Lejos de la paz

Finalmente, la IMM y Adeom llegaron a un acuerdo. Pero, después de seis años de disputas y 58 millones de dólares que puso la comuna, siguen en guerra. Hay juicios en curso, otros por venir y crece la lista de reclamos.

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El País

Eloísa Capurro

El intendente, Ricardo Ehrlich, se mantuvo serio hasta el momento en que firmó el último representante de Adeom. Recién entonces sonrió, miró a la cúpula sindical y preguntó: "¿Aplaudimos?".

Ese 24 de octubre no hubo paros, ni manifestaciones, ni gritos de alegría en la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). En un acto sobrio y de menos de media hora se puso fin a un conflicto que durante seis años mantuvo al gremio de trabajadores municipales, Adeom, en pie de guerra. La Explanada Municipal quedaba así libre, al menos por ahora, de los parlantes con reivindicaciones salariales que aturdieron a los montevideanos y que le costaron miles de dólares al sindicato.

Para la intendencia el convenio significó desembolsar 20 millones de dólares, aunque aseguran que 10 millones ya estaban presupuestados. Y si bien sostienen que esto no implicará aumentos en los tributos ni paralizaciones en los planes de obra, el precio parece alto para un convenio que, a pesar de que contiene una cláusula de paz, lejos está de asegurarle una tregua sindical. Por su parte Adeom logró aumentar, aunque no tanto como pretendía, los salarios municipales y consiguió una partida única de 12.400 pesos. Mucho menos de lo que reclamaban en función de una retroactividad que quedó excluida de la negociación.

Minutos después de firmar el convenio, Adeom anunciaba a la prensa sus nuevos frentes de batalla: estructura escalafonaria, escala salarial e incluso la privatización de la Usina 5. Todos temas que fueron relegados durante un conflicto que comenzó en 2002 y que conllevó una huelga, varios paros y una caída brusca de su imagen pública.

Eso sin contar el cansancio de los trabajadores municipales que se vieron arrastrados en una disputa tensa por momentos y estancada la mayoría de las veces. Ese mismo día, todavía con la tinta fresca en el convenio, la secretaria general de Adeom, Mabel Lolo, y su presidente, Aníbal Varela, eran saludados por sus compañeros. "Llegamos tarde, pero llegamos", le dijeron a Lolo. Ella contestó: "Más vale tarde que nunca". Y dentro de la cúpula sindical admiten que esa demora trajo un notorio desgaste.

La plata. Al contrario de los otros tantos encuentros entre la administración Ehrlich y Adeom, el ambiente en la firma del convenio era relajado. Pero dos días antes la mayoría de los trabajadores municipales aún estaban a la expectativa.

En la puerta del Palacio Peñarol, donde se desarrolló la asamblea que finalmente votaría a favor de la propuesta, las charlas giraban básicamente en torno al dinero prometido y del que se tenía noticia sólo por trascendidos.

Tampoco allí había carteles, ni proclamas, ni gritos. Poco después del mediodía, hora a la que estaba pautado el comienzo de la asamblea, se anunció que el Consejo Ejecutivo de Adeom demoraría aún un poco más. Hasta último momento la propuesta se analizó al detalle. Tres carritos de chorizos trabajaban sin parar, aprovechando ese ambiente de espera.

Finalmente el convenio que fue votado por unanimidad, establece un aumento al sueldo base de los trabajadores de 300 o 400 pesos (dependiendo del escalafón) y una partida por única vez de 12.400 pesos que será pagada en dos cuotas de 6.000 y 6.400 pesos. En total, este paquete llega a los 10 millones de dólares.

Pero además el gremio se aseguró, en papel, el compromiso de llegar al final del período con la recuperación salarial del 16,5% y el ajuste del 100% del Índice de Precios al Consumo (IPC) semestralmente. Esos son otros 10 millones de dólares, con lo que el costo total del convenio asciende a los 20 millones de dólares. Sumados a los 38 millones de dólares que en 2006 la intendencia pagó a raíz de los juicios que los municipales ganaron por el incumplimiento del convenio de 2001, Adeom logró arrebatarle 58 millones de dólares a esta administración.

Pero la comuna hace otras cuentas. Por un lado aseguran que la recuperación salarial y el ajuste por el IPC eran dos puntos incluidos en la última modificación presupuestal enviada a la Junta Departamental. Con este razonamiento, el costo total del convenio es de 10 millones de dólares menos. Pero además, alegando que la partida por 12.400 pesos se paga una sola vez, vuelven a restar un poco más. Es que para ellos al presupuesto municipal afectarán sólo los aumentos de 300 y 400 pesos en los sueldos bases, lo que constituye unos tres millones de dólares. "Eso es lo que queda permanente en el presupuesto municipal", explicó Pablo Anzalone, director de Recursos Humanos de la IMM.

Incluso este aumento en el sueldo base lo relativizan, comparándolo con los incrementos negociados en los Consejos de Salarios. "Esa partida significa menos de un 2% de incremento por encima del IPC. Hoy todos los sindicatos en los Consejos tienen como pauta mínima del gobierno cinco puntos por arriba del IPC. Así que estamos hablando de pautas bastante por debajo", opinó el secretario general de la IMM, Alejandro Zavala.

Más allá de los montos, lo que parece claro es que la plata no saldrá de aumentos en los tributos ni del plan de obras, que seguirá como estaba pautado. El contribuyente puede suspirar aliviado, al menos en principio. "Ese dinero sale de ahorros de funcionamiento. Lo podemos absorber perfectamente", se limitó a decir Zavala.

Es que para la comuna la importancia de este convenio no pasa por el desembolso de dinero, sino por la ansiada paz con Adeom. "Es la tranquilidad de que la administración puede abocar sus energías hacia otras cosas", dijo. Tan presente está este punto, que para explicarlo el jerarca sacó una copia del convenio que guardaba en su bolsillo y pasó a leer con puntos y comas la famosa cláusula de paz sindical, que impide que Adeom se manifieste o emprenda acciones judiciales por reclamos salariales, incluyendo la retroactividad.

Para el presidente de Adeom, Aníbal Varela, aceptar esta cláusula no significó venderse. "Esto es natural entre un trabajador y el patrón. Si vos me pagás lo que me debés o lo que acordamos, no te voy a hacer paro por lo que ya acordamos".

Pero no todos piensan lo mismo. Ni siquiera dentro de las listas que son mayoría en el Comité Ejecutivo del sindicato. "Yo estaba en contra de la cláusula de paz porque creo que el sindicato no fue el que violó los convenios. Nosotros siempre hemos mantenido nuestra palabra", opinó Elena Lequio, vicepresidenta de Adeom y dirigente por la lista 1974. Su sector pensó otra cosa y ella, disciplinadamente, aceptó la cláusula.

Ahora sí. Aunque parezca inverosímil, la diferencia que tuvo ésta con las anteriores -y numerosas- negociaciones fue que por primera vez la intendencia y Adeom se sentaron a la mesa y discutieron, aunque fuera por horas y horas. "La mecánica estaba centrada en yo te doy una propuesta ellos van, lo analizan y se hace una contrapropuesta. Esta vez planteamos negociar y que lo que surgiera de allí fuera lo que Adeom llevara a discusión. Pero como el resultado de una negociación, no como una propuesta de la intendencia. Esa modalidad fue más fructífera", reconoció Anzalone.

El gremio concuerda. "Esto fue una discusión de 16 días de peso a peso y paso a paso. Fue brutal", sintentizó Lolo. Pero para que esto sucediera, muchas otras propuestas debieron naufragar y con ellas la paciencia de la administración y de los vecinos de Montevideo.

El acercamiento se había retomado a partir de que los municipales ganaran en segunda instancia el juicio que habían comenzado en 2003 contra la comuna. Entonces el sindicato reclamaba que, por el convenio firmado con Arana, la IMM debió pagar a sus funcionarios en octubre de 2002 un ajuste del 19% por la inflación. En vez de eso, la comuna apenas otorgó el 10%. La diferencia se fue agrandando con la retroactividad y el costo final fue de 38 millones de dólares que fueron repartidos entre los 8.200 funcionarios municipales.

"Mientras estaba de por medio el fallo, era como una espada de Damocles, tenías que tratar de tener el dinero por las dudas de que fueras a perder. Una vez que se saldó, abrió una nueva etapa de conversaciones y negociación", explicó Zavala. Y entre las cosas a negociar estaba una deuda por retroactividad que el sindicato reclamaba a partir de 2005 y que se estimaba en 40 millones de dólares.

La primera propuesta fue en diciembre, pero entonces el sindicato no estaba dispuesto a aceptar una cláusula de paz. "Nos pedían que no nos movilizáramos más por nada, no sólo los puntos acordados. Nos pedían acordar mecanismos de cómo actuar sindicalmente", dijo Lolo.

Desde entonces la capital estuvo nuevamente a la merced del gremio municipal, que a partir de abril comenzó a fijar un cronograma de paros que afectaron a todos los sectores de la comuna: desde la basura, hasta los centros comunales, pasando por el Zoológico y el Planetario Municipal. Según cálculos de la intendencia, en lo que va de 2008 se perdieron 20.684 jornadas por paros en el total de los funcionarios (incluidos los decretados por el Pit-Cnt).

El límite pareció llegar en mayo, cuando la comuna ofreció pagarles 10 millones de dólares. Adeom no aceptó la propuesta e hizo una contraoferta, que la intendencia rechazó. "Soy un hombre de mucha paciencia. Hemos recorrido un largo camino (con Adeom) y entendemos que hay que poner un límite", había dicho entonces Ehrlich en TV Ciudad.

El clima se tensó aún más cuando se supo de la agresión al director de Limpieza, Eduardo Pereyra. Aunque luego se determinó que se había tratado de un asalto, las primeras sospechas recayeron en los municipales. Y varias voces del Frente Amplio, incluido el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa, salieron a acusarlos. "Repudiamos fuertemente este tipo de violencia que se está instalando en algunos sectores de la sociedad, sobre todo cuando hay dificultades de relacionamiento con la administración", había dicho. Además la intendencia ya anunciaba planes de recolección de basura que neutralizaran los paros de Adeom.

El sindicato no esperó y respondió. En setiembre lanzó un spot televisivo e instaló una carpa con parlantes en la explanada municipal que durante el día recordaba una y otra vez sus reclamos. En ese momento El País los publicó: llevó una columna de 34 centímetros.

Pero las negociaciones siguieron adelante. "Entonces pusimos dos condiciones: un techo del monto que estábamos dispuestos a gastar y que hubiera una cláusula de paz que implicara que no se va a pelear por la retroactividad. Si ellos llegaban a eso, nosotros estábamos dispuestos a discutir cómo se introducía el techo. Y fue lo que pasó", explicó Zavala.

Aunque, claro está, el sindicato lo entiende diferente. "Hemos hecho cuentas y esta propuesta es mejor que las anteriores para alrededor de 6.000 trabajadores municipales. Porque tener una partida fija incorporada al salario, con los arrastres es más plata. Lo que no podemos saber es si nos ofrecían más plata antes, porque nunca nos dijeron lo que nos debían a cada uno. Era todo muy por arriba", opinó Lequio.

Bajar los brazos. Pero a la negociación de octubre Adeom llegó desgastada. "No había más acciones a tomar hacia adelante. En el horizonte nos quedaban paros mayores y los compañeros municipales ya no estaban dispuestos. El sindicato tampoco podía resistir un nuevo cronograma de paralizaciones más agudas", estimó Camilo Clavijo, dirigente de la lista 5, minoría dentro del Comité Ejecutivo de Adeom. Y así quedó de lado uno de los reclamos más preciados: la retroactividad.

Aunque ellos interpreten que la partida de 12.400 pesos lo simboliza, lo cierto es que la retroactividad quedó fuera del convenio. Y no sólo eso, sino que para cobrar el dinero los municipales deben renunciar a reclamarla, uno por uno. "Nosotros tratamos de que todos tuvieran sus sueldos", explicó Lolo.

Para asegurarse de que la paz sindical sea tal, desde el fin de semana siguiente a la firma del convenio la comuna comenzó a pedir que los trabajadores firmaran un recibo que estipula que cobrarán la partida si desisten de iniciar juicios contra la intendencia por esa retroactividad. Según datos oficiales, el 98% de los municipales ya han firmado. El otro 2%, aproximadamente 160 funcionarios, está por ahora libre de emprender acciones judiciales y tiene un mes más para pensarlo. "Como poder, pueden iniciarlo, que lo vayan a ganar es una cosa distinta. Lo que está claro es que no van a cobrar la partida", sentenció Zavala.

Entre los que pueden hacerlo (y con el antecedente de un juicio ganado, en primera y segunda instancia) está la propia Mabel Lolo. En declaraciones a Qué Pasa, la dirigente confirmó que aún no firmó el recibo ya que se encuentra haciendo números para su jubilación. "Nosotros definimos que el compañero que quiere recurrir, que lo haga. Yo todavía estoy definiendo el tema jubilatorio mío. Porque en el acuerdo nosotros planteamos a la intendencia que a aquellos que se iban a jubilar les pagaran la diferencia a los 21 meses. Si eso no se logra haré juicio".

Y también están los que firman, pero a regañadientes. "Yo creo que en general los trabajadores no están conformes porque por lo que se luchaba era por la retroactividad y eso no se logró. La partida de 12.400 pesos que ofrece la intendencia en muchos casos hace que en pocos meses recuperen parte de esa retroactividad, pero otros no la van a recuperar nunca", auguró Lequio.

Es que llegó un momento en que el sindicato también necesitó redirigir sus energías. "Necesitábamos terminar con este conflicto por un tema de desgaste natural. Tenemos que volver a reorganizar el sindicato y hacer el trabajo que no podíamos hacer", explicó Varela.

La organización de los nuevos afiliados, el desarrollo tecnológico y hasta la comunicación con las bases pasaron a ser tareas pendientes. En estos años las energías se centraron en que la comuna pagara. "Tenemos 165 sectores diferentes en la intendencia y los dirigentes tenemos que saber claramente y definidamente bien qué es lo que piensan los compañeros. No lo hemos hecho", agregó.

La minoría del gremio alerta también sobre la escasa representatividad del sindicato. Y ven la muestra en la misma asamblea que aceptó el convenio: asistieron 2.000 de los casi 7.000 afiliados al gremio. "Estos compañeros cometen un grave error al no tener en cuenta el grado de fortaleza que tiene nuestro ejército. Porque no consideran que estamos en soledad y que la participación de los municipales es paupérrima", opinó José Bruno, dirigente de la lista 112, minoría en el Comité Ejecutivo de Adeom.

Para Bruno, la mala imagen que el sindicato acarrea en los montevideanos es también un problema. Y eso a pesar de los 150.000 dólares que el sindicato gastó en la última campaña publicitaria, según admitió el propio presidente de Adeom. "La huelga de 1989 (que duró más de 20 días y es la más larga implementada por el sindicato) se pudo mantener porque contábamos con un amplísimo apoyo de la ciudadanía. Hoy es totalmente lo contrario. La fortaleza del sindicato no es solamente que vos decidas una cosa en una asamblea y que montes mecanismos de presión. Necesitás el convencimiento del trabajador y todo lo que lo rodea: que su familia, sus vecinos, sus amistades, estén de acuerdo con lo que está haciendo el trabajador".

Para la minoría la discusión es estratégica y requiere un trabajo por parte del gremio a mediano y largo plazo. "Hay que ponerle mucha cabeza. Pero esto es estratégico. Hoy nombrar a Adeom entre los vecinos de Montevideo es como nombrar al diablo", reconoció Clavijo.

Sin tregua. Pero Adeom está lejos de abocarse exclusivamente al trabajo hacia la interna y vivir tiempos de paz con la intendencia. Por el contrario, los nuevos frentes de batalla se están delineando y entre ellos también hay reclamos salariales.

Esperando sentencia hay aproximadamente 4.500 demandas judiciales de municipales que todavía reclaman a la comuna el incumplimiento de una resolución de 2002. "Hubo una intencionalidad de esta administración de embretarnos en esta negociación. Porque el convenio decía que no podíamos reclamar nada salarial del 2001 para acá. Así que les comunicamos que lo habíamos presentado hacía dos meses y que no íbamos a dar marcha atrás", dijo Lequio. Según confirmó el director municipal, Pablo Anzalone, los juicios escapan a la cláusula de paz sindical.

El reclamo pasa por dos ajustes del 1% sobre el IPC para octubre de 2003 y octubre de 2004 respectivamente contemplados en una resolución dictada por Arana luego de que en 2002 diera de baja el convenio salarial, y que nunca fueron pagados por la comuna. La resolución establecía también la ampliación del seguro de salud con tres servicios: odontológico, de emergencia móvil y de acompañantes. La dirigente estimó que el fallo puede estar para 2009.

Pero además, desde esta semana Adeom ha comenzado a presentar sus reclamos por el Sistema Integrado de Remuneración, la ampliación del seguro de salud para los trabajadores (que cubra aquellas partes por las que hoy están en juicio) y cómo se instrumentará su ingreso al Fondo Nacional de Salud que se efectivizará el 1° de enero.

"Hay problemas sectoriales de distinta índole", señaló el presidente de Adeom y enumeró: "Siempre tenemos problemas para los compañeros salvavidas, en el zoológico tenemos inconvenientes con la comida de los animales y nos oponemos a la privatización de la Usina 5".

Pero al menos está la esperanza de que estas reivindicaciones se desarrollen en un clima diferente, sin el conflicto salarial en el medio y en mesas de negociación que hoy se están llevando a cabo. "Claramente hubo una evolución que ha demostrado una voluntad de esta dirección de Adeom de sentarse y encerrarse, negociar y acordar una propuesta", opinó Zavala.

Aunque también hay optimismo en la interna del sindicato, todavía hay quienes arrastran una "mochila de desconfianza". "La administración está con un enfoque distinto", reconoció Lolo. "Pero nosotros teníamos una gran mochila de desconfianza con los intendentes anteriores y con éste se llenó de nuevo. Creo que va a llevar mucho tiempo limar estas asperezas".

En 2010 termina el convenio pautado, y con él cae la cláusula de paz sindical. La nueva administración de la intendencia no sólo tendrá que afrontar la sentencia de los juicios en curso por los dos ajustes del 1% y la ampliación del seguro médico, sino que también tendrá que sentarse a discutir el presupuesto quinquenal con un sindicato que ya no está atado para protestar por más dinero.

Pero hasta entonces los montevideanos podrán vivir sin depender de un cronograma de paros y pasear por 18 de julio sin tener que escuchar una larga lista de problemas.

Cuando un gremio se desgasta

El desgaste de un conflicto que se arrastra desde 2002 quedó en evidencia este año para Adeom. El 15 de agosto, el estreno de la ópera Il Trovatore de Verdi en el Teatro Solís significó un quiebre interno del sindicato. Es que la Mesa de Adeom había resuelto iniciar un paro en las reparticiones del Teatro Solís y la Orquesta Filarmónica. Pero estos comités decidieron no acatarlo. Durante cuatro horas y media el Consejo Ejecutivo de Adeom intentó convencerlos de acatar el paro, pero no se llegó a un acuerdo. Ante las 1.200 personas que habían concurrido al estreno, un funcionario leyó por los parlantes una proclama con las reivindicaciones del sindicato. La ópera comenzó una hora y cinco minutos más tarde de lo previsto, pero comenzó. El sindicato resolvió luego suspender por seis meses, los derechos de los 60 integrantes del comité del Teatro Solís y de la Orquesta Filarmónica, y no expulsar como pretendía la mayoría radical.

Cifras

2.000

trabajadores fueron los que aprobaron en asamblea el convenio que finalmente puso fin al conflicto con la IMM.

20

millones de dólares es el costo total del convenio alcanzado. Según la IMM 10 millones ya estaban presupuestados.

38

millones de dólares ya había pagado la intendencia a raíz de los juicios que el sindicato ganó en junio de 2006.

4.500

son los juicios que todavía están en curso contra la comuna por incumplimiento de una resolución de Arana.

El antes y el después de la huelga

Aunque no fue la más larga que emprendió el sindicato municipal, la huelga que realizó Adeom en 2002 a raíz del incumplimiento del convenio de 2001 fue un antes y un después. Las listas que son mayoría en el Comité Ejecutivo de Adeom, estiman que fueron criminalizados a raíz de la medida y que esto repercute en la imagen pública que tienen hoy.

La huelga duró 12 días e incluyó piquetes en la entrada del Palacio Municipal, insultos a directores municipales (entre ellos el grito de "¡canceroso!" al director Ernesto de los Campos, quien falleció meses después por un tumor) y hasta balazos a funcionarios que no acataron la medida. Por los hechos cinco gremialistas fueron detenidos.

Entre el amor el y odio con el Pit-Cnt

Una de las cosas que sacó a la luz este conflicto fue la frágil relación entre Adeom y la central obrera Pit-Cnt. En 2003 se anunciaba que Adeom Montevideo no participaría de las elecciones para elegir una nueva Mesa Representativa del Pit-Cnt.

Hoy las cosas parecen estar bastante mejor. "A mi me llamaron el día que firmamos diciendo que era un triunfo de todos los trabajadores, lo que me parece correctísimo", dijo el presidente de Adeom, Aníbal Varela. Por su parte el dirigente de la central, Juan Castillo, reconoció que "las relaciones fueron tensas en varios pasajes" del conflicto, pero dijo que hoy la relación es "en términos normales". "Tenemos diferencias políticas con algunos dirigentes, pero no es una guerra de guerrillas", dijo.

Los seis años de conflicto

Diciembre de 2001

Adeom y la IMM, entonces dirigida por el arquitecto Mariano Arana, firman un convenio que aseguraba ajustes semestrales del 100% de la variación del IPC, incrementos de 1% en octubre de 2003 y 2004, una prima de 350 pesos para útiles escolares, y beneficios como mutualista, emergencia móvil, servicio de acompañante y servicio odontológico.

Octubre de 2002

Ante la crisis económica, la IMM paga los sueldos sin el incremento del 100% del IPC. El sindicato se declara en preconflicto. Arana viaja a Barcelona pese al pedido del entonces presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez. Adeom comienza una huelga de más de 10 días que incluyó piquetes, agresiones e insultos, que culminó el 2 de noviembre.

Noviembre de 2002

Ante la amenaza de más de 300 denuncias judiciales por incumplimiento, la intendencia denuncia el convenio aduciendo que el sindicato violó el acuerdo al realizar piquetes.

Febrero de 2003

Luego de que fracasaran los intentos de conciliación, el gremio de municipales decide demandar a la intendencia por el incumplimiento del convenio firmado en 2001.

Febrero de 2005

Mariano Arana renuncia a la Intendencia de Montevideo para ocupar el puesto de ministro de Vivienda. Al frente de la comuna quedó Adolfo Pérez Piera.

Abril de 2005

La Justicia falla a favor de los trabajadores en 30 de los juicios que los municipales, de forma individual, iniciaron contra la IMM. La comuna apela la sentencia. Ese mismo mes se realizan elecciones en Adeom donde la lista 112, liderada por dirigentes moderados, se impone. Entonces Eduardo Platero declara que "terminó la prepotencia" en el gremio.

Junio de 2005

Asume al frente de la IMM Ricardo Ehrlich. Una de sus primeras acciones fue apelar la decisión judicial en primera instancia, que fue favorable para los municipales.

Junio de 2006

En segunda instancia la Justicia le vuelve a dar la razón a los municipales. La intendencia decide pagarles a todos y desembolsa 38 millones de dólares a sus 8.200 trabajadores.

Abril de 2007

En las elecciones de Adeom los radicales vuelven a imponerse. El Consejo Ejecutivo está compuesto hoy por 15 miembros, de los cuales 8 los ocupan dirigentes radicales.

Diciembre de 2007

La intendencia hace una propuesta que plantea el pago de la retroactividad por 14 millones de dólares, exigiendo reglamentaciones sindicales que Adeom no aceptó.

Mayo de 2008

El intendente Ehrlich asegura que se llegó a un límite en las negociaciones. Ese mismo mes el director de limpieza resulta agredido y las primeras voces apuntan a Adeom.

Octubre de 2008

El 23 de octubre la intendencia y Adeom firman un convenio que establece un aumento entre 300 y 400 pesos al sueldo base, una partida por única vez de 12.400 pesos a pagar en dos veces y la recuperación del 16,5% al final del período. Además se incluye una cláusula de paz sindical que inhabilita al gremio a manifestarse por los puntos acordados.

Resistencia

Los "carneros"

Una de las obligaciones al afiliarse a Adeom es la de respetar sus estatutos. De esta manera, si un funcionario no cumple una medida de paro puede ser objeto de sanciones.

En este marco fue que el sindicato tomó la decisión de no dar regalos de Reyes Magos a los hijos de aquellos funcionarios que no hayan acatado los paros. Y en este punto vuelven a verse diferencias entre las listas mayoritarias y las minoritarias.

Para la mayoría la decisión está amparada en el reglamento y entienden que no es el sindicato que va en contra de los hijos de los municipales, sino sus propios padres quienes sabían que podían ser sancionados.

Las listas minoritarias coinciden con que la decisión está dentro de los estatutos. Pero lo ven como una señal de algo más. "Tampoco nos podemos hacer los osos y no darnos cuenta de que algo está pasando. ¿Cómo es posible que haya gente que esté expresando esa resistencia?", se preguntó José Bruno, de la lista 112.

Los protagonistas

Aunque Adeom recuerda que también en la administración de Ricardo Ehrlich hubo resquemores, destaca un cambio de actitud. "Fue un hombre con ganas de solucionar los temas que se le venían", dijo el presidente de Adeom, Aníbal Varela.

El 28 de agosto, el ex intendente Mariano Arana declaró a Últimas Noticias que no se sentía responsable por el conflicto. "Muchos me reprocharon que no era más duro todavía", dijo. Qué Pasa lo volvió a consultar, pero él prefirió no hacer declaraciones.

Mabel Lolo, de la lista 17, es la secretaria general del gremio. Para ella estos seis años fueron "una campaña medio campal con la administración". Pero el convenio fue "producto de la lucha del trabajador".

Eduardo Platero fue secretario general del gremio en los inicios de la administración Ehrlich. Con una postura más moderada intentó negociar, pero la propuesta fue rechazada por el gremio y él renunció.

Mediadores

En su calidad de presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez fue una de las figuras que se pronunció en 2002, cuando el conflicto comenzaba. "Nuestra fuerza política cumplirá con los compromisos que asumió", dijo entonces.

Según el dirigente del Pit-Cnt, Juan Castillo, la central "nunca dejó de estar en las negociaciones" entre la IMM y Adeom. Aunque la relación con el gremio municipal tuvo idas y venidas, hoy aseguran que es en "buenos términos".

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Se dice de mí...

El problema de la baja popularidad de Adeom entre la población de Montevideo es otro de los asuntos que divide dentro de Adeom. Mientras las listas mayoritarias opinan que el tema es secundario, para la minoría el asunto es de estrategia.

"A Ricardo Ehrlich lo eligieron los vecinos de Montevideo y a mí mis compañeros de trabajo", sintetizó el presidente del sindicato, Aníbal Varela. Para estas listas las medidas de paro están justificadas. "Nosotros tomamos las medidas de lucha, pero la culpa por la cual lo hacemos la tiene el patrón", sostuvo Elena Lechio.

Para la minoría es necesario un cambio en la metodología. "Esta negociación se da por una presión interna enorme de los municipales, que no querían más paros ni más sacrificios porque no se había conseguido nada", estimó José Bruno de la lista 112, minoría en el Ejecutivo.

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