En la reserva

| Las Fuerzas Armadas tienen 200 voluntarios que serán convocados si hay una guerra. Hoy, solo la Armada mantiene abierto el centro de formación de reservistas; el Ejército quiere reactivarlo, pero pide más presupuesto.

 20110422 600x483

SEBASTIÁN CABRERA

Hacía años que no se sabía de la existencia de ese cuerpo de voluntarios conocido como reservistas. Pero en la madrugada del 5 de agosto de 2000, cuando el barreminas Valiente chocó en las aguas de Rocha con el carguero panameño Skyros, la base de La Paloma estaba, precisamente, a cargo de un oficial de la Reserva, un civil incorporado a la Armada sin haber pasado por la Escuela Naval. Los reservistas son considerados por los efectivos de carrera como un cuerpo de segunda categoría y muchos lo señalaron como uno de los responsables detrás de la tragedia.

Aquella madrugada había una densa niebla en el mar. Los tripulantes saltaron al agua y 11 de ellos murieron de hipotermia, en lo que se recuerda como la peor tragedia de la Armada.

A 11 millas de allí, en La Paloma, el reservista, que pide expresamente que no se mencione su nombre cuando se refiere al caso, se encontraba en su hora de descanso a las 4.30 pero ese día era el responsable de la base y dice que, cuando le avisaron del accidente, ya había pasado.

En aquel momento la Armada inició una investigación y algunos apuntaron el dedo hacia ese reservista, que renunció antes de una posible expulsión. Hoy dice que luego de la tragedia perdió "la moral" y se dio cuenta que todo había terminado. Le costó unos cuantos años de terapia intentar dejar atrás el episodio, donde murieron varios compañeros.

Después de nueve años de silencio, en 2009 regresó a la Reserva, aunque ya no en forma activa. Hoy está en instrucción, lo que implica ir a actividades puntuales, embarques o dar cursos, pero no está integrado en forma completa.

"Pero yo fui, soy y seré reservista", dice. De vez en cuando participa en debates en un foro on line de reservistas.

"Muchos, en este lamentable episodio, me quisieron hundir por ser reservista", escribió con mayúsculas el 17 de agosto. Y agregó: "Yo me fui de la Armada, nadie me dio de baja, y a mucha honra. Si hubiese creído en el mando, me habrían procesado solo por el hecho de estar de guardia".

Ese mismo día otro reservista le aconsejó en el foro: "Baje las revoluciones, tranquilícese, exponga con el mayor de los respetos".

Los reservistas son vistos con recelo por los efectivos regulares. Son civiles voluntarios que reciben instrucción militar y están dispuestos a pelear por el país pero nunca han conseguido, dicen, el respeto que se merecen. Si hay una guerra, eso sí, son la segunda línea de las Fuerzas Armadas.

Según la Oficina Nacional de Servicio Civil, en junio de 2010 había 262 reservistas en las Fuerzas Armadas. La actividad está definida en las leyes militares pero, en los hechos, la Armada es la única que mantiene activo un servicio de formación. El Ejército lo tuvo a mediados del siglo pasado, cuando la ley de instrucción militar de 1940 llamó a toda la ciudadanía a "defender la soberanía y la independencia de nuestro país".

Esa ley dice que el Ejecutivo podrá convocar a la Reserva activa, incorporándola de inmediato a los cuadros permanentes "cuando considere que existe posibilidad grave e inminente de peligro para la República". Eso nunca pasó.

En 1940 se crearon los centros de reservas de las tres armas. El Centro General para Oficiales de Reserva (Cgior) del Ejército formó a unos 10.000 civiles en la década de 1940 y 1950; se recibieron 1.300 oficiales. Entre los hitos de aquella época, está la recreación del éxodo oriental en abril de 1956.

Por aquel centro pasaron Wilson Ferreira Aldunate, el dirigente comunista Rodney Arismendi, el ex ministro de Economía blanco, Juan Azzini, y hasta el actor Ricardo Espalter. Pero el Cgior se desarmó en la década de 1970; la preocupación de las Fuerzas Armadas en esos años era otra.

El coronel Gustavo Pioti, jefe del Departamento 1 del Estado Mayor, explica a Qué Pasa que el Ejército estudia actualmente "la reactivación del centro de instrucción" de reservistas, pero también admite que "faltan rubros" y que aún no se sabe de dónde saldría el dinero.

La Reserva del Ejército, cuya fin es completar los cuadros permanentes, no está activa y hay un "vacío legal". La ley de Defensa aprobada en el gobierno de Tabaré Vázquez dice que la instrucción y el servicio militar son de carácter voluntario, y a la vez hay leyes militares que hablan de una Reserva que hoy no existe, salvo en la Armada.

"Debe ser el único Ejército del mundo que no tiene una Reserva activa. Pero acá vivimos en el limbo, no le dan pelota a la ley", lamenta José Luis Sanguinetti, presidente de la Asociación de Oficiales de Reserva del Uruguay, una organización que nuclea a unos 120 oficiales que pasaron por el Cgior a mediados del siglo XX.

En el Ejército admiten que parece difícil reinstalar un centro de formación si los propios militares activos no están preparados para enfrentar una guerra.

VOCACIÓN POR EL MAR. El rango de edades de los reservistas de la Armada es amplio: desde 18 hasta más de 70 años. Los aspirantes a la Reserva acuden al Centro de Instrucción que funciona en la calle Lindolfo Cuestas, cerca del Puerto. Tienen vocación de marinos, pero por diversos motivos (tener otro trabajo o su edad) no pueden ingresar a la Escuela Naval. Algunos son profesionales: hay ingenieros, médicos o profesores de educación física, por ejemplo.

A diferencia de la Escuela Naval, donde la mayoría ingresa con edades que van de los 18 a los 22 años, el promedio de los que ingresan a la Reserva es de más de 25 años. El curso dura tres años, pero no es en forma de internado como en la Escuela Naval.

Los aspirantes tienen clases teóricas tres veces por semana en la noche y los sábados se realiza la parte práctica: embarques, navegación costera, ejercicios de tiro o pruebas como el test de Cooper. También se hacen maniobras: la última fue la recreación del bombardeo que sufrió Villa Soriano en 1811, hace un par de semanas.

El lema es "dar más de lo que la patria pide y antes de que lo exija". Y en Internet se promociona así: "Si tu vocación siempre fue el mar, la Reserva Naval te da la oportunidad. ¡Únete a nosotros en esta aventura!". Allí se habla de la oportunidad "de pertenecer a la Armada y de defender a la Patria en caso de necesidad".

Una vez que termina el curso, la falta de personal obliga a incorporar a algunos reservistas a la Armada. Hoy hay 28 en esa condición. Tienen los mismos deberes, obligaciones y casi los mismos derechos que los oficiales del cuerpo regular que egresan de la Escuela.

Pero no cobran un plus por dedicación integral (cerca del 30% del sueldo) y está limitado el derecho a crecer en jerarquía: lo máximo que pueden llegar es a teniente de navío, es decir, a la mitad del escalafón. Se trata de un cargo con un sueldo de 15.000 pesos.

"Hay una especie de discriminación (a los reservistas); hay rivalidad y envidia, a pesar de que el reservista muchas veces siente más vocación que el que no lo es", opina una persona que pasó por la Reserva Naval en la década de 1990 y que prefiere no dar su nombre. Muchas veces los roces se generan "porque el reservista cursó dos años, se recibió de oficial, tiene la misma jerarquía que los demás compañeros y gana más porque puede mantener un trabajo aparte", explica.

Además del reservista "incorporado", hay otros "en disponibilidad" (quienes se desvinculan de la Armada, pero algún día pueden ser convocados si hay un conflicto o un desastre natural) y en "instrucción", que cumplen funciones en forma voluntaria y honoraria, en la medida que pueden y quieren.

Hoy hay 35 reservistas incorporados y más de 100 en disponibilidad, según cifras extraoficiales a las que accedió Qué Pasa, ya que Relaciones Públicas de la Armada negó la posibilidad de entrevistar al jefe de la Reserva Naval y embargó esa información oficial hasta el 30 de abril.

Los efectivos de Reserva incorporados a la Armada generalmente están en unidades de tierra porque su formación es menor a los que pasaron por la Escuela Naval. En caso de una guerra, se convoca primero a los reservistas en instrucción, luego a los que están en disponibilidad y en último lugar a civiles.

Juan Andrés Vega es uno de los 100 oficiales de reserva que se han recibido desde la década pasada. Trabajaba en Antel en 1986 y se vinculó a la Reserva gracias a un viejo teniente reservista, compañero suyo en el ente estatal. Su aspiración era llegar a suboficial porque tenía ilusión de "lucir la gorra del uniforme naval de la marina".

SUMISO. Pero Vega tenía algo muy claro: a igualdad de jerarquía, el oficial regular es el de "la derecha", como se dice en la jerga militar, y por lo tanto el que asciende.

"Eso hay que tenerlo asumido, al menos el que quiere una buena estadía. El que crea que es uno más, como los de la Escuela Naval, va a pasar mal", alerta Vega. Y aconseja a las futuras generaciones: "La mejor receta es ubicarse y ser sumiso. El que no va con la humildad de que ingresará a los cuadros activos de la Armada como reservista y se olvida de donde salió, pasará mal. A algunos ya les pasó".

Un reservista incorporado a la Armada, dice Vega, debe saber que será topeado como teniente de navío y se jubilará así, mientras sus compañeros "llegarán (al menos) a capitán de navío", tres escalones más arriba.

Sanguinetti, el presidente de la asociación, sueña con que el Ejército vuelva a tener una Reserva de grandes dimensiones. Hoy el Ejército tiene apenas 26 reservistas incorporados y no cuenta con un centro de instrucción.

De 72 años, Sanguinetti habla con pasión del tema. Es su vida. Muestra una foto de 1956, cuando ingresó a la Reserva, y señala a su hermano, su padre, madre y una tía, arriba de una embarcación.

"Es un complemento vital de las Fuerzas Armadas en todos los países. En Suiza los reservistas tienen sus fusiles y su munición en la casa. En Japón, con el desastre por el terremoto, llamaron a la Reserva", detalla. En otros países, las Fuerzas Armadas suelen tener el doble de su tamaño en reservas.

No es el caso de Uruguay. El lunes 11 se festejó en Mercedes, Soriano, el día del reservista voluntario y se juntaron decenas de efectivos de la Reserva Naval, además de un puñado de viejos reservistas del Ejército, cuyas edades superan los 70 años.

El festejo dejó contento a todos, pero de regreso a Montevideo hubo un inconveniente que mostró cuán lejos están las Fuerzas Armadas uruguayas.

Un rato después de salir de Mercedes, un micro de la Armada con una veintena de reservistas tuvo un problema técnico en su tren delantero y se salió de la ruta, con un lastimado leve. El resto del viaje debió hacerse a unos 50 kilómetros por hora y todos con los ojos bien abiertos. El ómnibus llegó a eso de las cinco de la mañana a Montevideo, cuando el día del reservista había terminado hace rato y muchos voluntarios ya no estaban pensando en la Reserva, si no en tomarse un café bien cargado e irse a trabajar (Colaboró en la producción: Humberto Ramírez).

Marihuana y celulares

Algunas informaciones han rozado a la Reserva Naval. El 6 de abril, El País publicó que la Armada dio de baja a dos aspirantes por haber fumado marihuana dentro de la unidad a fines de 2010.

La investigación concluyó que la marihuana había sido ingresada por esos dos aspirantes de la Reserva y que al menos otros seis reservistas también habían consumido cannabis. "Pero fueron unos pocos, no podemos generalizarlo a toda la Reserva", dijo una fuente oficial. La Armada denunció el hecho ante el juez penal Néstor Valletti, quien le tomó declaración a los dos alumnos.

Y en agosto de 2010 el capitán de reserva naval, Ernesto Menafra, fue procesado por maniobras con tarjetas telefónicas de la Armada, que vendía a mitad de precio.

El procesamiento de Menafra, que fue obligado a realizar medidas comunitarias, provocó la renuncia del comandante en jefe Óscar Debali, tío del enjuiciado. Según el auto de procesamiento de la jueza Graciela Gatti, Menafra utilizaba el dinero de la venta en beneficio propio, aunque también se constató que realizó varias compras en provecho de la Armada.

Menafra declaró que "prácticamente todo lo obtenido se utilizó para la reparación edilicia" de la oficina de enlace entre la Armada y Antel, que él dirigía.

Situación en las tres armas

La Armada tiene 28 reservistas incorporados formalmente, unos 35 "en instrucción" (participan en actividades puntuales) y unos cuantos más (se estima que más de cien) "en disponibilidad" si hay razones de fuerza mayor que así lo ameriten. La Fuerza Aérea no tiene reservistas actualmente y mucho menos un centro de instrucción a tales efectos. El Ejército, en tanto, cuenta con 26 reservistas incorporados, 15 como oficiales y 11 como personal subalterno. La mayoría son ex alumnos del Liceo Militar. De hecho, todos los que pasaron por el liceo son reservistas y pueden ser llamados si hay una guerra, antes que los funcionarios públicos y el resto de los civiles.

10.000

efectivos pasaron por el Centro para Oficiales de Reserva del Ejército en las décadas de 1940 y 1950.

26

reservistas están incorporados hoy al Ejército, en su mayoría son ex alumnos del Liceo Militar.

"Los destratan o ningunean"

Las diferencias entre reservistas y oficiales regulares en la Armada son tema de debate en el foro de la Reserva Naval en la web. El voluntario involucrado en el accidente del barreminas Valiente en 2000 escribió: "Nadie dice que un reservista incorporado gana el 30% menos de sueldo que otro oficial de escuela, pero al momento de bajar el hacha nos matan como un regular de la Escuela Naval".

Otro reservista, que se hace llamar Naval, le respondió: "Usted sabe muy bien que una vez que se incorpora, adquiere 100% de estado militar, por ende, no es de recibo solicitar un tratamiento diferente al de otros militares. ¿Como quería usted que le bajen el hacha? ¿Despacito? ¿Con un 30% menos? ¿O que directamente no le dijeran nada por ser un reservista?".

Otra forista, que se presenta como Argos, apuntó que un reservista incorporado a la Armada "cuenta ya con la desventaja de que no pasó por la Escuela Naval, por lo tanto es inepto y entró por la puerta trasera, ya que le fue imposible hacerlo como realmente corresponde".

El 30 de diciembre, un efectivo de la Armada que se presenta como Lobo de mar relató una discusión que tuvo en el Club Naval con un oficial en actividad, quien "no entendía que un oficial de Reserva no queda preso, no hace guardia y que encima en dos años sale (oficial), cuando él se había comido cuatro años en la Escuela perdiéndose todos los fines de semana".

A Lobo de mar le indigna cuando se "destrata o ningunea" a los reservistas, a quienes "no se les regala nada, tienen sus trabajos o van a la facultad, algunos son casados, tienen hijos, una casa que mantener y sin embargo los locos van a clases de noche entre semana, los sábados todo el día". Y "se tienen que garpar desde las medias hasta la espada cuando se reciben".

Naval mencionó que la mayoría de los reservistas no se incorporaron a la Armada por "derecha" (es decir, el camino legal) sino por "amiguismo/interés/lazo sanguíneo".

Y Topadora le contestó que "de los 25 oficiales de la Reserva Naval incorporados, son contados con los dedos de una mano los que fueron por acomodo".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar