Pelota al medio

Para ser director técnico de fútbol hay que saber dominar la "globa".

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F.M.

Los seis tiros al arco desde la media luna probablemente no sean los más complicados, aunque haya que patear con las dos piernas. Con algunas semanas de "picaditos" es factible imaginar que todas las pelotas vayan al arco. Pero ¿cómo se mide el 3/4 de la "experiencia de juego" durante un partido de tres contra tres? ¿Y el 3/4 del "dominio de los fundamentos" en ese mismo partido? Por no hablar del minuto en el cual hay que dominar la pelota en el medio de la cancha, con tres cabezazos incluidos y sin salirse de la medialuna.

Dominar la pelota y enfrentarse a ex jugadores profesionales conforman el examen práctico para ser admitido en la Tecnicatura en Deportes del Instituto Superior de Educación Física (ISEF). También hay pruebas teóricas. Uruguay será un país con tres millones de directores técnicos pero habría que ver cuántos pueden hacer jueguito con destreza y elegancia.

Algunos encuentran esto bastante fácil. Los menos dotados, en cambio, ven la prueba como una barrera infranqueable para llegar a director técnico sin haber sido jugador de fútbol. Los aspirantes piensan en gente como Omar Borrás o Sergio Markarian, que sin haber hecho una carrera deportiva como jugadores demostraron ser capaces de dirigir un equipo, y con éxito. Y nunca tuvieron que demostrarlo ganando un tres contra tres.

Con casos excepcionales como las recién mencionados hay quienes se preguntan si tiene sentido obligar a un aspirante a DT a dominar una pelota durante un minuto, por poner un ejemplo, para poder dirigir a un grupo de jugadores.

Fernando, por ejemplo, viene desde hace años estudiando de manera autodidacta todo lo referido al trabajo de DT. Buena parte de su tiempo lo dedica a instruirse. Cuando los libros, los artículos, los videos, las charlas, los miles de partidos vistos y hasta las competencias on-line dieron todo lo que tenían, quiso hacer los dos semestres que insume el curso. Cuando vio las exigencias prácticas, desistió. "¿Para qué tengo que dominar una pelota si eso no es necesario para ser director técnico?"

"Es que un DT tiene que poder enseñarle a un jugador cómo pegarle a una pelota, cómo anticipar una acción ofensiva... Es fundamental haber tenido por lo menos una experiencia similar a la de un jugador. Además, hay una puntuación mínima a la que no es imposible llegar", afirma Ángel Castelnoble, ex jugador, director técnico y durante 28 años parte de la directiva de la Asociación Uruguaya de Entrenadores de Fútbol (Audef).

Castelnoble aclaró que habló a título personal y agregó que lo importante no es dominar la pelota, sino tener la mayor cantidad de años de estudios formales posible.

Jorge Pasculli cruzó la línea que separa al periodista deportivo del DT y llegó a dirigir la primera división de El Tanque Sisley en 1983, sin haber hecho el curso de Isef. "Me fue mal", recuerda. Luego, en 1990 fue admitido y se recibió. Dio la prueba práctica como arquero, un examen algo más accesible para quien no viene del mundo de jugadores.

Parte de la resistencia a los outsiders es cultural. "Si no fuiste jugador, no dirigís", puede ser el lema. Pero como lo demostró el caso de Fernando Alvez, que judicialmente consiguió torcer la resistencia de Audef para ser DT, ni siquiera los que se destacaron sobre el césped las tenían todas consigo. Y Hugo De León perdió recientemente la segunda instancia judicial contra Audef (De León no quiso comentar el fallo).

Incluso Pasculli, que pudo recibirse y que fue gerente deportivo de Peñarol de 1993 a 1999 es reacio a los de afuera. "Como gerente deportivo no se me ocurriría contratar a un técnico sin una carrera previa como jugador", dice. "A no ser que sea un Markarian o un Omar Borrás. Tiene que tener mucha capacidad demostrada". Cómo empezar a conseguir esa capacidad para luego demostrarla sin una trayectoria previa de cancha y vestuario tiene algo de trampa circular.

Ponerse a practicar con la pelota para llegar a dominarla sigue siendo el único camino hasta el momento. Pero tanto Pasculli como Castelnoble visualizan un futuro que ya está cerca: el de un director técnico que delega lo estrictamente técnico en sus asistentes y él se encarga de la estrategia general y, también el manejo de los recursos humanos. Y que el partido del examen de ingreso lo gane otro.

Pocos y conocidos

El gerente de Audef Daniel Hurtado sostiene que hay "fácil" más de 1.000 entrenadores avalados por la asociación en Uruguay. "¿Por qué son siempre los mismos en Primera? Por el mercado. Y el mercado puede ser un DT llegando con un sponsor. Entonces es contratado".

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