La media sanción que obtuvo la iniciativa oficialista de bajar dos puntos el IVA a los sectores más carenciados de la población en todas las compras, pondrá a prueba a las tropas del Mides. Desde la subsecretaría de ese ministerio se explica que hasta ahora la tarjeta Uruguay Social se ha otorgado a hogares, y no individuos. Para obtener esa tarjeta hay que figurar en la base de datos de aquellos que reciben asignaciones familiares y/o forman parte del Plan de Equidad. Pero también hay que dar cuenta, en vivo y en directo, de las condiciones de vida: funcionarios o contratados del Mides van a los hogares más carenciados y elaboran, in situ, el Índice de Carencias Críticas. El indicador -elaborado en conjunto por el Mides y el Instituto de Economía de Udelar- va de 0 a 1. Cuanto más cerca del 1, más pobre. O más "críticamente carenciado" en la jerga políticamente correcta.
Luego de la visita, si la familia es lo suficientemente pobre, obtiene la tarjeta Uruguay Social con sus descuentos.
Todavía quedan, dicen desde el Mides, familias que no tienen una Uruguay Social, aunque figuren en la base de datos que las habilitaría a tenerla. No es indispensable esperar hasta que el Mides golpee la puerta o toque el timbre. Se puede ir hasta las oficinas centrales del ministerio o acudir a algunas de las oficinas territoriales del Mides que hay en todos los departamentos del país para solicitar que alguien vaya a calcular el Índice de Carencias Críticas. Además, el pobre solterón y sin compromisos también tendrá la posibilidad de llevar una "Uruguay Social" en su bolsillo. El criterio de únicamente entregar este tipo de beneficios a hogares con hijos será abandonado y se incluirá también a aquellas personas que por distintas razones viven en hogares de una sola persona y sin ningún menor a cargo.