo se enteraron del robo de un auto en el Parque Posadas y recibieron la denuncia de dos hurtos de piezas del interior de autos. "De repente un mes no hay nada, y otros meses tenemos tres o cuatro denuncias de robos del interior de los autos. El tema es que nosotros hablamos de lo que nos denuncian... Si no nos denuncian, para nosotros está todo bien", dijo la fuente.
Un comando de policías de la Seccional 12 se reunió hace algunas semanas con una asamblea vecinal del Parque. Los policías se retiraron del lugar convencidos de que hay conformidad con el trabajo de vigilancia del complejo de viviendas. Al parecer, no entendieron bien.
El mes pasado la Asamblea Central del complejo de Parque Posadas, que nuclea los representantes de cada uno de los 10 blocks -elegidos en votación secreta y bajo la fiscalización de un miembro de la Junta Electoral- se reunió para evaluar la seguridad.
Con el sugerente título "A Seguro lo llevaron preso", los vecinos editorializaron en la página web www.parqueposadas.com. "La Asamblea Central, representando el sentir mayoritario de la población del Parque Posadas ha resuelto la contratación de un nuevo servicio de seguridad. (...) Seguramente antes de finalizar el año tendremos nuevos vigilantes, lo que también impondrá un mayor esfuerzo económico".
El editorial no acepta los argumentos de la Seccional 12 de que tienen en su jurisdicción lugares con mayores riesgos y les falta personal para el patrullaje. Responsabilizan en el escrito al Ministerio del Interior: "debe asumir una acción más efectiva en la seguridad del Parque".
"El Parque Posadas tiene una población igual o más importante que muchas localidades del interior del país, lo que justifica ampliamente una mayor presencia policial", dice el texto.
Lo cierto es que el vecindario se apresta a contratar un servicio mixto de seguridad. Al día de hoy destinan unos 334.000 pesos mensuales en seguridad: cinco oficiales de mañana, siete de tarde y 10 de noche, aunque no se los ve y suelen faltar. Contratar guardias de seguridad privados para ayudar a los policías del 222 les costará el doble. Seguramente se aumenten los gastos comunes.
Entre psicosis y realidad, o sensación térmica y temperatura real, los vecinos del Parque Posadas deberán costear con sus aportes más vigilancia, privada en este caso. Y animarse a hacer la denuncia policial. Por lo bajo se quejan porque, dicen, esa tarea le corresponde a Daisy Tourné.
Ausentismo
Según Angelita Gómez, presidenta de la Mesa Central de vecinos del Parque Posadas, hay un alto índice de ausentismo de policías en la vigilancia. En 2000, tras la muerte de un joven a manos de un policía luego de una discusión en un parrillero del complejo, se decidió por votación apelar al servicio 222 de la Policía.
Complejo de nivel medio, medio alto
Inmobiliaria
Según los agentes inmobiliarios, hay lista de espera de interesados en alquilar o comprar apartamentos en Parque Posadas. Uno de dos dormitorios puede costar entre 44.000 y 48.000 dólares, y 8.000 más por cada dormitorio extra. "Es un complejo de nivel medio, medio alto", dijo Hugo Patrón.
La biblioteca privada más grande
La biblioteca social del Parque Posadas se fundó el 25 de agosto de 1975, simultáneamente con el centro deportivo y cuando comenzaron a entregarse los primeros apartamentos. Hoy tiene 35.000 libros a disposición de los socios lo que la convierte en la biblioteca privada más grande del país.
Del parque
Hinchas del PP
En uno de los tantos textos que los "parquenses" (así se llaman) redactaron en la página web www.parqueposadas.com dejan claro que "la población del Parque posee un fuerte sentido de pertenencia, cuyos orígenes se encuentran en las luchas de los primeros pobladores por acceder a sus viviendas". El vecino del Parque Posadas explica que en el complejo conviven quienes están desde un inicio, hace 35 años, "una segunda generación de parquenses", en referencia a los hijos de los primeros, e incluso nietos, en la etapa más reciente. Son hinchas del lugar.
Nacida por Plan
La historia del Parque Posadas se remonta a cuando el departamento Financiero del Banco Hipotecario comenzó a convocar a ahorristas interesados en reservar su vivienda en lo que fue un gigantesco proyecto de vivienda, hasta agosto de 1976 en que las autoridades cívico-militares de la época suspendieron la personería jurídica de la asociación. A fines de 1968, fue aprobada la Ley Nacional de Viviendas (ley 13.728) con el objetivo de "buscar soluciones permanentes y definitivas al problema de la vivienda en Uruguay". El déficit de viviendas era de 92.700.