F.M.
Luego de una peripecia en la que su apellido quedó asociado al espionaje y a operaciones políticas que abarcan varios países, Rodolfo Wanseele regresó a radicarse en Montevideo. Rechaza el contacto con los medios, quiere un perfil bajo, pero igual se postuló el 30 de octubre para el puesto de concejal vecinal en Villa Dolores-La Mondiola (Pocitos), en el municipio CH y perteneciente al Centro Comunal 5.
Wanseele retornó al hogar familiar en 2010. Atrás dejó unos 18 años de vida fuera del país, más de diez de ellos en Estados Unidos. Durante algo más de dos de esos años -31 meses, exactamente- Wanseele estuvo detenido en Estados Unidos por haber estado involucrado en el caso conocido como "Valijagate". Qué Pasa se comunicó con Wanseele, quien no quiso hacer declaraciones públicas.
En agosto de 2007, cuando la actual presidente argentina Cristina Fernández buscaba suceder a su entonces esposo Néstor Kirchner en la presidencia, un empresario de doble nacionalidad -venezolana y estadounidense- fue interceptado en el aeropuerto argentino Jorge Newbery con una maleta que llevaba casi 800.000 dólares. Inmediatamente surgió la sospecha de que esos dólares eran del gobierno venezolano y que estaban destinados a contribuir con la campaña electoral de Fernández.
Unos meses después, en diciembre, Rodolfo Wanseele estaba durmiendo en su casa en Miami cuando los agentes del FBI derribaron la puerta y se lo llevaron. No fue acusado de espionaje, sino de "actuar como agente venezolano sin informar al Fiscal General de la Nación y de conspiración" junto a cuatro venezolanos: Franklin Durán, Moisés Maionica, Carlos Kauffmann y José Canchica, de acuerdo a lo que informó el periodista de Bloomberg David Voreacos, quien siguió el caso. Suena muy parecido a espionaje pero hay una diferencia de 15 años de prisión entre un delito y otro.
El uruguayo quedó como parte de un cónclave caribeño de operadores políticos y comerciales. Según periodistas que siguieron el caso en Argentina y en Estados Unidos, el vínculo entre Wanseele y los agentes venezolanos era Canchinca, quien sigue prófugo. Siempre según estas versiones, Canchinca traía desde Venezuela dinero que le debía a la empresa de Wanseele.
Cuando éste se fue a encontrar con Canchinca para cobrar el dinero adeudado quedó -para los investigadores oficiales estadounidenses- como parte del círculo de los agentes venezolanos.
De ahí a la celda en Miami hubo una distancia muy corta. La investigación judicial sobre el caso Antonini Wilson (a cargo de Juan Fernández Lecchini) al final fue archivada, a pedido de la fiscal Elsa Machado. "Su versión de lo que ocurrió me pareció creíble", dijo a Qué Pasa el diputado nacionalista Pablo Abdala, quien efectuó un pedido de informes sobre la actividad de Wilson en Uruguay y con quien Wanseele se reunió. De ahí tampoco salieron datos concluyentes.
Wanseele, según gente que lo conoce, no tiene ningún deseo de hurgar en el pasado y su candidatura a concejal es el primer paso para despegarse de eso. Podría haber empezado mejor: salió octavo entre diez candidatos. Tuvo 33 votos. u
Un proceso que sigue en curso
Aunque el escándalo cayó en el olvido, el proceso judicial en Argentina continúa y va por su quinto juez. De acuerdo a lo que publicaron varios medios de prensa argentinos, lo más probable es que el caso prescriba, dado que los pedidos de extradición de la justicia de Argentina a Estados Unidos han sido ignorados hasta la fecha.