El matriarcado como modelo

Aldeas Infantiles e Inau discuten sobre el mejor método de trabajo

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Guillermo Garrell vivió hasta los 21 años en Aldeas Infantiles SOS. Considerando que tiene 22, y que estuvo al cuidado de las personas que trabajan en la ONG desde los seis meses, su vida es en parte el resultado del tiempo que pasó en el seno de esa organización. La ONG estuvo en la mira del director del Inau Víctor Giorgi, quien al hablar del nuevo programa de la institución que dirige, Creciendo En Familia, objetó dos puntos del modelo de Aldeas Infantiles: la ausencia de una figura paterna en el cuidado de los menores, y la lejanía de los que viven en la ONG de la "sociedad".

Garrell ni se enteró de la polémica. Está de licencia de su puesto como ayudante de panadero y volvió al mismo lugar donde vivió prácticamente toda su vida, para ayudar a cortar el pasto amarillento y seco, y hacer otras tareas en el gran predio de la institución, que queda justo al lado del Parque Lecocq.

Garrell dice que en Aldeas Infantiles aprendió varias cosas, como manejar un auto o un tractor, y cada vez que se refiere a alguna habilidad adquirida, recuerda a una figura masculina. Agrega que aunque le gustó formar parte de la ONG durante tanto tiempo, llegó un momento en el que quiso "vivir afuera". Afuera quiere decir con su madre (su padre falleció hace tres años) en el barrio de Nuevo París, desde el que viaja hasta Rivera y Soca, donde está la panadería.

Desde la dirección de Aldeas Infantiles, se reconoce que Giorgi tiene toda la razón al señalar que el modelo de la institución carece de figura paterna. "El modelo de Aldeas Infantiles se basa en una jefa de hogar, con personal de apoyo también femenino, a las que se denomina `tías`", cuenta el subdirector nacional de la organización Eduardo Bula. La razón para ello, afirma Bula, es que el modelo de la institución nació como matriarcado y así se ha demostrado, según él, que es viable. "De todas formas, no nos cerramos a experiencias nuevas. Pero hasta ahora, ése ha sido nuestro criterio. Uno que por otra parte se ajusta bastante bien a la realidad social en la que trabajamos, en la cual los hogares monoparentales con jefatura femenina son mayoría", dice.

El subdirector de Aldeas Infantiles explica que se trata de núcleos de máximo ocho menores en el que siempre se prioriza que hayan hermanos biológicos, y una jefa de hogar. Gabriela Suárez es una de las `madres` del programa. Mientras prepara todos los petates para llevar a La Esmeralda junto a los menores que están a su cargo, dice que una figura masculina no funcionaría en el modelo de la ONG. "Además, ya hay varias figuras así en el seno de la institución, que ya son fuertes de por sí, sin necesidad que vivan con los niños", comenta.

Cristina Di Cristófaro, directora de Recaudación y Difusión, acota que la molestia de Aldeas Infantiles pasa por el hecho de que el Inau no tuvo en cuenta la experiencia de la institución acumulada durante 48 años, y que le hubiese gustado que el Inau los hubiese invitado a participar de Creciendo en Familia.

"No hay una diferencia tan grande entre lo que hacemos y lo que hace el Inau. Y si bien estamos alejados físicamente de Montevideo, hacemos lo posible para que los niños no vivan en una burbuja", afirma Di Cristófaro.

Recorriendo los jardines y casas de la institución, Di Cristófaro informa que la de Montevideo fue la "primera Aldeas Infantiles que se fundó de este lado del Atlántico" y que además de la que está afuera de la capital también hay filiales en Salto y Florida. Bula, en tanto, informa que el presupuesto de la ONG asciende a 2.5 millones de dólares anuales, fondos que provienen del merchandising (principalmente postales), convenios con el Inau y el Mides, herencias y legados de particulares y los padrinazgos de diferentes organizaciones internacionales.

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