Toque de queda infantil

ANSA

El gobierno de Gran Bretaña planea imponer toques de queda para impedir que niños considerados antisociales o violentos salgan a la calle durante la noche, incluso aquellos que no han cometido un delito o faltado a la ley.

Las autoridades del país darán más poderes a las escuelas y alcaldías de Inglaterra y Gales, para imponer las llamadas "órdenes de padres" (parenting orders), que pretenden controlar a los niños peligrosos.

Los padres de niños menores de 10 años que generen problemas en los vecindarios y no sean controlados, se verán obligados a asistir a clases especiales para aprender a enseñar "comportamiento social".

Si los padres se niegan a asistir a esas clases, serán penados con multas y hasta con prisión. A esos padres se les obligará a anotar a sus hijos en clases con actividades deportivas o artísticas, para potenciar sus habilidades.

También serán conminados a enviar a sus niños a clases donde aprenderán a controlar las actitudes violentas y se les informará sobre el peligro de la adicción a las drogas o el alcohol.

El plan busca reducir el número de delitos y actos violentos de niños en las calles.

"Si los niños empiezan a mostrar señales para volverse propensos a ser violentos o tener problemas graves de conducta, las autoridades tendrán el poder de llamar a los padres para que aprendan cómo educar a sus hijos, antes de que éstos puedan cometer delitos", dice la nueva ley.

El primer ministro Tony Blair lideró esta campaña porque considera que el país es "demasiado permisivo" con los menores.

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