Saquen el Senado

| El Partido Independiente propone eliminar el Senado e instaurar un gobierno parlamentarista.

Joel Rosenberg

En julio de 1998 el ex diputado nacionalista Alem García notó que varios legisladores habían dejado de saludarlo.

Asombrado por la situación, decidió detener en el ambulatorio de la Cámara a un diputado del interior con quien tenía una muy buena relación. García quería saber por qué su colega lo esquivaba.

"Es que es una barbaridad el proyecto que presentaste a la Comisión de Constitución y Códigos", le respondió el diputado.

La "barbaridad" que García había presentado unas semanas atrás era un proyecto de ley para transformar el Parlamento en unicameral, eliminando el Senado; el proyecto reducía de 130 a 65 el total de legisladores.

La iniciativa no avanzó mucho. "Me la mataron de entrada todos los partidos, ésa es la realidad. Me mandaron a pasear todos", dijo García.

Ese proyecto fue el segundo en la historia del Parlamento que propuso el unicameralismo; en la legislatura de 1917 a 1919, el socialista Emilio Frugoni hizo un planteo similar.

Ahora el Partido Independiente insiste con eliminar el Senado y presentará en los próximos días un plan más ambicioso para cambiar la forma de gobierno de Uruguay: una reforma constitucional que propone pasar del sistema presidencialista a un sistema parlamentarista, con un sola cámara de 99 miembros.

Idea de futuro

El presidente del Partido Independiente, el diputado Pablo Mieres, reconoció que en el marco de un año electoral el proyecto no tiene casi ninguna posibilidad de ser aprobado. Pero quiere dejar sentada la idea y su discusión ya que las considera de vital importancia para el funcionamiento político del Uruguay en los próximos años.

Según Mieres, candidato presidencial de su partido, las coaliciones de los últimos gobiernos llevaron a una situación muy especial. "Se dan dos años donde se gobierna con mayoría y después dos o tres años donde se la pierde y se gobierna haciendo lo que se puede, mientras todos esperan que el período termine", señaló.

El diputado explicó que un gobierno parlamentarista solucionaría este problema. Este sistema, que se utiliza en la mayoría de los países de Europa Occidental, transforma al presidente en jefe de Estado y crea la figura del primer ministro, en el que recaen todas las funciones de gobierno.

"El primer ministro funciona con su gabinete y éste requiere de apoyo parlamentario", explicó Mieres.

Dentro del proyecto, y como parte del pasaje a un gobierno parlamentarista, el Partido Independiente propone eliminar el Senado y mantener una única cámara que garantice la actual representación proporcional.

"La Asamblea Legislativa se compondrá de 99 miembros elegidos directamente por el pueblo, con arreglo a un sistema de representación proporcional en el que se tomen en cuenta los votos emitidos a favor de cada lema en todo el país", dice el proyecto de ley.

Según Mieres, no hay motivos válidos que justifiquen el funcionamiento bicameral en Uruguay. Para el diputado, el bicameralismo uruguayo no tiene ningún sentido práctico y demora la aprobación de leyes. "La velocidad de producción parlamentaria es bajísima. Si una ley no está apurada, lleva un promedio de nueve meses en cada cámara", señaló.

Con una única cámara estos trámites se agilizarían y se evitaría lo que sucede hoy, con comisiones en cada cámara que duplican la tarea, detalla el proyecto.

Mieres reconoció que ese sistema es necesario en los países federales, donde una cámara representa al pueblo en su conjunto y la otra a los estados federados. "Eso se da en Argentina o en Estados Unidos, por ejemplo. Pero acá no hay pacto federal de entrega de soberanía, los departamentos no son independientes", agregó.

El vicepresidente de la República y presidente de la Asamblea General, Luis Hierro, es otro de los partidarios de eliminar el Senado.

Hierro apoyó ese razonamiento en una entrevista que publicó este suplemento el 3 de noviembre de 2001.

"Acá lo único que diferencia a senadores y diputados es que unos somos electos por jurisdicción nacional y los otros por jurisdicción departamental, pero ambos representamos a la nación, al punto que a un diputado electo por el departamento que sea se le llama representante nacional", dijo Hierro.

Todas las puntas

Si bien el Partido Independiente trabajó solo en su proyecto, su idea central es similar a la expuesta por el ex diputado García. "¿No resulta ilógico que sobre el mismo asunto se discuta cinco veces?", escribió Alem García en el proyecto que presentó el 10 de julio de 1998.

El ex diputado blanco se refería a que la discusión de una ley a veces comienza con la iniciativa del Poder Ejecutivo, luego se considera en las comisiones de una cámara, después llega al plenario de esa cámara, de allí pasa a comisión en la segunda cámara y por fin al segundo plenario. "Incluso en algunos casos se da la sexta instancia en la Asamblea General", señaló.

La idea de eliminar el Senado para mejorar la eficiencia del Parlamento y reducir sus costos ya ha recibido algunos apoyos importantes en otras oportunidades.

Como ya fue dicho, el vicepresidente Hierro la ha defendido más de una vez. "El día que el Uruguay se plantee una reforma a fondo de las estructuras institucionales, tiene que incluir una revisión del bicameralismo", afirmó en la nota antes citada.

"Mi experiencia parlamentaria me ha demostrado que la existencia de dos cámaras no ha asegurado mayor calidad de las leyes, sino mayor lentitud en su aprobación", agregó Hierro en esa oportunidad.

Hierro consideró ahora que no es el mejor momento de referirse a este tema, pero afirmó que sigue pensando lo mismo que en 2001.

También el senador José Mujica, líder del principal sector del Frente Amplio según las últimas elecciones internas, ha abogado en varias oportunidades en favor de la eliminación del Senado. Hoy sigue convencido de que es "necesario", para el país.

"Después de conocer el funcionamiento de esta institución comprendí que para las dimensiones de Uruguay una solución unicameral agilizaría mucho más los ritmos parlamentarios y sería una ostensible economía de tiempo y recursos", dijo.

Para el senador la lentitud provoca situaciones increíbles. "Se duplica todo y a veces se producen situaciones infartantes. Yo trabajé en proyectos de ley que estuvieron alrededor de diez, 12 años dando vueltas. Y no había cuestiones ideológicas entre los partidos de por medio. Eran proyectos farragosos, difíciles¸ pero eran importantes y no pueden demorar una década".

Tres por uno

Mieres dijo que en su proyecto el ahorro de gasto está "en un segundo plano", pero señaló que si se elimina una cámara se producirá una importante economía.

Hoy en el Parlamento funcionan tres unidades ejecutoras: la Cámara de Diputados, el Senado y la Comisión Administrativa, encargada de coordinar las tareas entre las dos cámaras y de todo lo que se refiere al mantenimiento del Palacio Legislativo y su anexo.

Es que en el Parlamento no sólo trabajan 130 legisladores: también hay médicos y cerrajeros, maestras y electricistas, restauradores de obras de arte y arquitectos, encuadernadores, tapiceros, lustradores de muebles, sanitarios, pintores, taquígrafos, policías, guardias de seguridad privados y empleadas de una empresa de limpieza.

Mieres explicó que hay casi 400 funcionarios en cada una de las tres dependencias. "Si eliminás el Senado, eliminás dos unidades ejecutoras, además de sueldos de senadores y todo lo extra", señaló Mieres, quien aseguró que sin Senado no es necesario tener una comisión administrativa que "coordina ambas cámaras".

De esta forma quedarían 800 empleados sin funciones. El diputado reconoció que éstos no serían despedidos de la administración pública, pero sí "reubicados" en otras dependencias del Estado donde hagan falta.

En realidad, hay un cuarto presupuesto, mucho menos transparente. Mucha gente que trabaja en el Palacio Legislativo cobra su sueldo en otras dependencias públicas, como la Administración Nacional de Enseñanza Pública, los ministerios o las intendencias. Se trata de los famosos funcionarios en comisión de los que nadie sabe exactamente cuánto cuestan.

Mujica concuerda con la idea de que hay mucho para cortar en materia de gastos y que en el Parlamento hay "lujos" del pasado.

"Quizá lo menos importante son los 31 senadores. Es cierto que tienen su importancia y no es despreciable eliminar esos 30 despachos. Pero lo esencial es toda la burocracia rentada en las comisiones y las áreas de la Comisión Administradora", dijo el senador.

Hierro fue más preciso en sus apreciaciones en materia de números. En 2001 hizo el cálculo del ahorro que se habría generado ese año si se hubiera eliminado el Senado, aun manteniendo la Comisión Administradora. "Saqué la cuenta en forma exactamente proporcional: en el 2000 el Parlamento gastó 73 millones de dólares y con una sola cámara de 100 miembros se gastarían 45. Es un ahorro interesante para volcar a la Justicia o la Policía", señaló entonces, cuando el dólar valía alrededor de 14 pesos.

Según los últimos datos publicados por el Parlamento en 2002, con la cotización del dólar a diciembre de esa fecha (27,25), el Senado gastó unos 9,3 millones de dólares, de los cuales 7,6 se fueron en sueldos.

En el caso de la Comisión Administrativa que el Partido Independiente considera inútil, se gastaron 12 millones de dólares de los cuales 10,5 correspondieron a salarios. Con el proyecto del Partido Independiente se ahorrarían 21 millones de dólares.

El control del control

Pero más allá del ahorro hay muchos políticos que no están convencidos de que la unicameralidad dé garantías. El ex senador Gonzalo Aguirre escribió más de una vez en contra de esa idea.

Lo principal para Aguirre es que, si se elimina el Senado, se pierde un aspecto básico de la legislación uruguaya: el doble examen de cada ley que permite el bicameralismo.

Según el ex senador nacionalista, ese control mejora muchas leyes. "Lo vemos ahora con la ley de mala praxis, que el Senado votó por unanimidad y seguramente la Cámara de Diputados no va a aceptar. Hay muchos ejemplos donde esto sucede".

Pero Mieres sostiene que el argumento del control de una Cámara a otra no tiene sentido en Uruguay. "Las dos Cámaras son duplicados, se integran con los mismos criterios políticos, en proporción a los votos de los partidos".

De cualquier forma, el Partido Independiente sabe que esta discusión se va a dar y por ello incluyó una solución al tema del doble control en su propuesta.

"Cuando un proyecto de ley sea aprobado por la Asamblea Legislativa, antes de su comunicación al Poder Ejecutivo para su promulgación, deberá ser considerado nuevamente por la Asamblea Legislativa en un plazo mínimo de 20 días y máximo de 30 días. Si la Asamblea Legislativa ratifica su aprobación, se enviará al Poder Ejecutivo para su promulgación; en caso contrario, el proyecto se entenderá como rechazado", se lee en el proyecto de reforma.

Para Aguirre esto no sirve. "El examen de la mismas personas no sirve, ya formaron su criterio".

Agregó que tampoco entiende los argumentos del unicameralismo en Uruguay. "¿Qué se busca, qué se pierda menos tiempo? No hay que creer que porque haya más leyes los países funcionan mejor".

Aguirre explicó que "cuando se quiere legislar rápido se hace, la Ley de Caducidad salió en 24 horas y además está el mecanismo de las leyes de urgencia".

Según Aguirre, tampoco hay gran reducción de gastos eliminando una cámara. "Estoy a favor de reducir los gastos del Estado, pero estas propuestas son cosas efectistas. El presupuesto del Parlamento es el 1% del gasto público, si se reduce a la mitad ese 0,5% no cambia nada".

Mieres reconoce que el ahorro no es el principal motivo del proyecto de su partido, pero sostiene que un ahorro de diez millones de dólares al año, que pueden invertirse en otros fines, no es poca cosa.

Pero Aguirre no se convence: "Esto se ha discutido en el mundo entero y en la mayoría de los países hay dos cámaras, en la gran mayoría".

Sin embargo, muchos de esos países tienen sistemas federales, como Argentina, Brasil y Estados Unidos, donde el bicameralismo es casi una necesidad.

Mujica aseguró que en una investigación que hizo en 1998 encontró 66 países unicamerales, incluyendo "muchos de la región".

Entre otros, y sin tomar en cuenta a países no democráticos, tienen parlamentos unicamerales Costa Rica, Dinamarca, Ecuador, El Salvador, Eslovaquia, Estonia, Finlandia, Grecia, Guatemala, Honduras, Hungría, Islandia, Israel, Letonia, Lituania, Moldavia, Nicaragua, Noruega, Nueva Zelanda, Panamá, Portugal, Perú, Suecia, Ucrania y Venezuela.

Futuro complicado

En el Partido Independiente saben que la aprobación de una reforma constitucional requerirá una ardua tarea. Saben que, por ejemplo, los apoyos de Hierro y Mujica son personales y no partidarios.

Mujica aclaró que "es un tema que va a generar división en todos los partido. Por lo que sé hay opiniones dividas en todos los sectores, en el mío también", afirmó.

Para Mieres "es un problema de estratificación política". Según el diputado el gran tema es que eliminando el Senado "se eliminan jerarquías, lugares. Pero ésa es una de las cosas viejas de la política, de las que hay que cambiar".

La realidad indica que serían 31 lugares menos. Y eso a algunos legisladores no les gusta nada.

Aquel diputado que dejó de saludar a Alem García en 1998 le dijo entonces: "¿A mi edad dónde voy a ir a trabajar?", haciéndole notar que con más de 60 años no tenía otro futuro que el político.

Habrá que ver cuántos legisladores dejan de saludar a Mieres luego de que presente el proyecto.

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