Revolución en vía pública

| Amenazas a Estados Unidos, loas a Fidel Castro y nostalgia hacia el "Che": la propaganda callejera de la isla no permite olvidar las consignas

Pintada. Un cubano armado desde la isla le comunica a un "imperialista" que en Cuba no le tienen miedo. 400x300
Pintada. Un cubano armado desde la isla le comunica a un "imperialista" que en Cuba no le tienen miedo.
Bloomberg

EFE

Mientras las grandes capitales del mundo se convierten en gigantescos soportes para avisos publicitarios de todo tipo, el régimen comunista cubano mantiene la isla limpia de publicidad, pero sembrada de consignas revolucionarias.

Los grandes anuncios que a mediados del siglo pasado llamaban la atención de los consumidores empezaron a desaparecer tras el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro, en enero de 1959, y fueron eliminados casi por completo a fines de los 60, tras la llamada "gran ofensiva revolucionaria" en la que se prohibieron los negocios particulares.

Uno de los últimos, un gran anuncio de Coca-Cola pintado en la fachada de lo que antaño fue un elegante edificio en Matanzas (unos 150 kilómetros al este de La Habana), desapareció hace unos meses bajo una capa de cemento y pintura.

Vallas, paredes, balcones, ventanas, casi cualquier lugar sirve para recrear las viejas consignas de la revolución, que más allá de su contenido político, se convierten en una curiosidad para los visitantes atraídos por las particularidades del último régimen comunista de Occidente.

El "Patria o muerte, venceremos" se mantiene a la cabeza del palmarés de los lemas de la revolución, seguido de cerca por "Hasta la victoria siempre`" que popularizó el guerrillero argentino Ernesto Guevara, el "Che", y un rotundo "Comandante en jefe, ordene".

Las vallas con la consigna "Vamos bien" junto al rostro del líder cubano, Fidel Castro, tan habituales hace unos meses en La Habana, se van sustituyendo progresivamente por nuevas demandas.

Los paseantes pueden encontrar todavía alguno de los carteles que se instalaron en el verano del pasado año en conmemoración del 80" cumpleaños de Castro y sorprenderse con un "Viva Fidel, 80 años más", colgando de un balcón en La Habana Vieja.

Un mensaje que llama especialmente la atención de los turistas teniendo en cuenta que Castro, que el próximo agosto cumplirá 81 años, convalece de una enfermedad declarada secreto de Estado que le obligó a delegar provisionalmente el poder en su hermano menor, Raúl, hace 10 meses.

Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), considerados los "ojos y oídos" del régimen, ocupan buena parte de la iconografía revolucionaria. Pintadas con lemas como "En cada barrio revolución, CDR" aparecen en muros, fachadas y garajes para recordar que hay un vigilante en cada cuadra.

Pero sin duda es la Plaza de la Revolución, delante del edificio del Consejo de Estado, la zona que mayor impacto causa entre los visitantes. El monumento a José Martí, "el Héroe de la Patria", frente a la imagen del "Che", instalada en la fachada del Ministerio del Interior, hacen de la plaza un punto de peregrinación para quienes aspiran a conocer el escenario de algunos de los más célebres discursos de Castro.

El conflicto con Estados Unidos, eterno enemigo de la revolución cubana, ocupa también buena parte de la propaganda política del país, como queda claro para cualquiera que pasee por el Malecón habanero, un recorrido obligado para los turistas.

Desde el popular "Señores imperialistas, no les tenemos ningún miedo", hasta el "monte de las banderas", adornado con banderas negras o cubanas (depende de la ocasión) en la Tribuna Anti-imperalista levantada en las mismas puertas de las oficinas estadounidenses, la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) está literalmente rodeada por la propaganda revolucionaria.

La Tribuna ha cobrado especial protagonismo porque se ha convertido en escenario de las denuncias contra la excarcelación en Estados Unidos del anticastrista Luis Posada Carriles, acusado por Cuba y Venezuela de actos terroristas, como la voladura de un avión de Cubana de Aviación que dejó 73 muertos en 1976, los atentados contra varios hoteles de La Habana o el intento de asesinato de Castro durante la Cumbre Iberoamericana de Panamá, en el año 2000. Más allá de las miradas curiosas que atrae la Tribuna y su `monte de las banderas`, la zona es un festín para los admiradores en la iconografía revolucionaria.

A un costado de la SINA, un cartel compara a George Bush con Hitler y de la combinación de ambos resulta Posada Carriles, el enemigo número uno.

A pocos metros, sobre el Malecón, dos grandes carteles muestran el horror de la Estatua de la Libertad por la liberación de Posada, cuyo rostro aparece también en pasquines colocados en paredes y escaparates de toda la ciudad con la leyenda `Peligro Asesino` o `El gobierno de Estados Unidos ampara al terrorismo`.

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