José Lorenzo López
Bocca no fue un rival para nosotros porque en el movimiento sindical generalmente no hablamos de rivales. Pero sí hubo una situación particular con él, en función de que hizo un planteamiento totalmente desubicado: desconoció la cultura sindical de este país y los planteos del movimiento en el marco de un paro general. Acá los paros generales no se discuten, se acatan.
En este paro en particular hubo una situación compleja a la interna del PIT-CNT, y en el medio surgió que estaba planificada una función de Galas de Ballet. El sindicato de base, Afusodre, planteó al Poder Ejecutivo realizar la obra otro día, y Bocca metió una presión desubicada: si no se hacía la función, él se iba.
No discutimos su profesionalidad y sabemos que es uno de los mejores en su profesión, pero gestionar una institución pública es otra cosa. Sin querer ser peyorativo, para nosotros Bocca no existe. Es un jerarca más como puede ser cualquier director de una unidad ejecutora.
El gobierno utiliza a Bocca como figura para promocionarse mejor ante la población. Si no, no se explica que un extranjero ejerza un cargo público en nuestro país, con una remuneración que está muy por encima de la que tienen los cargos públicos, y que se paga en gran parte con la intervención de la Corporación Nacional para el Desarrollo. Evidentemente, contratar a una persona de la trayectoria de Julio Bocca y ponerlo a gestionar el ballet del Sodre será muy importante, pero seguro que no es la tarea más importante que tiene el gobierno. Designarlo en ese rol es claramente una importante carta de marketing, que le rinde mucho al presidente Mujica. Se utilizó a Bocca como pantalla para no hacer tan visible el conflicto sindical.
No tuve ninguna reunión con él. Hubo una con las autoridades del Sodre, el coordinador del PIT-CNT, Juan Castillo, algún otro compañero, y Julio Bocca. Nos convocaron de Presidencia para convencernos de que hiciéramos la función normalmente. Pero la función no se hizo normalmente porque los trabajadores adhirieron a la medida.
Por otra parte, se generó el juego mediático que surge cuando hay un movimiento de trabajadores organizados. Pasa ahora con Adeom y la población; en aquel momento era COFE, también fueron los trabajadores del transporte, ahora es AEBU, o la bebida. Porque cuando uno toma una medida, lamentablemente deja de rehenes a terceros, más allá de que no es el objetivo. Siempre afecta a alguien que no está directamente involucrado.
Pero la lucha de clases es parte de nuestra forma de ser y la defendemos fervientemente. En aquel caso quedó claro que quienes estaban presenciando la obra -y no me refiero a los bailarines- eran de una clase social que no es de la clase trabajadora normal. Allí hubo una pequeña batalla de clases.
Nadie pensó que a seis meses del gobierno de Mujica se fuera a hacer un paro general. Eso causó un entorno mediático, junto a una figura muy mediática como Bocca, en el medio de una confrontación importante.
La situación no aportó mucho, es cierto, pero es parte de las reglas del juego. Algún titular de prensa dijo "Joselo contra Bocca", y yo al tipo no lo conozco. Nunca lo vi. Y no soy aficionado al ballet, así que ni lo he visto bailar. Sabemos que es reconocido mundialmente, pero para nosotros es un jerarca más. Un jerarca con privilegios.
José Lorenzo López
El secretario general del sindicato de los públicos fue uno de los rivales más enconados que tuvo el gobierno. Llamó a un paro general y levantó a la administración pública en un reclamo sin precedentes por el presupuesto. Representó, así, a un funcionariado público que se niega a perder privilegios. Además, cierta prepotencia personal lo convirtió, para algunos, en el villano favorito del año.
El ballet no paró
El PIT-CNT decidió hacer un paro general en reclamo por la política económica del gobierno. Apenas se fijó, el bailarín argentino Julio Bocca, director del Ballet Nacional del Sodre, dijo que ya había suspendido una obra antes (Gisselle, por paro de COFE) y que esa vez no cedería: "No me gusta jugar a medias (...) Si me suspenden otra función, me voy". A pesar de la tensión entre los sindicatos, Bocca y el gobierno -que respaldó al bailarín-, la obra se realizó con normalidad. Asistieron 2.000 personas y unos 200 manifestaron detrás del vallado.