Sebastián Cabrera
Francisco miró para los dos lados, saltó la portera y entró a La Florida, un agreste balneario de Rocha. Estaba en su derecho: había pagado la contribución inmobiliaria durante años y quería ver cómo estaba su terreno, ese que compró en casi 70 cuotas cuando tenía 15 años, en la década de 1960.
Se adentró unos 50 metros y de golpe tuvo que detener la marcha. Escuchó unos ladridos y se le cortó la respiración: allá a lo lejos aparecieron dos perros, que se acercaban rápidos y furiosos. Francisco (el nombre es ficticio, ya que pidió no ser identificado) no tuvo otra opción que dar marcha atrás y empezar a correr. "Con esos perros de gran porte, el balneario es impenetrable", dice a resguardo en Montevideo, casi un año después de aquella experiencia. Aquel día volvió a saltar la portera y salió del balneario, ahí en el kilómetro 253 de la ruta 10 y a nueve kilómetros de la entrada a Cabo Polonio.
La Florida forma parte de una cadena de más de 10 balnearios "fantasmas" en Rocha, entre La Pedrera y el Cabo, que fueron fraccionados antes de la década de 1950, pero nunca se desarrollaron.
El único propietario que tiene casa allí y también animales, aparentemente un argentino según todos, alambró su predio y puso una portera con candado para impedir el ingreso al balneario por el camino vecinal. Se adueñó del lugar y de la playa porque considera que "tiene derecho de posesión de todo el balneario porque afirma que está ahí hace más de 30 años", dice Rafael Abal, quien tiene terrenos en La Florida junto a sus hermanos.
Las decenas de titulares de terrenos allí no pueden entrar a sus predios ni tampoco cualquier persona que quiera ir hasta la playa de La Florida. "Este señor cierra el terreno porque tiene ganado dando vuelta", dice Abal. "Pero formalmente no tiene derecho: es como ponerle un candado a La Paloma".
Este año su familia presentó un reclamo a la Intendencia de Rocha para que se habilitara el acceso. La intendencia les dio la razón e hizo que la portera se abriera, pero hace unas semanas el dueño la volvió a cerrar y al menos hace unos días, al cierre de esta edición, no se podía entrar al balneario ni acceder a la playa.
En la entrada a La Florida hay un viejo cartel de material con el nombre del balneario y un camino vecinal que va hasta la playa bastante brava. Muy pocos se atreven a bañarse allí. Hay una sola casa en la zona y unos cuantos árboles. Muchos de los que tienen terrenos allí no pagan la contribución (según la intendencia, son la mayoría) y no se ha construido nada ante la ausencia de infraestructura mínima o calles.
Francisco no pagó la contribución durante varios años y en algún momento hasta dudó de la existencia del terreno. Hace poco se puso al día y pagó 17.000 pesos a la intendencia para no perderlo. "A pesar de eso, no puedo entrar a visitar el terreno aunque me prepare con una moto para hacer cross country", dice él.
Los Abal pagan una contribución urbana de 2.000 pesos por cada terreno, aunque no haya calles ni luz eléctrica. Ahora han acudido a la Justicia, donde presentaron un reclamo, y reivindican su derecho a ingresar a los terrenos.
También le pidieron a la intendencia la apertura de calles y electrificación porque pretenden edificar. "Queremos entrar, amojonar nuestros terrenos y eventualmente construir", dice Abal. Pero no está claro que la intendencia los habilite porque entre los planes está expropiar La Florida y otros ocho balnearios.
PORTERA. En Rocha hay casos similares al de La Florida, de gente que se adueña de un balneario. En los últimos años la intendencia ha actuado en varios lugares donde los vecinos denunciaron que alguien cortó el camino de acceso: El Diamante de La Pedrera, La Sirena, San Sebastián y Santa Isabel.
En cada caso se quita el candado y se "libera" la caminería pública, a veces con el apoyo de la Policía. "En general se puede dejar la portera porque hay gente que tiene animales dentro", dice el director de Ordenamiento Territorial y Planificación Urbana, Antonio Graña.
En La Florida alguien volvió a poner el candado. Consultado al respecto, el prosecretario de la Intendencia de Rocha, Néstor Rodríguez Burnia, responde: "Puede ser, puede ser... Es un síntoma de que la tierra vale, aparecen los conflictos entre nuevos propietarios y gente que aduce derechos".
Eduardo García, encargado del sistema de información geográfica, dice que la misión de la intendencia es "asegurar la accesibilidad al lugar y a los espacios públicos".
A LA ESPERA. En teoría hay unos 20 balnearios entre La Pedrera y Cabo Polonio, fraccionados y diseñados en la primera mitad del siglo pasado, al costado de la ruta 10. Pero buena parte de esos balnearios no existen y quedaron en los papeles. Con suerte, en algunos casos hay un camino vecinal que llega hasta una playa virgen.
Más allá de los balnearios ya establecidos como La Paloma, La Aguada, La Pedrera y el Polonio (y otros que explotaron en los últimos años, como Punta Rubia), actualmente están en desarrollo San Antonio, San Bernardo, Atlántica y Oceanía del Polonio. "Son lugares donde se ha demostrado que hay cierto interés de privados, además de infraestructura y calles", dice García.
En la historia de La Florida, de todos modos, puede que pierdan unos y otros, ya que la intendencia firmó hace cuatro años un decreto departamental de expropiación, incluyendo este balneario y ocho más: Mar del Plata, El Palenque, San Francisco, Valizas (no, no es el tradicional Barra de Valizas), Puertas del Sol, San Remo, Costa Rica de Rocha y Los Palmares.
La idea es cumplir con el Plan de Ordenamiento y Desarrollo de la Costa Atlántica, aprobado en setiembre de 2003. "Son balnearios que existen hace más de 60 años y que hace cuatro años tenían un porcentaje de morosidad del 97%", dice Graña. "Son lugares abandonados y que no rendían nada a la economía departamental".
La idea, que hay que ver si se termina cumpliendo, es expropiar, indemnizar a los privados que allí tienen terrenos (descontando las deudas) y luego presentar nuevas propuestas de desarrollo. La intendencia podría volver a volcar al mercado esos lugares y lotear los terrenos.
Pero aún no se ha ido a juicio para expropiar ninguno de los nueve balnearios, así que habrá que esperar. Casi un sello distintivo del departamento: en Rocha, se sabe, todas las cosas van lento.
2.000
pesos de contribución inmobiliaria paga la familia Abal por cada terreno, a los que no pueden entrar.
97%
de morosidad había en La Florida hace unos cuatro años, según la Intendencia Municipal de Rocha.
9
balnearios, incluyendo La Florida, está previsto que sean expropiados por la intendencia.
1.781
hectáreas es el terreno total que en teoría será expropiado para volver a poner en el mercado.
Antecedente
Polémica en las dunas
En marzo de 2008 la entonces jueza de La Paloma, Amalís Martínez, le otorgó a un particular todo un balneario, Mar del Plata, siete kilómetros al este de La Pedrera. Luis Sosa Rocha había solicitado la prescripción adquisitiva, lo que implica que durante 30 años se comportó como su dueño, pagó los tributos y cuidó del lugar. El tema provocó gran polémica y la intendencia puso en cuestión el fallo. Primero, porque el dueño tenía una deuda de contribución inmobiliaria de unos cinco millones de pesos. Y segundo porque los espacios públicos no se pueden ceder a un particular. El fallo se revocó y la jueza fue destituida por la Suprema Corte. "El tema Mar del Plata es capítulo cerrado para la intendencia", dice el prosecretario de la Intendencia de Rocha, abogado Néstor Rodríguez Burnia. El diputado blanco de Rocha, José Carlos Cardoso, recuerda que "aquello fue un escándalo, todo un invento (de la jueza)".