Ese amor de hombre

El carisma de algunos políticos incluye algo de homoerotismo

El candidato republicano, John McCain, tiene encantados a todos los periodistas quienes lo ven, según un artículo de James Wolcott en Vanity Fair como "el Sinatra de los pasillos del Congreso". ¿A qué se debe que el columnista del Washington Post, Richard Cohen, por ejemplo, se refiera a la "innata honestidad" de McCain, quien "no sabe mentir" y tiene la "energía de la integridad"?

Se trata, según varios analistas, de un caso de man crush, una pasión unidireccional de un hombre hacia otro hombre, según Wolcott. Eso explicaría la lealtad de Tony Blair hacia George W. Bush; de éste hacia Vladimir Putin; de los funcionarios estadounidenses hacia el disidente iraquí Ahmed Chalabi (que lo llevó a la guerra y el "se ve muy bien en uniforme militar" que el asesor Karl Rove le dedicó a Bush. El fenómeno alcanza a los sentimientos que George Clooney le dispensa a Brad Pitt. Y la infatuación de Elvis Presley a Richard Nixon y el director de la CIA, J. Edgar Hoover.

La teoría de un platónico amor viril que hipnotiza a hombres que nunca se han planteado la homosexualidad es un fenómeno cada vez más comentado por analistas de los que se lo toman todo en broma y de los otros. Circula en Internet, por ejemplo, el man crush del analista televisivo Chris Matthews por Mc Cain, el candidato republicano Fred Thompson, Rudy Giuliani y Barack Obama. Es que esa clase de amor suele ser ideológicamente ciego.

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