A LA FILA 

¿Quién se vacuna primero contra el Covid-19?

Uruguay se plegó a la OMS y formó un grupo de 160 países para negociar con laboratorios. El gobierno resolvió que la vacuna será gratis para la población de riesgo. 

Vacuna Covid-19
Covax Facility es el grupo de países que negociará con los laboratorios (Foto: Leonardo Mainé). 

Hay 170 iniciativas de vacunas contra el Covid-19 en marcha, y en 23 de ellas ya se está en fase tres, o sea que se están haciendo pruebas en humanos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) espera que el antídoto contra la pandemia que ya se cobró 600.000 vidas en el planeta, esté en el mercado antes de fin de año. ¿Pero cuándo llegará a Uruguay? ¿En qué lugar de la fila estamos para inmunizar a nuestra población? ¿Cuánto costará y quién pagará por las dosis? ¿Vamos a poder acceder todos o solo la población de riesgo? ¿Qué se entiende por población de riesgo?

En esta última semana fueron varios los países que demostraron estar viviendo una nueva “guerra fría”, una batalla silenciosa en la que quien salga victorioso será aquel que logre acceder primero a la vacuna. Hay dos grandes ejes: de un lado China, el país en el que todo esto comenzó, y del otro Estados Unidos, con más de 4.000.0000 de casos confirmados y que va rumbo a las 150.000 muertes.

En este contexto, Washington acusó a dos hackers chinos de robar información a sus laboratorios, en tanto que el Centro de Ciberseguridad Nacional de Reino Unido —otro de los países que están en carrera para sacar primero la vacuna—, acusó a piratas informáticos rusos de pretender hacer lo mismo. Por otro lado, la Unión Europea se está moviendo rápido y se apresta a pagarles a seis potenciales creadores de la vacuna para acceder a las primeras dosis.

Con un planeta desesperado por quién será inmunizado primero, es factible imaginar que Uruguay —teniendo en cuenta la baja cantidad de casos que ha habido en el país y el lugar que ocupa dentro del mapa— no sea una prioridad. Por eso la idea del gobierno es no ir a la guerra solo, sino multiplicar sus oportunidades con un ejército de aliados.

Justos son más 

Para no quedarse último en la fila, el Ministerio de Salud Pública (MSP) hizo lo que pudo. Se plegó a la OMS, que creó un sistema parecido al del Fondo Rotatorio, por el cual los países de la región suelen comprar sus vacunas.

Todas las vacunas obligatorias que se dan en Uruguay —y algunas de las que no lo son también— son adquiridas a través de este sistema, que permite, además del acceso rápido y a un precio más económico que si se las comprara directamente a los laboratorios, un plan de créditos por el cual se puede ir pagando de a poco —algo vital para muchas regiones del mundo, entre otras América Latina. El Fondo Rotatorio dota de vacunas a 500 millones de personas en América.

Lo que se creó para acceder a la aún inexistente vacuna contra el Covid-19 fue un fondo similar, que se llama Covax Facility, y del que participan unos 160 países que representan a más del 60% de la población mundial.

De estos 160, 75 financiarán las vacunas con dineros públicos, mientras el resto son países de bajos recursos cuyos fondos dependerán de donaciones.

Entre los 75 países cuyos gobiernos ya decidieron que comprarán las vacunas, figuran: Argentina, Brasil, Canadá, Finlandia, Israel, Japón, México, Montenegro, Nueva Zelanda, Portugal, Qatar, Reino Unido y también Uruguay.

“Lo que estos 75 países esperan es que el Covax les sirva para obtener la vacuna a un precio razonable e incorporarse así dentro de los programas de inmunización que se lleven adelante a nivel mundial. Son 30 los países de las Américas que van a participar, algunos con más y otros con menos recursos. La idea es que los más grandes puedan tenerle una mano a los más chicos, como Haití, Bolivia o El Salvador, que están en situaciones más complicadas”, señala a El País el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS en Uruguay, Giovanni Escalante.

Uruguay, entonces, se valdrá de esta herramienta que es gerenciada, además de por la OMS, por la Alianza Mundial de Vacunas (GAVI, por sus siglas en ingles) y la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI).

Participar del Covax implica, también, acceder a la información que la organización maneja sobre el proceso de invención de la vacuna.

“Al haber llegado a la fase tres, donde ya se está trabajando con voluntarios humanos, lo que hacemos es llevar adelante recomendaciones éticas, y en su momento también nos encargaremos de revisar la vacuna para determinar su seguridad, calidad y eficacia”, sostiene Escalante.

Seth Berkley, CEO de GAVI, en tanto, ha señalado según testimonios recogidos por la página web de la OMS, que “Covax es la única solución verdaderamente global para la pandemia”. Y agregó que “para la gran mayoría de los países, ya sea que puedan pagar sus propias dosis o requieran de asistencia, significa recibir de manera garantizada las dosis y evitar ser empujados al final de la fila, como vimos ya durante la pandemia de H1N1 hace una década. Incluso, para aquellos países que pueden asegurar sus propios acuerdos con los fabricantes de vacunas”.

En el mismo sentido fue que Richard Hatchett, CEO de CEPI, ha advertido que “el objetivo compartido es el de proteger a las personas en todo el mundo mediante la asignación justa de una vacuna contra el Covid-19".

Más allá del dinero que pondrán los gobiernos y las donaciones, Covax, además, ya tiene comprometido un préstamo por parte del Banco Interamericano de Desarrollo.

¿Cuánto dinero deberá juntar este fondo para garantizar que la vacuna llegue a todos sus países? Eso depende del precio que finalmente la vacuna tenga.

“Este es un tema complicado —sostiene Escalante—, porque el precio tiene un margen de negociación. Se podría determinar por su costo de producción, pero en este caso hay otros factores que son necesarios tener en cuenta. Nuestra intención es que la vacuna pueda ser adquirible a un precio razonable, pero más que nada que llegue a todos los que deba llegar para poder frenar la pandemia”.

¿Para todos? 

No, para todos no. Desde el MSP sostienen que si bien las dosis serán compradas por el Estado, estas no estarán disponibles para todos.

Cada año los uruguayos se suelen dar unas 500.000 dosis de la vacuna contra la gripe, pero en este 2020 ya se superaron las 800.000. En 2019 se compraron 600.000, pero el MSP decidió esta vez adquirir un millón. La pandemia ayudó a que la campaña de vacunación sea exitosa, puesto que muchos entendieron el mensaje de que si se estaba inmunizado era más fácil entrado el invierno diferenciar la gripe estacional del coronavirus. Este dato nos permite hacernos una idea de qué es lo que va a pasar cuando la vacuna esté: muchos van a ser los que van a querer vacunarse.

Sobre cómo se administrarán las dosis cuando lleguen a Uruguay, fuentes del MSP explican: “En principio va a ser gratis solo para la población de riesgo. Quizá para el resto también, pero hay que ver. Tenemos que saber cuál es el precio y la disponibilidad”.

Y acá entramos en otra discusión: ¿cómo determinar cuál es la población de riesgo? Personal de salud, sí; mayores de 65 años, también; ¿pero al igual que la de la gripe, esta vacuna debería ser recibida por los niños, quienes se ha demostrado que se enferman menos y que cuando lo hacen no suelen tener cuadros graves?La respuesta desde el MSP es concisa: “Vamos a hacer lo que la OMS diga. Esa va a ser la regla”.

Escalante, en tanto, señala: “Nuestra intención es que la vacuna tenga una distribución y un acceso universal. Obviamente, sin que esto implique una sobrecarga de gastos”.

La página web de la OMS advierte que quienes tienen mayor riesgo de padecer cuadros graves por la enfermedad son “las personas mayores y las que padecen afecciones médicas previas como hipertensión arterial, problemas cardíacos o pulmonares, diabetes o cáncer”.

El jueves pasado, en la conferencia que dio el comité de expertos que asesora a Presidencia, el doctor Henry Cohen se refirió a la inminente aparición de la vacuna: “Mucho se ha hablado, sobre todo en esta última semana. Es cierto que hay avances. Es cierto que podemos ser más optimistas de lo que éramos unos meses atrás. Yo no pondría fecha. Me parece muy arriesgado ponerle fecha al advenimiento de la o las vacunas. Creo que vamos a tenerlas y que van a ser eficientes. Probablemente haya más de una disponible. Hay compromisos para disponer de forma masiva y a precios accesibles para todos los países, pero hay que seguir esperando. Y como justamente hay que seguir esperando, vuelvo a decir lo mismo: no nos olvidemos que nuestra vacuna hoy es el distanciamiento físico, el lavado de manos, la máscara, el alcohol en gel y ventilar las habitaciones”.

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