Imagine un partido de fútbol en los que se enfrenten 11 clones de Luis Suárez contra otros 11 clones con el mismo rostro del uruguayo del Liverpool. Incluso sus más fieles fanáticos van a encontrar el asunto un tanto tonto. Pero los fanáticos del polo van a ser testigos un día de algo así. Nadie está proponiendo clonar los señores ricos que mueven los palos, por supuesto. Pero los sementales sobre los que se sientan son otra cosa. Caballos de polo destacados son difíciles de encontrar y tremendamente caros. Cada jinete de clase mundial puede tener docenas y los mejores pueden costar más de 200.000 dólares cada uno.
Así que criar buenas monturas es un gran negocio. Antes solía ser a suerte y verdad, pero la nueva tecnología está facilitando las cosas. En 2010, nació el primer caballo de polo clonado. La técnica hizo furor en Argentina, la capital mundial de polo profesional. Adolfo Cambiaso, probablemente el mejor jugador del mundo, se ha asociado con Alan Meeker de Crestview Genetics, una empresa de Texas, para clonar ocho de sus monturas.
Los clones se ven y actúan como sus "padres". Dolfina Lapa, una de las yeguas estrella de Cambiaso, es "más mala que la más mala", dice Meeker. ¿Sus clones? "Van a patear a morder... como Lapa. Es asombroso".
Los diversos órganos rectores del polo a nivel mundial , ya han aprobado la utilización de clones para la competencia, pero como los caballos de polo raramente compiten hasta cumplir los cinco años, ningún clon ha sido probado aún en un partido. A los compradores eso no parece inmutarlos. Un clon de tres meses de edad de Cuartetera, otra yegua de Cambiaso se fue por 800.000 dólares en una subasta en Buenos Aires convirtiéndose en la venta más cara en la historia del polo.
Argentina es el último campeón del mundo del deporte y el que más medallas mundiales ha conseguido.
Meeker posee una licencia exclusiva para el uso de una técnica específica (la que se utilizó para crear la oveja Dolly en 1996) para clonar caballos que han sido o podrían ser, utilizados para el polo. Esta licencia es ampliamente reconocida, pero no en Argentina, donde una empresa de clonación rival, Laboratorios Kheiron empezó a operar en marzo.
Meeker está ansioso por no "vender la fábrica". Invitó al ejecutivo argentino que compró el clon de Cuartetera para formar una alianza con Crestview en lugar de clonar él mismo al caballo. El ejecutivo estuvo de acuerdo y, a pesar de haber ofrecido dos millones de dólares por otra Cuartetera, los socios se comprometieron a no vender más clones del mismo caballo. En su lugar, canalizarán algunos clones a la competencia, y venderán los óvulos y el esperma de otros a los criadores. "La idea es que no llegue a haber partidos en los que están jugando cuatro Cuarteteras cuatro Cuarteteras", insiste Meeker.
Crestview ha creado hasta ahora 60 clones, y Meeker espera producir entre 20 y 30 este año. Eso no va a alcanzar para cubrir la demanda: un jugador impaciente ya encargó 100 copias del mismo caballo. Kheiron, que puede clonar entre 10 y 20 caballos por año, ya tiene todo reservado hasta mediados de 2014. Las empresas que clonan caballos de polo están prontos para aprovechar el nicho de mercado. (THE ECONOMIST)