Estado reservado

A pesar de contar con más presupuesto, haber aumentado los salarios en 300% y tener menos usuarios, ASSE, tras la reforma sanitaria, no consigue mejorar su funcionamiento.

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Paula Barquet

Llega un desconocido al segundo piso del Hospital Pasteur. Sus pasos alteran la rutina de una decena de familiares que, como todos los días, dejan pasar las horas apoyados contra el ventanal. Por unos segundos apartan la vista del patio, las ambulancias y los vendedores de café, y miran al extraño que finalmente desaparece al final del corredor. Vuelven los ojos al ventanal. Así están hace meses.

"Estoy tan cansada, tan aburrida", suspira María, sentada en un escalón de las derruidas escaleras del hospital. Espera hace cuatro meses que la operen de una válvula tapada en su corazón. Los médicos le dijeron que aún no tienen fecha para ella. Mientras, le permiten levantarse de la cama unos minutos cada día para calmar su ansiedad.

Desde la sala de emergencia del Hospital Maciel, Gladys también espera. Hace dos días que no se mueve de allí, aguardando que alguien le dé permiso para ver a su suegra internada. No se ha bañado, apenas ha dormido, y de poco le sirvió. La vio sólo una vez.

Dos mujeres se encuentran en la policlínica del mismo hospital. Una de ellas le pregunta a la otra hace cuánto espera y se alegra al escuchar que lleva "sólo media hora". "Hoy hay poca gente", comentan. La recién llegada tiene el número 210. En ese momento llaman al 152.

Durante el último período de gobierno, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) se separó del Ministerio de Salud Pública y pasó a competir con otros prestadores de salud. Su presupuesto se duplicó y el salario de sus médicos se triplicó. Se suponía que la implementación del Sistema Nacional Integrado de Salud -la mentada reforma sanitaria- impactaría en la cantidad de usuarios. Aliviando la superpoblación, mejoraría la calidad asistencial en los hospitales públicos. Una vez más, hablaron de descentralización y fortalecimiento de los centros del interior. Repitieron que el primer nivel de atención -prevención y promoción de la salud- era la prioridad y se trabajaría en ese sentido imponiendo metas a cumplir.

A dos años y medio de la aplicación de la reforma, algunos creen que todavía es muy pronto para ver resultados. Pero a la interna de ASSE, hay quienes aseguran que hubo despilfarro, manejo ineficiente de recursos y mala gestión. Los problemas de antes persisten o se han agravado, y las consecuencias las siguen pagando los usuarios que esperan, o a esta altura quizá desesperan.

La más politizada. "ASSE es la institución estatal que más gasta (11.000 millones de pesos por año), la que tiene más funcionarios (25.000) y la que está más politizada del país". Son palabras de alguien que estuvo vinculado a la gestión de ASSE y prefirió el anonimato.

En otros organismos públicos, compara la misma fuente, con el cambio de administración solamente se nombran nuevos titulares. En ASSE cambian también los mandos medios: directores de hospitales, gerentes, asesores.

Para las últimas elecciones municipales, dos directores de hospitales del interior compitieron por la intendencia de su departamento (Silvio Ríos en Artigas y Daniel Ximénez en Lavalleja), y otros dos fueron primeros suplentes de intendentes (Julio Iacopino en Colonia y Juan Pablo Cesio en Salto). Silvana Amoroso, directora del Hospital de Maldonado, se candidateó para diputada. Los cinco fueron por el Frente Amplio.

La politización partidaria de la institución es "un mal" que señala otro informante que pidió no revelar su nombre, ya que ocupa un alto puesto de ASSE. Aseguró que los hospitales han empeorado tras encargar su dirección a personas "sin capacidad de gestión". Agregó que "hace 30 años que no se hacen concursos en serio" en la institución, y que los cargos que antes eran técnicos hoy se sumaron al reparto político.

Enrique Buccino, flamante gerente general de ASSE desde el 11 de junio, aseguró que todos los cargos asistenciales y operativos se concursan. Los demás, como los de directores de hospitales y otros cargos de gestión, "son de confianza y técnicos al mismo tiempo", pero no se concursan.

Durante la administración anterior se constató que algunos directores no iban a trabajar a sus correspondientes hospitales. Según cuenta la fuente que estuvo vinculada a ASSE durante ese período, se estableció como normativa un mínimo de seis horas presenciales para evitar las ausencias. Sólo tres lo cumplieron.

Antes del acuerdo médico de mayo de 2008, por el que se incrementaron los salarios en la salud pública y privada, un director de hospital cobraba 25.000 pesos por mes. Ahora percibe unos 60.000.

Aún así, sus salarios continúan siendo más bajos que en las instituciones privadas. Según la alta fuente de ASSE, el Estado no logra captar a los mejores gestores de salud porque "terminan siendo los fusibles, necesitan mucho respaldo político, y no están lo suficientemente motivados".

Además, el otro informante aseguró que, "al contrario de lo que se cree, los directores no proyectan nada con el ministro o el presidente. Se les pregunta si tienen los championes puestos y se los tira a la cancha así nomás". De esa manera la institución pasa "de mano en mano" sin ningún tipo de planificación a mediano o largo plazo.

No es porque falten técnicos. La Facultad de Medicina de la Universidad de la República ofrece una especialización en Administración de Servicios de Salud, y la Universidad de Montevideo una similar, la Maestría en Dirección de Empresas de Salud.

En la Universidad de Montevideo informaron que desde 2003, fecha en que empezó a dictarse la maestría, egresaron 50 personas. Hoy, prácticamente todos trabajan en el rubro, pero 70% lo hace en el sector privado y 30% en el público. En la Facultad de Medicina no respondieron las consultas de Qué Pasa.

Daniel Parada, ex director del Hospital Maciel, quedó expuesto tras el conflicto con la empresa de limpieza Clanider, por el cual se procesó con prisión a la administradora del centro de salud, Lucía Zagía, y al encargado de la empresa, Gabriel Leindekar. Parada fue sumariado, estuvo apartado del hospital desde entonces y recién la semana pasada nombraron a Raúl Gabus, ex director del servicio de Hematología de ese centro.

"No iba nunca", dijeron fuentes médicas del hospital, que lamentaron que haya tenido que ocurrir semejante escándalo para que alguien notara su mala gestión.

"El Maciel era un hospital que funcionaba muy bien, pero fue empeorando en la calidad de las prestaciones. Este último tiempo fue una olla de grillos. Hay ausentismo, muchos rumores y corrupción", agregaron las fuentes, que definieron corrupción como "sacar beneficio del bien común".

Entre 2005 y 2010 ASSE tuvo cuatro titulares. En orden: Tabaré González (renunció a su cargo tras dos años al frente de la institución), Baltasar Aguilar (titular durante un año y medio), Daniel Gestido (interino, por unos meses) y Félix González (al frente en el último año). (Ver recuadro en página 7).

Varios de los consultados para esta nota piensan que el corto pasaje de los presidentes de directorio se relaciona con la puja de poder político-partidario que se libra en la institución.

Hace aproximadamente un mes nombraron como presidente del directorio a Mario Córdoba, un octogenario médico internista, ex director de Promoción Social en la intendencia de Paysandú. El vicepresidente es Ángel Peñaloza, ex funcionario bancario que trabajó en el MSP. Los representantes de usuarios y trabajadores en el directorio seguirán siendo los del período anterior, y el quinto cargo restante aún está por definirse, pero será para el Partido Nacional.

El nuevo directorio de ASSE, dijo el gerente Buccino, "se comprometió a iniciar un proceso de planificación estratégica el 1° de diciembre". Lo hará en conjunto con la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), que oficiará de "guía" y aportará "dinámicas y recursos". La modalidad será de discusión en pequeños grupos de trabajo. De allí, confía Buccino, saldrá una planificación "a largo plazo" que trascenderá este período de gobierno y que durará "unos 20 años".

LA MENOS PENSADA. Desde que se separó del MSP, ASSE no definió sus lineamientos más allá de lo que establece la ley y de lo que consagra el artículo 44 de la Constitución: "El Estado proporcionará gratuitamente los medios de prevención y de asistencia tan sólo a los indigentes o carentes de recursos suficientes". ASSE es el prestador por excelencia de esas personas.

Desde enero de 2008, fecha en que se empezó a implementar la reforma, el prestador estatal también es una opción para los socios Fonasa, de modo que compite con las mutualistas en la captación de afiliados. Sin embargo, la institución no tiene un departamento de comunicación fuerte y no hizo campaña publicitaria para captar socios.

Unas 20.600 personas aprovecharon las aperturas del corralito mutual en 2009 y 2010 para salir de ASSE y afiliarse a una mutualista. Desde la aplicación de la reforma -que otorga a los trabajadores, sus hijos y próximamente sus cónyuges el derecho a afiliarse a la institución que elijan- 400.000 niños emigraron de ASSE al sistema mutual. Además, con la disminución del desempleo, más trabajadores pudieron optar por prestadores privados.

Y fue así que se vació. Pasó de tener dos millones de usuarios a comienzos de la década -signados por la crisis económica de 2002- a poco más de la mitad. La inmensa mayoría está por fuera del Fonasa; es decir, son desempleados, hijos de desempleados, o jubilados que cobran más de 5.000 pesos, ya que los que ganan menos están en el sistema.

Unos 120.000 son socios a través del Fonasa. La mitad quedó afiliada de oficio, sin haberlo elegido expresamente. En definitiva, sólo 60.000 uruguayos optaron por ASSE.

El ex presidente del Sindicato Médico del Uruguay, Alfredo Toledo, trabaja en el Centro Nacional de Afiliaciones de ASSE que hoy está en proceso de reestructuración. Para Toledo, la institución debería plantearse cuánto quiere crecer, y en su opinión, incluir más socios Fonasa sería beneficioso porque compensaría la gran carga de usuarios pobres y vulnerables que ASSE debe asistir.

Los tiques gratuitos, la amplia red de atención y los mejores médicos del país, son los motivos por los que alguien puede haber elegido ASSE.

Pero esas ventajas se relativizan si se considera que ciertas mutualistas ofrecen los tiques a precios bajísimos y a cambio brindan una mejor hotelería; o que el ausentismo médico en las policlínicas periféricas es cada vez más recurrente; o que los mejores médicos del país se quejan de no poder hacer bien su trabajo.

En la edición del 1° de junio, Búsqueda publicó una carta de los cirujanos vasculares de ASSE en la que plantean un "deterioro progresivo de la asistencia" en esos centros, destacando internaciones extremadamente prolongadas y falta de infraestructura adecuada para los tratamientos.

Denuncian, además, que el staff de cirujanos vasculares es insuficiente en el Hospital Pasteur y que faltan suplentes en el Maciel, debiendo asumir en esos casos una sobrecarga horaria que redunda en una peor asistencia. El déficit de recursos humanos se refleja en una "extensa lista de espera de pacientes ambulatorios con muy lenta resolución".

Quizá María, la paciente que hace cuatro meses espera una operación en el Pasteur, sea rehén de estas carencias.

Es habitual que los médicos residentes -que cobran un salario de 15.000 pesos nominales y trabajan el doble de horas que los directores de los hospitales- queden solos en las guardias. Deben resolver, por ejemplo, el conflicto que se genera cuando cuatro o cinco ambulancias con pacientes graves se amontonan en la puerta de la emergencia.

En el interior del país, donde reside el 75% de los usuarios de ASSE, la situación no es mejor ni mucho menos. Sólo 3.000 médicos atienden regularmente en esos hospitales. A menudo se debe trasladar pacientes a Montevideo o médicos capitalinos al interior, generando deudas de viáticos que luego la institución no afronta. Es el reclamo que hace meses realizan las Sociedades Anestésico-Quirúrgicas (SAQ). (Ver recuadro).

En Montevideo, en cambio, 10.000 médicos atienden al 25% de los usuarios de la institución. La evidente desproporción es, según Buccino, un problema prioritario a resolver. En ese sentido se relevará la residencia de los médicos y en función de eso se crearán más unidades ejecutoras en el interior.

Un relevamiento de usuarios también está en proceso desde la administración anterior. Hoy ASSE no sabe exactamente quiénes se atienden en sus centros, dónde viven o qué ingresos perciben. La cantidad se calcula en base a un "padrón negativo"; es decir, todos los que no se afiliaron a una mutualista privada están, por oposición, en ASSE.

Pero eso no alcanza para planificar. El padrón ha cambiado bastante desde la aplicación de la reforma, y seguramente continúe cambiando cuando terminen de ingresar los 250.000 jubilados que aún están por fuera del Fonasa.

Mientras, se siguen tomando decisiones. En los próximos meses se elaborará el presupuesto quinquenal sin la información sobre los usuarios y sin haber siquiera empezado el proceso de planificación estratégica al que refería Buccino.

Según pudo saber Qué Pasa, el dinero destinado a ASSE será similar al de la administración anterior. Y la prioridad del nuevo directorio, al igual que cinco años atrás, será fortalecer el interior del país.

El ministro de Salud, Daniel Olesker, dijo que en este gobierno ASSE debe posicionarse como "el principal referente de la atención sanitaria" del país. No dijo ni cómo ni por qué. Quizá para él alcance con una ambición desmedida.

Una deuda de 100 millones

Las Sociedades Anestésico-Quirúrgicas (SAQ) -una de las tres gremiales médicas del país, junto al Sindicato Médico y la Federación Médica del Interior- reclaman que se les paguen unos 100 millones de pesos que ASSE les adeuda desde el período anterior. El dinero corresponde a viáticos por viajes al interior del país y por actos médicos. Los reclamos se basan en un acuerdo salarial firmado e incumplido. Con paro de por medio y persistencia en el reclamo, finalmente el nuevo directorio de ASSE reconoció la deuda y se mostró dispuesto a buscar la forma de pagarla.

120.000

usuarios tiene ASSE afiliados por Fonasa, y cerca de un millón por fuera del fondo de salud.

11.000

millones de pesos fue el presupuesto asignado a partir de 2008. Antes se le destinaba 5.600.

30.000

pesos mensuales cobra promedialmente un médico de ASSE. Su salario antes de 2008 era 10.000.

25.000

personas trabajan en ASSE. Trece mil son médicos: 3.000 en el interior y 10.000 en Montevideo.

Asse quiere comprar el italiano

La Administración de los Servicios de Salud del Estado tiene cinco centros hospitalarios en Montevideo y alquila camas en varios hospitales privados. Uno de ellos, antes de que entrara en quiebra, era el Italiano. El centro reveló su deuda de 15 millones de dólares a distintos acreedores y los empleados ocuparon las instalaciones. Desde mayo se han hecho distintas ofertas para comprar el hospital endeudado. Una de ellas la hizo la mutualista Universal, cuya propuesta no incluía a los actuales empleados. Otro interesado fue ASSE. La semana pasada, el Ministerio de Salud Pública intervino entre los dos interesados y propuso una cogestión de ambas durante seis meses con un veedor del MSP. Aún resta definir detalles en la propuesta del gobierno y que las instituciones la acepten.

La segunda parte de la reforma

Unos 250.000 jubilados, los cónyuges de los trabajadores, los profesionales que no aportan al BPS, 70.000 beneficiarios de las cajas de auxilio y sus familiares, todavía no ingresaron al Sistema Nacional Integrado de Salud. Algunos colectivos lo harán en diciembre y otros se irán incorporando paulatinamente. Los que representan un verdadero problema son los pasivos, por la carga fiscal que implican. Según el presidente José Mujica, su ingreso costará 700 millones de dólares. La Junta Nacional de Salud está calculando el monto exacto, pero estima que será menos. Otro problema vinculado a la segunda parte de la reforma sanitaria es la desaparición (o no) de las cajas de auxilios que benefician a varios grupos de trabajadores. La ley establece que en 2011 deberán integrarse al sistema, perdiendo los beneficios. El tema ofrece importante resistencia, se ha discutido en el Parlamento y aún no se ha resuelto.

Cuatro titulares en un período

TABARÉ GONZÁLEZ

Fue intendente de Montevideo en suplencia de Tabaré Vázquez. Es médico pero se dedicó más a la política desde Alianza Progresista. Asumió la gestión de ASSE en enero de 2005 y renunció en julio de 2007 "para dar paso a nuevas generaciones".

OSCAR DANIEL GESTIDO

Nieto del ex presidente Gestido, era el vicepresidente del directorio cuando renunció Aguilar. Contador, vinculado al Partido Colorado, asumió la titularidad de ASSE de forma interina durante seis meses. Integró la clínica oncológica de Tabaré Vázquez, COR.

BALTASAR AGUILAR

Médico cardiólogo, socialista e integrante del equipo que realizó el programa del Frente Amplio. Fue candidato a la intendencia de San José en las elecciones de 2005 e integró la directiva de la gremial FEMI. Estuvo al frente de ASSE un año y medio.

FÉLIX GONZÁLEZ

Médico especializado en administración de la salud y perteneciente al Nuevo Espacio. Gestionó ASSE entre enero de 2009 y abril de 2010. Fue director de Desarrollo Social en la intendencia de Montevideo durante la gestión de Ricardo Ehrlich.

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