Robots como damas de compañía, el descubrimiento de vida extraterrestre o hasta la posibilidad de desarrollar la telepatía entre humanos a través de un dispositivo electrónico. Eso es lo que los científicos esperan ver antes de morirse.
El sitio web Edge.org lanzó su pregunta anual a sus 151 colaboradores, entre ellos reconocidos científicos, matemáticos, psicólogos, escritores y hasta artistas. La consigna era una: ¿Qué será lo que cambie todo? Y ellos respondieron cuáles ideas científicas que cambien totalmente las reglas de juego podrán ver antes de morirse.
"Un único transmisor de microondas implantado en el cerebro, por ejemplo, tiene el suficiente ancho de banda para transmitir al exterior las actividades de un millón de personas. Este tipo de herramientas hará posible la práctica de la `radiotelepatía`, la comunicación directa de sentimientos y pensamientos de cerebro a cerebro", respondió Freeman Dyson, un teórico físico y matemático y famoso por su trabajo en la teoría cuántica.
El único problema con la idea de Dyson es que antes habría que inventar un dispositivo que permita la conversión de señales neuronales a señales de radio, e instalarlo en el cerebro.
Menos imaginativo fue Ian McEwan, un escritor británico famoso por su obra En la playa de Chesil, ganadora de un premio Booker. "Espero vivir para ser testigo del florecimiento total de la tecnología solar, que se está desarrollando a un paso excitante con el ingreso de la nanotecnología y la fotosíntesis artificial. Tengo la esperanza de que los arquitectos desarrollen complejos magníficos y torres solares capaces de expresar nuestras aspiraciones, como alguna vez lo hicieron las catedrales medievales".
Otros fueron más convencionales y esperaron que, antes de morir, hayan llegado a ver la vida extraterrestre. Es el caso del historiador de la ciencia George Dyson y el analista de medios Douglas Rushkoff.
Por su parte Anton Zeilinger, un físico cuántico austríaco director del Instituto para la Óptica Cuántica y la Información Cuántica vienés, eligió algo menos tecnológico. Para él, el evento que cambiaría realmente nuestra realidad sería, justamente, que la tecnología un día se apagara. "Si le sucede a una de nuestras sociedades basadas en tecnología, literalmente todo se vendrá abajo. Te darás cuenta que ninguno de tus teléfonos funciona. Tu auto no arrancará más. Tu supermercado local será incapaz de conseguir alimentos. La sociedad se vendrá completamente abajo".
Y Brian Eno, productor de U2, también se alejó de la tecnología. "¿Qué pasaría si en vez de sentir que estamos parados en el borde de un continente lleno de promesas, empezamos a sentir que estamos en un bote salvavidas atestado de gente?". Seguramente, la predicción más aterradora.
AP