Javier Sampedro, El País de Madrid
Es sabido que los grandes monos, y hasta algunos pequeños cuervos, se sirven de herramientas cuando un difícil almuerzo lo requiere. Y el antropólogo Carel van Schaik demostró hace unos años que muchos comportamientos de los orangutanes de Sumatra y Borneo —sonidos, juegos, manejo de distintos utensilios— varían de un lugar a otro, como suele ocurrir con los rasgos culturales humanos, y muestran un repertorio más amplio en las poblaciones con más contacto social. Pero ni a Van Schaik se le había ocurrido que los orangutanes pudieran tener una escuela en los pantanos de Kluet, una de las zonas menos accesibles de Sumatra.
Van Schaik, que dirige el Instituto de Antropología de la Universidad de Zurich y lleva 13 años estudiando a los orangutanes, presentó en la revista Scientific American las extraordinarias habilidades que distinguen a la población de los pantanos de Kluet: escogen cuidadosamente las hojas y palitos más adecuados para manufacturar herramientas específicos con las que hurgar en hormigueros, colmenas o nidos de termitas, extraer insectos, recoger miel o abrir nueces y otros frutos.
También se permiten perder el tiempo jugando. Y no sólo se dan las buenas noches —con un sonido peculiar al que Van Schaik y su equipo llaman "ruido frambuesa"—, sino que a menudo redondean la despedida con un sonoro e inequívoco beso.
"Dudamos que los animales de Kluet sean intrínsecamente más inteligentes", escribió Van Schaik. "Puesto que los orangutanes cautivos de cualquier zona pueden aprender a usar herramientas, parece claro que todos los miembros de la especie poseen la capacidad cerebral básica para hacerlo". ¿Por qué, entonces, sólo los orangutanes de los pantanos aprovechan esa capacidad, con la ventaja obvia de alimentarse de miel y una variedad de insectos que los demás orangutanes no pueden alcanzar?
La respuesta de Van Schaik es que todos esos valiosos trucos "son técnicas innovadoras que inventaron un par de orangutanes inteligentes, y que luego se extendieron por la población y persistieron porque otros individuos las aprendieron observando a esos expertos".
Los orangutanes son solitarios por naturaleza, pero los de los pantanos parecen haber renunciado a ello en pro de los beneficios de la vida social. "Los animales inteligentes son los que se transmiten su cultura", concluyó el científico. "La cultura promueve la inteligencia".