Gabriel Sosa
El 9 de noviembre el ministro del Interior José Díaz envió una nota a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nora Castro, por medio de la cual cumplía con un pedido de informes realizado por el diputado nacionalista Pablo Abdala.
El informe, basado en datos aportados por el jefe del Servicio de Seguridad Presidencial, el comisario Vergara Amoroso, detalla los integrantes de la custodia policial del presidente Vázquez, además de su grado y de otros pormenores.
Del informe surge un dato novedoso: para que el primer mandatario de los uruguayos duerma tranquilo, son necesarios los servicios de 89 hombres: un comisario (Vergara), tres subcomisarios, un oficial principal, tres suboficiales mayores, un sargento de primera, ocho sargentos, 11 cabos, 24 agentes de primera y 37 agentes de segunda. En comparación, una comisaría de Montevideo tiene entre 100 y 150 efectivos.
De toda esta gente, más de la mitad —49 individuos— fueron incorporados al servicio de custodia al presidente luego de asumir Vázquez la Presidencia. De esos 49, 19 eran civiles que efectuaban la custodia del ahora presidente durante la campaña electoral, y que luego fueron asimilados a la guardia policial por pedido expreso del mandatario. Los otros 30 son policías pasados en comisión desde otras dependencias de la fuerza (a pesar del constante reclamo de otras autoridades policiales, en el sentido de que falta un importante número de efectivos en las comisarías).
Los 19 ex guardias particulares de Vázquez ahora transformados en policías (lo que permite, en el informe que Díaz envió a Abdala, decir con total tranquilidad que: "no existen civiles afectados a la custodia del señor Presidente de la República") fueron quienes motivaron el pedido de informes y la comparecencia de Díaz, auspiciada por el diputado García Pintos, a la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración de la Cámara de Representantes, el 21 de setiembre. El motivo de tanto revuelo legislativo fue que, de estos 19 ahora agentes 13 no pasaron los exámenes médicos necesarios para ingresar a la policía, seis no pasaron la prueba de aptitud psicológica, uno tenía más de la edad máxima permitida y varios de ellos no lograron presentar sus certificados de buena conducta.
Respecto a la ineptitud psicológica demostrada por algunos de los nuevos custodios presidenciales, el informe del ministro Díaz aclara que: "si bien hay policías que reprobaron el examen psicológico del perfil de policía ejecutivo destinado a la prevención y represión de los delitos, aprobaron todas las pruebas exigidas para un correcto desempeño de su misión específica, que es la protección de personalidades, para lo cual recibieron un entrenamiento acorde a la función".
Al parecer, estos nuevos custodios de Vázquez están preparados para proteger al presidente de cualquier ataque, pero no para detener a quien quiera robar el coche presidencial.
Otras preguntas del pedido de informes de Abdala, referidas al tipo de armamento que utiliza la custodia oficial, no fueron contestadas por, dice la respuesta, "razones de seguridad". Es comprensible, para un promitente magnicida es información muy importante saber si la guardia de seguridad está armada con revólveres calibre 22 o con lanzacohetes antitanque. Luego la respuesta aclara que "todo el armamento que posee el personal es oficial", lo que implica que es parte del parque regular de armas de la policía, cuya relación no debe ser tan difícil de conseguir.
Consultado sobre el tema, el ministro Díaz aclaró que él personalmente no está al tanto de los detalles sobre el Servicio de Seguridad Presidencial, que delega en el comisario Vergara.
Según Díaz se trata de un tema de confianza en los mandos. Si un comisario solicita un refuerzo de personal, el ministerio interpreta que sabe por qué lo pide. En el caso de los 19 civiles que ingresaron a la fuerza, aclara que fue un pedido directo del presidente Vázquez, que se siente más seguro protegido por sus hombres de siempre.
Respecto a la llamativa cantidad de integrantes del servicio, Díaz no se muestra sorprendido. "El presidente tiene una familia muy grande", dijo. "Muchos hijos y nietos".