El legado del "apartheid"

| Un video grabado en una universidad sudafricana recuerda los días de racismo institucionalizado en ese país, y le atesta un nuevo golpe al sueño de la Nación Arcoiris.

HERENCIA. Nelson Mandela, homenajeado por sus 90 años. 408x336
HERENCIA. Nelson Mandela, homenajeado por sus 90 años.
El País

THE ECONOMIST

LA RAZA VOLVIÓ A OCUPAR los titulares de la prensa y las ondas de radio y televisión sudafricana.

Un video filmado por cuatro estudiantes universitarios blancos retrata un humillante rito de iniciación para cuatro limpiadoras negras a la residencia estudiantil.

En la filmación se las ve de rodillas, comiendo de un plato en el cual los estudiantes, aparentemente, habían orinado. El video, claramente destinado a socavar la integración racial en las residencias estudiantiles del país, generó un shock que se propagó en una onda expansiva en la sociedad sudafricana y más allá.

El video se conoció poco tiempo después de otros desagradables incidentes raciales. En enero, un adolescente blanco y armado, mató a cuatro personas, incluida una madre y su bebé, en una zona rural. Aparentemente, sus móviles eran racistas.

El mes pasado, Irvin Khoza, el líder negro encargado de organizar el próximo campeonato mundial de fútbol, a realizarse en Sudáfrica dentro de dos años, generó reacciones iracundas cuando le dijo a un periodista que dejara de pensar como un "kaffir", término ofensivo para un sudafricano negro.

Y el Foro de Periodistas Negros se metió en un brete cuando le prohibió a colegas blancos asistir a una reunión con Jacob Zuma, el nuevo presidente del Congreso Nacional Africano, el partido en el poder.

Catorce años después del fin del "apartheid", la pregunta es: ¿se está desvaneciendo el ideal de la Nación Arcoiris ? Para nada. Sudáfrica ha recorrido un largo camino desde los días del racismo institucionalizado. La transición a la democracia ha sido extraordinariamente fluida, considerando el amargo pasado del país. No es corriente que se informe sobre violencia motivada por cuestiones raciales. La vasta mayoría de los sudafricanos quieren una democracia no-racial que respete las diferencias.

Y hay leyes que castigan la discriminación injusta, además de una política de "fortalecimiento económico negro", destinada a corregir pasadas injusticias.

Aunque los negros siguen estando representados excesivamente en las estadísticas sobre pobres y desempleados, una emergente clase media negra está lentamente disolviendo las fronteras raciales y sociales. Escuelas y universidades que antes tenían una política de segregación, hoy incluyen estudiantes de todos los colores. Hasta la University of the Free State, donde se filmó el video racista y donde las clases se impartían en afrikaans (la lengua de los colonos holandeses), tiene una mayoría de estudiantes negros. Y una mayoría de sudafricanos opina que las relaciones raciales están mejorando.

Integración a la fuerza

Aún así, Sudáfrica está lejos de ser una nación daltónica. Personas de distintas razas se sientan en los mismos restaurantes. Pero en diferentes mesas. La coexistencia pacífica, algo de lo que el país disfruta, no es lo mismo que integración. La población de las zonas rurales, además, es menos propensa a la mezcla que la gente de las grandes ciudades como Johannesburg.

De acuerdo a David Maimela, del Congreso Estudiantil de Sudáfrica, la integración de las razas en las universidades es de la boca para afuera. El Frente de la Libertad Plus, un pequeño partido en la oposición que representa mayoritariamente a los afrikaners, se opone a lo que llama la "integración a la fuerza" de las residencias estudiantiles. El partido sostiene que aquellos afrikaners que temen por su identidad cultural y por su idioma, corren el riesgo de no ser tenidos en cuenta. Pero Tim Du Plessis, editor del Rapport, un semanario afrikaans, dice que preocupaciones legítimas, como la del idioma, han sido usadas como pretexto para resistirse a la integración racial.

Muchos sudafricanos blancos -tanto los que hablan inglés como los que se expresan en afrikaans- se sienten cada vez más frustrados por la discriminación positiva. Mientras que Nelson Mandela inspiraba a muchos de ellos con su visión acerca del país y su futuro, sus sucesores, incluido el presidente Thabo Mbeki, no han logrado lo mismo. Muchos blancos piensan que el Congreso Nacional Africano está perdiendo su estatura moral y derivando en una fuerza política más insular y emigran. Al mismo tiempo, muchos de sus compatriotas negros se sienten frustrados por la lentitud en el ritmo de los cambios.

Aún así, la mayoría de los sudafricanos, sin distinción, rechazan el racismo crudo. El video ha indignado a casi todos, y ha sido condenado de forma unánime. La medida del éxito de Sudáfrica en este tema no es la erradicación del racismo -ningún país multiracial ha logrado eso- sino cómo maneja ese urticante problema. Las protestas contra el video han sido, hasta ahora, pacíficas. Los cuatro estudiantes responsables pueden enfrentar demandas judiciales. El señor Khoza fue censurado. Y la comisión de Derechos Humanos sudafricana investiga las quejas contra el Foro de los Periodistas Negros. Tseliso Thipanyane, director de la comisión, dice que "deberíamos involucrarnos activamente en estos temas, en vez de desear que desaparezcan por arte de magia".

La intolerancia grupal no es un tema que pueda tratarse de manera maniquea y reducirla a una cuestión de blanco o negro.

Una reciente investigación llevada a cabo por una encuestadora local comprobó que el 42 % de los habitantes de los barrios más pobres -aquellos que sienten más cercana la competencia por trabajo y servicios- se consideran amenazados por "otras culturas". Esa cifra es alarmantemente más alta que el promedio nacional, que se ubica en un 29 %.

Ataques de sudafricanos negros a comerciantes somalíes e inmigrantes de Zimbabwe parecen cada vez más comunes. Y la escasez de vivienda en el Cabo Occidental alimenta la tensión entre sudafricanos "de color" (mestizos) y negros. En un país tan diverso como Sudáfrica, esto es algo que está dentro de lo previsible. El video, en tanto, obligó a todos a esforzarse más para idear distintas maneras de promover una mayor armonía.

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