Cada mes el Instituto Nacional de Criminología recibe 500 cartas manuscritas, y mal escritas, de presos encarcelados en Montevideo que piden salidas transitorias.
Poseedores de antecedentes graves, como rapiñas, homicidio y el narcotráfico, los presos con condenas mayores a 24 meses y que hayan cumplido un tercio de su pena, aspiran así a pasar unas horas en libertad. Los reincidentes de delitos menores (hurtos, receptación, estafas, etc) quienes demoran más en quedar libres sólo por el peso de sus antecedentes, también están habilitados para las salidas transitorias. A ellos la ley, sancionada durante la dictadura, no les exige plazo alguno.
Las peticiones son evaluadas por ocho técnicos del Departamento Jurídico del Instituto, quienes permiten o no la salida por 48 horas y sin controles o seguimiento policial.
Algunos hacen buen uso del beneficio. Otros no. En agosto de 2006, durante la noche del Día del niño, dos delincuentes entraron a una juguetería del Centro para hacerse con la recaudación del día. Al no poder tomar el botín, ultimaron al juguetero a balazos. Uno de los asaltantes estaba en salida transitoria y cumplía pena por rapiña en el Centro de Recuperación N°1 Tacoma.
"Las salidas transitorias son buenas", dijo a Qué Pasa la Juez Penal de 14º Turno Dra. Anabella Damasco. "Su finalidad última es preparar al individuo para la vida en libertad, ya que en algún momento va a salir. Hay cosas mejorables en lo inmediato. Hay un proyecto en danza al respecto, y creo que pronto van a implantarse mejoras" agregó.