La ley anti aborto es ineficaz

| "Si fuera un niño, no habría que hacer un delito especial, sería un homicidio", dice la abogada al analizar el problema del aborto. Y opina que la discusión sobre la penalización encierra juicios morales.

La abogada y docente Elena Sarli publicó la tercera edición de su libro Evolución del derecho de familia uruguayo, en el que analiza los cambios en la materia desde el matrimonio civil obligatorio, en 1885, a la ley de prevención de violencia doméstica.

-¿Qué fuerzas hacen cambiar al derecho?

-Ideas filosóficas de los gobernantes, intereses de grupos cercanos al poder... El derecho a veces va delante del cambio social, como en el período batllista, pero a veces va detrás, cambia a instancias de cambios sociales, que suelen ser multicausales, aunque incide mucho el tema económico.

-¿Los cambios en el derecho generan cambios en la familia y viceversa?

-Indudablemente. Por eso legislar sobre la familia es una gran responsabilidad. Al observar la sucesión de leyes uruguayas se ve cómo se influyen mutuamente. Eso no quiere decir que uno pueda sentarse en un escritorio a planificar la familia futura, eso no funciona, siempre puede más la sociedad.

-En su libro señala que el Estado dejó de liderar el cambio, pasó a ser la sociedad civil.

-El período de politicas neoliberales impulsó el achicamiento del rol de proovedor social del Estado y ese espacio lo toma la sociedad civil. Cuando termina el proceso de la dictadura se trata de aggiornar la legislación mediante la ratificación de convenciones y tratados internacionales de protección social. Luego se intenta introducir leyes que recogen los principios de las convenciones.

-¿Cómo es la relación entre el derecho y la realidad social?

-A veces es de acompañamiento, a veces de disociación. En el caso del aborto, es lo que en derecho se llama la ineficacia de la ley: existe pero no es acatada ni por las personas que actúan en contra de lo que dice la ley, ni aun por aquellos que la deberían aplicar. Raramente alguien es procesado por delito de aborto. Cuando se da ese fenómeno de ineficacia es porque hay un rechazo a la norma. Pero tampoco nadie quiere tomar una decisión de cambio, porque también hay un porcentaje de población que sí comparte ideológicamente esa norma.

-Ud. señala una tendencia a largo plazo hacia la laicización y la protección al más débil, ¿acompaña esa tendencia la despenalización del aborto?

-Sí, se inserta en la protección del mas débil. Aunque las feministas me matarían por decir eso.

-Otros dirían que el más débil es el futuro niño.

-Si fuera un niño, no habría que hacer un delito especial, sería un homicidio. Algún día quizás la ciencia demuestre que es un niño, todavía no está demostrado, del punto de vista científico ni moral. Por ejemplo, cuando hay un problema de salud se salva la vida de madre. O no se defiende el derecho a la vida de todos los cultivos de cada fecundación in vitro. Creo que en el fondo hay otra cosa, está incidiendo una postura religiosa, filosófica, y una postura patriarcal, oculta detrás de un ropaje presentable. Uno podría decir: ¿para qué la discusión si la penalización casi no se aplica? Porque es un juicio moral.

-De todos los elementos que pesan en el derecho, (lo moral, científico, filosófico...), ¿cuál es más definitorio?

-En general, la presión social. Y la presión social arrastra el tema de la realidad. Claro que no se puede desconocer el conocimiento científico, pero la presión social es lo que está signando la modificacion de leyes. Se legisla a impulsos, por presiones, y eso causa una forma desarticulada. La articulación pasa por la realización de políticas que acompañen las leyes.

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