PROHIBIDO JUGAR

Fútbol y básquetbol en crisis: sponsors se van, socios se borran, sin pases y sin dinero por TV

Miles están en seguro de paro. Clubes no reciben dinero de Tenfield. El regreso sería a puertas cerradas: Peñarol acepta; Nacional lo ve inviable. Rugby y Liga Universitaria también atraviesan crisis.

COVID-19 y deporte
Vestuarios no estarán habilitados en una primera etapa (Foto: Fernando Ponzetto). 

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Los síntomas del coronavirus se hacen sentir en el mundo del deporte. No hay entradas que vender, los socios se borran, los sponsors desaparecen y los derechos por la televisación no se pagan. Jugadores y atletas entrenan como pueden: los futbolistas corren sobre cintas electrónicas, los rugbistas levantan bidones de agua y los nadadores —algunos de ellos con posibilidades reales de clasificar a los postergados Juegos Olímpicos— solo añoran volver a una piscina.

El seguro de paro es la herramienta que encontraron los clubes de fútbol y básquetbol, pero ante esta situación no pueden obligar a sus jugadores a entrenar. “Se les sugiere que lo hagan”, dicen. Volver a puertas cerradas es una opción pero, ¿con tribunas vacías el deporte profesional sobrevive?

Algunos gritan un determinante no, otros lo dicen más bajito pero al mismo tiempo no ven otra salida posible, al menos en un principio. ¿Y qué pasa con los campeonatos? ¿Y con los que suben y bajan? ¿Y con el mercado de pases? No hay un canto unísono a la hora de dar estas respuestas. Están los que se abrazan a una utopía y creen que en menos de un mes las pelotas rodarán; los que se definen como realistas y advierten un invierno triste y sin deporte, y ven una luz de esperanza ya sobre la primavera; y están los pesimistas, que dan el 2020 por perdido, y cuentan con ansiedad perezosa los 239 días que faltan aún para terminar el año del coronavirus.

En crisis

“Hasta ahora nunca dejaron de pagar, así que esperamos recibir ese dinero”, dice Jorge Casales, miembro del comité ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). El que no paga es Tenfield. Tras abonar en marzo lo correspondiente a los derechos de televisación del fútbol (y también de básquetbol) de ese mes, dejó de hacerlo en abril, según confirmaron también fuentes de la empresa, que advierten que el contrato que firmaron tiene una cláusula que contempla “asuntos de fuerza mayor”. Casales dice que dicha cláusula no existe. El contrato es confidencial y ninguna de las dos partes acepta dar a conocerlo.

“Los coletazos de esta crisis ya los estamos recibiendo. Tenfield no está pagando, y no lo está haciendo porque esto es una cadena de pagos”, explica Alejandro Balbi, vicepresidente de Nacional. “Era obvio que no iban a pagar. Si no hay televisión, si no hay partidos, si ellos mismos están perdiendo abonados, ¿por qué van a pagar? La gente no paga por lo que no le das, y Tenfield tampoco. Si vendés café y no das el café, no hay plata”, añade Rodolfo Catino, vicepresidente de Peñarol.

Los problemas que aquejan a ambas instituciones son más o menos los mismos: socios que se borran o dejan de pagar, la incapacidad de captar en plena pandemia a socios nuevos, sponsors que dicen hasta luego y gastos fijos que hay que pagar. Es el mismo problema que, con más virulencia, afecta a los cuadros más chicos. Si no hay fútbol, no hay dinero. Y para que el dinero vuelva al fútbol todo indica que falta bastante.

COVID-19 y deporte
Deportes que no sean de contacto serán los primeros en empezar (Foto: AFP). 

Hay unas 1.200 personas en seguro de paro que tienen que ver con el mundo del fútbol, según las cifras de la AUF. La mayoría son jugadores, que entre primera y segunda división suman 900; después hay entre 300 y 400 técnicos, preparadores físicos, cancheros, personal de servicio, etc. Prácticamente todos fueron a seguro total, y hay escasos seguros parciales.

Ricardo Vairo, presidente de la Federación Uruguaya de Básquetbol, advierte que todos los basquetbolistas fueron a seguro de paro también. En cuanto a los extranjeros que juegan en varios clubes, estos volvieron a sus países o están aquí sin cobrar, puesto que “los contratos de extranjeros no son garantidos”.

La gremial de jugadores de fútbol y la AUF, por otro lado, tuvieron días atrás una reunión con las autoridades del Ministerio de Trabajo para plantear las dificultades que se generaban por las reglas para enviar a un trabajador al seguro de paro, puesto que este necesitaba tener 150 jornales cumplidos en una empresa para gozar de este derecho, y que por eso no se incluía a los jugadores con fichajes recientes.

“Este es un problema que afecta a trabajadores también de otros sectores, por se buscó una solución que vaya más allá del deporte”, señala Sebastián Bauzá, secretario nacional de Deporte. El viernes el ministro Pablo Mieres anunció que el seguro de paro será extensivo, por motivo de la pandemia, a aquellos con tan solo 75 jornales cumplidos.

Otra de las ayudas que el gobierno otorgará a los clubes, a través del Ministerio de Industria, es la suspensión del pago de UTE para las instituciones que se vieron obligadas a cerrar sus puertas durante este tiempo. Hay una lista que va a ser presentada en los próximos días por el Ministerio de Educación y Cultura, y esta incluye, además de clubes y gimnasios, jardines de infantes y centros culturales.

En Uruguay hay 64 federaciones que tienen sus actividades suspendidas y nada menos que 45.000 gimnasios que debieron cerrar por el Covid-19. En este último caso, otro de los problemas —sin solución aparente—, se da porque profesores de educación física o entrenadores que suelen trabajar en estos lugares, comúnmente tienen más de un empleo, y el seguro de paro solo contempla a aquellas personas que se quedan sin ningún ingreso.

La crisis también afecta al deporte amateur. Sebastián Perona, vocal de la Unión Uruguaya de Rugby (URU), advierte que las instituciones han perdido socios, al mismo tiempo que se han notado atrasos en las cuotas; y añade que se esperan secuelas para cuando todo esto termine, puesto que se trata de un deporte que implica gastos. “Sabemos que va a haber problemas con compras de indumentaria, de vendas o suplementos nutricionales. Habrá que ayudar y darles una mano a los que menos puedan”. El rugby en Uruguay mueve a unas 10.000 personas, 4.000 de ellas mayores de 15 años.

En cuanto a la Liga Universitaria, igualmente amateur, y que en 2019 también tuvo unos 10.000 deportistas activos en diferentes disciplinas (fútbol y hockey son las que atraen a más gente), también ha habido seguros de paro, tanto totales como parciales, según advierte el gerente de la liga, Raúl Goyenola. Se han notado, además, atrasos en el pago de las cuotas que los clubes deben hacer para que se lleve adelante toda la parte organizativa. “La pandemia le pegó a todo el mundo. Y en un deporte amateur, donde los chiquilines pagan para jugar, las cosas se complican. Los clubes a los que más les cuesta pagar son los que están formados por grupos de amigos; con los otros, los que tienen una institución educativa o un club detrás, es distinto, aunque también hay algunos que están complicados”.

AUF: "Las reglas deben ser posibles de cumplir"

Jorge Casales, miembro del ejecutivo de la AUF, advierte que las disposiciones que el gobierno ponga para volver a las canchas deberían ser acorde a la realidad uruguaya. “Tienen que ser exigencias que los clubes puedan cumplir. Si piden realizar un test cada tres días e instalaciones que tengan condiciones que los clubes más chicos hoy no tienen, lamentablemente no se va a poder volver, porque hay cosas que son económicamente inviables”. Casales sostiene que en los últimos días corrió la versión de que se podría pedir a los clubes que aíslen a sus jugadores en algún espacio físico, es decir que se mantengan concentrados durante el tiempo que dure el campeonato. “Eso Uruguay no lo puede pagar”, advierte. Y agrega: “Si piden cosas que no se pueden cumplir, nosotros tendremos que decirles a algunos clubes que no pueden jugar, y no queremos ir por ese lado. Esperemos que se busque un equilibrio. Las reglas deben ser posibles de cumplir”.
Casales advierte, también, que hay que tener en cuenta los aspectos económicos, por los cuales las instituciones no podrían ponerse en grandes gastos. “Hay que comprender que los pases son el principal ingreso que tienen los clubes, y que estén suspendidos es algo que afecta directamente al fútbol uruguayo. El período más grande es el de Europa, que va hasta el mes de septiembre, pero siempre a esta altura hay algún pase cerrado. Va a ser difícil vender jugadores”.

Protocolo

El plan de la Secretaría de Deportes es empezar a abrir las puertas en etapas. La primera es la que incluye justamente las actividades individuales al aire libre. De esta manera quedarán habilitados los deportes olímpicos que se llevan adelante en pistas, el remo y el canotaje, por ejemplo. Para esto ya hay un protocolo que en estos días será dado a conocer por el Ministerio de Salud Pública (MSP). Luego, con extremas medidas de seguridad, le tocaría el turno a los gimnasios. “Ahí lo importante es ver el afuero de cada lugar para establecer el distanciamiento”, señala Bauzá. Y por último, los deportes de contacto. Por lo tanto, fútbol, básquetbol, hockey y rugby, por ejemplo, tendrán bastante que esperar.

El viernes Bauzá se reunió con las autoridades del MSP para presentarles una gran cantidad de sugerencias de seguridad redactadas por las federaciones deportivas. La AUF, que prepara las suyas, tiene previsto darlas a conocer recién la semana que viene; pero el básquetbol, el rugby, la Liga Universitaria y hasta el automovilismo ya entregaron sus planes. Con todos estos insumos, la cartera de Salud preparará un protocolo único.

Aunque los detalles de lo que se terminará redactando aún no se conocen, Bauzá advierte que ya hay algunos puntos claros: para empezar, los vestuarios no estarán habilitados; las piscinas, tampoco; y en un principio las puertas no estarán abiertas al público. “Está claro que cuando comience la actividad la concurrencia de público no va a estar habilitada”, enfatiza el jerarca y expresidente de la AUF. Esto genera rispideces, puesto que Nacional y Peñarol, por ejemplo, tienen posturas distintas sobre el asunto.

¿Cómo vamos a jugar a puertas cerradas? A nosotros no nos sirve”, advierte Balbi. Y agrega: “Además, tenemos compromisos asumidos. La mitad de los partidos los jugamos en el Parque Central, ¿qué les vamos a decir a palquistas y butaquistas? Si jugamos y no entran estamos vulnerando derechos adquiridos por los socios”. En cuanto a lo económico, el vicepresidente de Nacional advierte que de no jugar con gente en las tribunas le estaría diciendo adiós a una importante cifra: “El próximo partido es el clásico, somos locatarios y pensábamos recaudar entre US$ 200.000 y US$ 250.000. Después teníamos un partido con Racing argentino, que te traen entre 3.000 y 4.000 personas. ¿De dónde va a salir ese dinero?”.

COVID-19 y deporte
Los clubes de básquetbol enviaron a todos sus jugadores al seguro (Foto: Marcelo Bonjour). 

Catino, de Peñarol, en tanto, no ve otra opción que la de jugar con puertas cerradas: “La verdad es que me encantaría una solución rápida. Si nos dicen ‘vamos a poner a todos los equipos confinados en hoteles, lo paga la FIFA y jugamos sin público’, voto a favor. La razón de nuestra vida es esto. Si hay que jugar un tiempo a puertas cerradas no me preocupa en lo más mínimo. Lo que me preocupa es empezar antes y que se contagie un jugador, porque si eso pasa hay que parar todo”.

Ese también es uno de los temores de la AUF, por eso a nivel interno se piensa aún en cómo resolver este intrincado problema: si el jugador del cuadro A se infecta, al aparecer los síntomas a los 15 días, jugará su partido contra el cuadro B sin sospechar que tiene Covid-19; luego, a la semana siguiente, contra el cuadro C, aún sin saberlo; y quizá también llegue a disputar la fecha contra el cuadro D. ¿Cuántos jugadores estarían contagiados si esto pasara? ¿Todos los equipos deberían realizar cuarentena? ¿Cómo se seguiría jugando el campeonato? Aún no le encuentran una respuesta a todo esto.

Paso a paso 

Para la AUF, advierte Casales, el regreso se debe llevar adelante teniendo en cuenta cuatro aspectos. El sanitario (que exista ese protocolo claro fijado por el MSP); el jurídico (que se establezcan obligaciones y responsabilidades, y que en caso de que haya un contagio se pueda determinar si estas se cumplieron o no); el económico (que implica que los clubes tengan el dinero necesario para reintegrar a sus jugadores y empezar a hacer rodar la pelota —en este sentido, en estos días llegará una ayuda económica de la Conmebol y otra de la FIFA, la cual se repartirá entre las instituciones—; y el deportivo (garantizar que los atletas estén en condiciones).

Sobre esto último, Casales advierte que el campeonato no puede empezar de la noche a la mañana, sino que los jugadores necesitan un reacondicionamiento físico que puede llevar de tres semanas a un mes según la AUF, y de un mes a un mes y medio, según la Secretaría de Deporte.

El entrenamiento ha sido un problema en estas últimas semanas. Los clubes, tanto de básquetbol como de fútbol, han puesto a sus preparadores físicos a trabajar a través de la plataforma Zoom con sus jugadores, pero estos no tienen obligación de hacerlo puesto que están en el seguro de paro.

Perona, de la URU, dice que en el rugby, que es amateur, no ha habido demasiados problemas, más allá de las imposibilidades que impone el coronavirus. “Se han hecho actividades por Zoom y los chicos, aunque con las limitaciones del caso, le buscan la vuelta. Hacen ejercicios con pelota en espacios reducidos y hemos buscado formas de suplir el gimnasio, trabajando por ejemplo con bidones de agua”.

En lo que refiere a la Liga Universitaria, todo depende de cada club, pero Goyenola sostiene que no se está haciendo un seguimiento especial en este sentido. Los preparadores físicos mandan actividades por Zoom. También se organizaron, para no perder el contacto con los deportistas, campeonatos de Play Station a nivel panamericano en diferentes disciplinas, donde la estrella del momento es el fútbol, puesto que Uruguay “compite con tres muy buenos jugadores, que fueron los que ya obtuvieron los mejores lugares dentro del país”.

En cuanto a aquellos atletas que pelean aún por una chance en los Juegos Olímpicos de Tokio que debían realizarse este año y que finalmente serán en 2021, de los cinco nadadores que van a presentarse (todos ellos residentes en el extranjero, en España y Estados Unidos) ninguno está pudiendo practicar en una piscina; otros, como Deborah Rodríguez y María Pía Fernández, tampoco están pudiendo acceder a una pista de atletismo (ver detalle sobre los Juegos Olímpicos aparte).

Con este panorama, hablar de fechas es difícil. La Liga Universitaria dice que está pronta para arrancar, el fútbol profesional no ve una posibilidad de regresar al menos hasta el final del invierno o la primavera, y el báquetbol y el rugby —que ni siquiera llegaron a comenzar sus campeonatos— advierten que hay que esperar. Hay quienes piensan en campeonatos de verano, para poder cumplir con el cronograma 2020, y quienes advierten que hay que resignarse: que en la tabla de posiciones la pandemia ya sacó mucha ventaja y que no basta con la garra charrúa para poder alcanzarla.

Atletas entrenan (si pueden)

Hasta ahora los atletas ya clasificados a los Juegos Olímpicos son tres: Dolores Moreira, becaria del Comité Olímpico Uruguayo, competirá en Laser Radial. Clasificó en Japón en julio pasado, y hoy se encuentra realizando acondicionamiento físico en Paysandú y Montevideo. Los otros dos son una tripulación: Pablo Defazzio y Dominique Knüppel, que tras clasificar en los pasados Juegos Panamericanos de Lima 2019, competirán en Nacra 17 mixto. Ellos se encuentran en Sables d ‘Ollone, Francia, realizando acondicionamiento físico, y esperan que se termine la cuarentena para por fin poder entrenar en el agua con el equipo francés, algo que tenían planeado antes que se desatara la crisis por el Covid-19. Esperan poder realizarlo antes de septiembre, mes para el que tienen programado su regreso. Los Juegos, que iban a realizarse este año, fueron postergados para julio y agosto de 2021.
Otros atletas están esperando aún que se confirmen o descarten sus clasificaciones. En el caso de atletismo está Emiliano Lasa, que se encuentra en aislamiento en San Pablo, y que lleva adelante su acondicionamiento físico en el gimnasio de su edificio. En febrero recibió una operación en su pierna izquierda y se encuentra en recuperación. En atletismo, también, están Deborah Rodríguez y María Pía Fernández. La primera se encuentra realizando acondicionamiento físico en su domicilio en Montevideo, y la segunda en Flores, donde se recupera de una lesión.
En cuanto a natación, otra disciplina en que Uruguay seguramente tendrá representación en los Juegos, hay cinco aspirantes a pasar las pruebas que le otorguen un cupo en los juegos. Todos ellos se encuentran en el exterior, cuatro en Estados Unidos y uno en España. Ninguno de ellos tiene una piscina donde entrenar.
En lo que respecta a judo, los que tienen posibilidades son los hermanos Aprahamián, Pablo y Alaín. Estos se encuentran en Montevideo realizando acondicionamiento físico y entrenan judo entre ellos.
Uruguay también podría obtener lugares en remo, voleibol, boxeo, tenis, canotaje, carate y basquetbol femenino.

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