César Bianchi
En Uruguay hay búfalos. Eso se puede afirmar con certeza. Cuántos son, qué tan salvaje es su estado y qué grado de control sanitario existe sobre ellos ya son asuntos más difíciles de determinar.
En el norte del país hay dos establecimientos rurales que tienen al menos unos 400 búfalos asiáticos —también llamados búfalos de agua (Bubalus bubalis)—, que fueron traídos a Uruguay desde Brasil. Y no son los únicos predios en los que se encuentran estos animales exóticos.
Además, ocasionalmente, algunos búfalos suelen cruzar nadando el río Yaguarón, desde Brasil a Uruguay a la altura de los pasos San Diego o La Gloria, en Cerro Largo. Estos son animales silvestres y sin amos, dijo el zoólogo Carlos Prigioni. Algunos cazadores oportunistas se han aprovechado de estas "visitas". Los que no son cazados vuelven a Brasil como vinieron: nadando.
Fernando León, integrante arachán de una ONG preocupada por la naturaleza, lo confirmó. "Es verdad, cada tanto pasa alguno para acá". En su casa atesora un cráneo de búfalo encontrado a tres kilómetros de Aceguá.
Los búfalos fueron introducidos en Brasil, en la desembocadura del río Amazonas, hace 450 años por colonos holandeses. Hoy algunos uruguayos aprovechan económicamente a estos animales, mientras otros dudan respecto a la conveniencia de mantener a esta especie asiática dentro del territorio nacional.
Caza en Artigas
Aídes Dos Santos y su hijo Jorge dicen ser los pioneros de los búfalos en Uruguay. Fue hace "más de 18 años", recordó Aídes, un estanciero de 90 años de Colonia Palma, Artigas.
Trajeron 24 hembras y un macho, adquiridos todos en Río Grande del Sur. Algunas hembras venían preñadas.
Ahora los Dos Santos dicen tener un plantel de 150 ejemplares. Pero una página de internet para cazadores, que presenta a su estancia como "El Tesoro de los Búfalos", dice que son más de 400 y están en estado salvaje (ver recuadro).
"Mi padre iba seguido para el sur de Brasil a ver carreras de caballos y en sus recorridos solía ver ese animal tan lindo, de 1.000 kilos. Como al bicho le gusta el agua, los pantanales y los tajamares, papá pensó que nosotros, que tenemos costa sobre el río Uruguay, teníamos un ambiente muy apropiado para ellos", relató Jorge.
Efectivamente, los búfalos se adaptaron perfectamente a su nuevo hogar. Hoy los Dos Santos comercializan la carne de los animales. Le venden búfalos al frigorífico Tacuarembó y también lo hicieron al Elbio Pérez, de San José.
También fomentan la llegada de cazadores de búfalos a su predio.
"Los tenemos para la caza porque hay cabezas con guampas muy grandes, ideales para trofeos. Hay cazadores que buscan ese trofeo, el de un animal que pesa mil kilos", dijo Jorge Dos Santos.
Cazar un búfalo en el predio de Dos Santos cuesta unos 1.000 dólares, afirmó Aídes. "En estos días teníamos un cazador extranjero que estaba por cazar uno... no sé si ya cazó o todavía no", agregó.
Sin embargo, Jorge Cravino, director de Fauna del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca dijo que la caza de búfalos en Uruguay está prohibida ya que la especie, a pesar de ser exótica, fue incluida en el catálogo de especies de fauna silvestre de 2001.
De todos modos, Cravino cree que sería una buena idea habilitar la caza de estos animales. "Se podría reglamentar su caza para que los cazadores se lleven un trofeo, la división Fauna reciba un buen dinero por permisos de caza, y la carne podría aprovecharse bien ahí mismo, dándosela a la gente carenciada de Artigas".
Cravino dijo que si el permiso para cazar ciervos axis cuesta cuatro unidades reajustables (1.022 pesos), uno para búfalos no podría venderse a menos de diez unidades reajustables (2.555 pesos).
Búfalos que pastan
Los Dos Santos no son los únicos que tienen búfalos en Uruguay. Según se pudo saber, otros predios en la zona los tienen.
Además, la empresa Forestadora y Maderera Sociedad Anónima (Fymsa) consiguió la autorización para importar búfalos del Brasil en 1987. Sus responsables adquirieron 23 hembras y un macho en un predio rural de Esteio, en las afueras de Porto Alegre, para que comieran las hierbas que crecen debajo de sus plantaciones de pino en el departamento de Rivera.
"Estos animales tienen una amplia capacidad de digerir pastos fibrosos; están acostumbrados a alimentarse con pasturas duras, de baja calidad forrajera y poco digestibles", dijo el ingeniero Ramón Gómez de Freitas, gerente de Fymsa.
Según Gómez, otra cualidad de los búfalos es que son útiles para evitar incendios forestales. "Si el monte está podado y bien pastoreado abajo, se hace poco probable que el fuego se propague".
Gómez agregó que sus búfalos no son salvajes y recordó que los productos lácteos elaborados a partir de la leche de sus hembras son muy apreciados en Europa. Según el director de Fymsa, Lorenzo Balerio, sus búfalos son domesticables. "Son animales de labranza de la tierra muy común en toda Indochina".
Fymsa tiene hoy una manada de 226 ejemplares. Muchos son vendidos a los frigoríficos al cumplir los dos años, cuando la carne todavía es muy tierna.
Balerio asegura que su empresa ha respetado con todas las normas sanitarias de rigor. "Se cumplieron con todas las formalidades que exigía el Ministerio. Inclusive estuvieron en cuarentena, fueron revisados por veterinarios e inoculados, por lo que están libres de aftosa", dijo. "Cumplen con todos los requisitos sanitarios, como cualquier vacuno de la empresa".
No se permite cazar búfalos dentro del predio de Fymsa.
Carne de alto nivel
La carne de búfalo tiene muy bajo contenido graso. "Es totalmente comestible. En los países donde se utiliza con fines alimenticios, se la recomienda por su bajo colesterol", dijo Balerio.
Aídes Dos Santos dijo que cada animal rinde más de 500 kilos de carne y siete de mondongo. Su cuero pesa 125 kilos.
A Balerio le han pagado 0,80 centavos de dólar por cada kilo de carne de búfalo, por lo que un ejemplar de 400 kilos puede llegar a venderse en 320 dólares. Pero en el frigorífico Tacuarembó, el principal en la faena de estos animales, dice que pagan 1,40 dólares por kilo.
Marcelo Secco, director de operaciones del frigorífico, dijo que todos los búfalos para faena deben pasar los controles de la división Sanidad Animal, como las vacas. Además, deben estar registrados en la Guía de Propiedad y Tránsito, de la Dirección de Contralor de Semovientes.
El frigorífico Tacuarembó compra entre 250 y 300 de estos animales cada año. La carne faenada se exporta sin hueso a Estados Unidos, el principal mercado, donde se encargan de clasificarla por su grado de gordura. El producto es enviado a ese país para su industrialización, no para su consumo directo.
El frigorífico Tacuarembó también ha enviado muestras de carne de búfalo a Inglaterra y Alemania, pero aún no ha tenido una respuesta.
Secco, por su parte, cree que la de búfalo no es una carne "que despierte interés" en Uruguay, aunque "bien podría" ser una alternativa en el norte del país, "sólo si el mercado lo demanda".
Por su parte, Nicolás Grunwaldt, gerente comercial del frigorífico Elbio Pérez de San José, dijo que su empresa solo hizo una pequeña compra de búfalos unos meses atrás.
La polémica vacuna
Tanto los Dos Santos como Balerio aseguran que sus ejemplares de búfalos están vacunados contra la aftosa. Sin embargo, no todos les creen, y el Ministerio de Ganadería no lo sabe.
"Por supuesto que están vacunados. No se me pasaría por la cabeza no hacerlo", afirmó Balerio, de Fymsa.
"Están vacunados, sí señor. En marzo el veterinario de Colonia Palma les dio la última vacuna", dijo Aídes Dos Santos.
Al zoólogo Prigoni, en cambio, le cuesta creer que los búfalos estén vacunados. "No sé qué ocurrió cuando la aftosa entró a Uruguay en 2002... si los vacunaron o no. Acá se hace la vista gorda para inspeccionarlos. Para vacunarlos hay que meterlos en un tubo, y no es fácil meter esos bichos en el tubo. Son animales enormes, de difícil manejo. Rompen los alambrados, cornean y son complicados", dijo.
Cravino, director de Fauna, coincidió que son animales "muy difíciles de manejar".
Secco, del frigorífico Tacuarembó, tuvo una visión similar. "No hay que olvidarse que Dos Santos estuvo observado por el Ministerio por la vacunación, porque no es un animal fácil de manejar. Uno mira hacia el norte de Argentina y Santa Catarina en Brasil y ve que los juntan un poco a caballo, otro poco en bote y otro poco en avión, porque es un bicho disperso", dijo.
En cambio, Dos Santos y Balerio aseguran que muchos de ellos son "mansitos".
Balerio sostuvo que "no es un animal salvaje, es un animal de laboreo". "Yo mismo les doy comida en la boca a las hembras. Por eso tampoco fue difícil su vacunación".
Jorge Dos Santos coincidió con Balerio. "Si usted los amamantó de chico, son animales más mansos que las vacas. Son un amor", dijo. Su padre Aídes fue más cauteloso: "hay mansos y hay enojados. Muchos eran mansos al principio, pero tuve un capataz que no los encerró durante cuatro años, y quedaron bravos".
De todos modos, Aídes dijo que encerrarlos para poder vacunarlos o incluso cargarlos en un camión para llevarlos al frigorífico no es una tarea complicada entre "unos cuantos hombres camperos" que sumen fuerzas.
Prigioni no piensa igual: "no son tan salvajes como los búfalos africanos. Pero son casi salvajes".
Una anécdota confirmada por un técnico de Sanidad Animal apoya la visión del zoólogo: en mayo de 2002, cuando personal de esa división del Ministerio de Ganadería fue al establecimiento de Dos Santos en Colonia Palma a realizar un sangrado, una hembra y un ternero atropellaron una camioneta del Ministerio, abollaron una puerta y casi vuelcan el vehículo.
En julio de 2002 francotiradores del Ejército sacrificaron diez búfalos de un grupo de 60 que no habían podido ser vacunados en el predio de los Dos Santos. A los animales muertos se les extrajo muestras de sangre para verificar si tenían aftosa o no. No tenían.
El predio fue centro de una polémica porque muchos empresarios rurales entendían que el grupo de búfalos era una amenaza para el estatus sanitario del país, y por tanto todos debían pasar por el "rifle sanitario".
Hoy Aídes Dos Santos sostiene que sus 150 búfalos están inmunizados contra el virus.
Versión oficial
Pero en el Ministerio las cosas no parecen tan claras.
La Dirección General de Servicios Ganaderos no pudo confirmar si los establecimientos con búfalos registrados en la División de Contralor de Semovientes (Fymsa y Riusa) han vacunado a todos los animales de esta especie.
El director de la división Sanidad Animal, Hipólito Tapié, no concedió una entrevista para este reportaje: "hable con mi superior, Francisco Mussio", dijo luego de múltiples intentos por entrevistarlo. Mussio, director de Servicios Ganaderos, tampoco lo hizo. Durante tres semanas se lo llamó con insistencia.
Tras muchas gestiones por obtener una versión oficial, Mussio dijo, por intermedio de su secretaria María Pía Montesdeoca, que "el tema de los búfalos es un tema pendiente". Informó que se reuniría con los técnicos del Ministerio para "empaparse en el tema" y recién luego concedería la entrevista.
Juan Ángel Fernández, secretario del ministro José Mujica y director de Comunicación del Ministerio, ofició de intermediario y dio una explicación. "Lo que en apariencia es un tema sencillo, en realidad tiene sus complejidades. No hay una información oficial actualizada en el Ministerio, por lo cual la dirección de Servicios Ganaderos le pidió detalles a la Dirección General de Recursos Naturales Renovables, que ahora deberá hacer un relevamiento", dijo.
Fernández agregó que el nuevo director de Recursos Naturales Renovables, Fernando Olmos, "recién asumió hace una semana". "Este de los búfalos es uno de los tantos temas pendientes en el Ministerio, pero hay otras urgencias", añadió.
Sin embargo, admitió que "es un asunto delicado" todo lo que respecta a la "vacunación y la sanidad de estos animales", dijo. "Es algo que no está claro".
Zoológicos y matanzas
"Tener búfalos por tenerlos no tiene sentido, eso es para los zoológicos", dijo Secco, del frigorífico Tacuarembó. Para Secco la tenencia vale la pena si se desarrolla un producto comercial con demanda en el exterior.
Dos Santos y Balerio insisten en que los animales no son salvajes y que su carne tiene un alto potencial exportador. "Si usted prueba carne de vaca y de búfalo joven, sin saber cuál es cuál, no podrá distinguir cuál es cuál", dijo Jorge Dos Santos. Y recordó la virtudes de la muzzarella de búfalo.
Nada de eso convence a Prigioni, que reclama el exterminio de los búfalos. "Que los turistas cazadores los maten a todos. Sería estupendo. Son animales casi salvajes, enormes y de difícil vacunación. No deberían estar aquí", dijo.
Cravino, en cambio, prefirió una matanza racional por medio de un tipo de caza a reglamentar. Con un trofeo caro —más los costos de estadía— se podría crear un Fondo Nacional de Fauna Silvestre, que permita solventar estudios faunísticos, hacer un inventario nacional de especies y mejorar las inspecciones, señaló.
Prigioni piensa que nunca se debió permitir la entrada de búfalos a Uruguay. "No habría que dejarlos entrar hasta tanto los tenedores de los animales no firmen algo haciéndose responsables de su manejo". Para el zoólogo los alambrados no le ofrecen ninguna resistencia a la potencia de estos grandes animales.
"El tema se les fue de las manos", opinó. "Yo quisiera saber qué beneficios pueden traerle a la producción nacional: ¿carne? ¿muzzarella?"
A Prigioni no le llamó la atención que a pesar de que los búfalos llegaron hace muchos años, todavía los productores rurales no saquen provecho de sus productos lácteos. "Si no pueden manejarlos y les cuesta vacunarlos, ¡cómo van a hacer para ordeñar a las hembras!"